Madrid modificará la Ley del Arbolado para sustituir arizónicas tras incendio en Boadilla

Los setos de arizónicas arden 'como antorchas', según los bomberos de la Comunidad. La ASEM112 recomienda mantenerlos a más de 5 metros de las viviendas y sustituirlos por especies como el jazmín estrella o el boj.

Tras el incendio que el pasado fin de semana calcinó varias viviendas en Boadilla del Monte, la Comunidad de Madrid ha anunciado que modificará la Ley del Arbolado Urbano para facilitar la sustitución de arizónicas por otras especies menos inflamables. La decisión, avanzada este lunes por la Consejería de Medio Ambiente, Agricultura e Interior, llega después de que los bomberos regionales calificaran estos setos como ‘auténticas antorchas’ que propagan las llamas a una velocidad endiablada.

La reforma se integrará en la futura Ley Forestal que el Gobierno de Isabel Díaz Ayuso tiene ya en tramitación. Mientras tanto, la Dirección General de Biodiversidad y Gestión Forestal empezará a informar a los ayuntamientos sobre el peligro de estas coníferas para que lo tengan en cuenta al autorizar las podas que solicitan los particulares. No es una prohibición, pero sí un aviso con consecuencias prácticas: si tu seto está demasiado cerca de una edificación, el Consistorio puede empezar a ponerte pegas.

El peligro de un seto que arde ‘como una antorcha’

Las arizónicas —conocidas científicamente como Cupressus macrocarpa— son las plantas de cerramiento más comunes en urbanizaciones y chalés de la Comunidad. Crecen rápido, son baratas y aguantan estoicamente los veranos secos de Madrid. Pero esa resistencia tiene un precio: su madera contiene resinas altamente inflamables y, con los años, acumulan ramas secas en su interior que el riego no alcanza a humedecer. Cuando una chispa las alcanza, arden como yesca.

Publicidad

Los bomberos del Cuerpo regional hicieron este lunes una exhibición en el parque Majalacabra de Las Rozas para demostrar el comportamiento de estas plantas ante el fuego. Pedro Antonio Ruiz, director de la ASEM112, explicó que la radiación térmica que generan puede impedir la evacuación de los residentes y las labores de extinción. Dicho más claro: un seto de arizónicas puede convertir un pequeño incendio en una trampa mortal en menos de tres minutos.

Un seto de arizónicas puede propagar un incendio a una vivienda en menos de tres minutos, según los datos del Cuerpo de Bomberos.

Las alternativas vegetales que ya recomiendan los bomberos

La campaña informativa de la ASEM112 no se limita a advertir del peligro. Los agentes forestales proponen un listado concreto de especies ignífugas que los particulares pueden plantar en sustitución de las arizónicas: hiedra, madreselva, jazmín estrella, boj, espino de fuego (Pyracantha) y aligustre. Son plantas de crecimiento más lento, pero mucho más seguras.

Además, la Agencia de Seguridad insiste en medidas complementarias que muchos madrileños siguen ignorando. La principal: mantener cualquier seto, aunque no sea de arizónica, a más de cinco metros de la fachada de la vivienda. También desaconseja el uso de vallados de plástico o brezo —dos materiales que en un incendio se comportan como pura gasolina— y recomienda instalar un zócalo de ladrillo o mampostería de al menos un metro de altura en los cerramientos exteriores, que actúa como barrera frente a las llamas de superficie.

El Plan INFOMA, el dispositivo de protección civil contra incendios forestales de la Comunidad, recuerda además la obligación de mantener una franja perimetral de 30 metros entre la edificación y el terreno forestal, libre de vegetación seca y con el arbolado aclarado. Una norma que, en urbanizaciones construidas en los años 80 y 90 —cuando el monte llegaba literalmente hasta la puerta del chalé—, resulta casi imposible de cumplir sin tirar medio jardín.

El incendio de Boadilla destapa un problema heredado del urbanismo de los 90

El incendio que ha precipitado este anuncio se declaró en una zona residencial de Boadilla del Monte, uno de los municipios con mayor densidad de urbanizaciones arboladas de toda la corona metropolitana. Aunque las llamas se originaron por causas que aún se investigan, los bomberos constataron que los setos de arizónicas actuaron como corredores de fuego entre viviendas y que varios chalés se vieron afectados precisamente porque la vegetación estaba pegada a la fachada.

Boadilla no es un caso aislado. En los últimos cinco años, los servicios de extinción han atendido incendios de interfaz urbano-forestal —esos en los que la ciudad y el monte se mezclan, a menudo con resultados catastróficos— en municipios como Las Rozas, Pozuelo, Majadahonda, Villaviciosa de Odón o Torrelodones. En prácticamente todos ellos, las arizónicas estaban presentes y contribuyeron a la propagación.

Publicidad

La reforma legal no prohíbe las arizónicas, pero las pone bajo sospecha. Los ayuntamientos tendrán más herramientas para denegar su plantación en zonas de riesgo.

La modificación de la Ley del Arbolado Urbano que prepara la Consejería no prohibirá las arizónicas —el Gobierno regional descarta una medida tan restrictiva—, pero sí dará cobertura legal a los ayuntamientos para que puedan denegar su plantación en zonas próximas a masas forestales o en urbanizaciones donde la densidad de vegetación sea ya un factor de riesgo. En la práctica, supone pasar de la recomendación a la norma.

Desde esta redacción entendemos que la medida es sensata, aunque tardía. Hace años que los colegios de ingenieros forestales y los propios bomberos vienen advirtiendo del riesgo de estas especies en un clima como el de Madrid, donde los veranos son cada vez más largos y secos y donde un descuido con una barbacoa —o una colilla mal apagada— puede tener consecuencias desastrosas. El precedente más cercano es el incendio de 2022 en la Comunidad Valenciana, donde cipreses ornamentales de características similares actuaron como mecha en varias urbanizaciones de la Sierra Calderona.

Lo que ahora falta es ver cómo aterriza esta modificación en la ordenanza de cada municipio. Porque una cosa es que la Comunidad dé el marco y otra, muy distinta, que un ayuntamiento pequeño —con pocos técnicos y muchas licencias de obra que gestionar— pueda hacer inspecciones para verificar si un seto está a cinco metros de la fachada o no. La Ley Forestal, de momento, sigue su tramitación sin fecha de aprobación cerrada. Mientras tanto, la campaña del 112 recuerda lo esencial: el fuego no negocia y las arizónicas, llegado el caso, le hacen el trabajo demasiado fácil.

Cosas que pasan en 2026.