Disturbios en Mataró: el desahucio de una familia con cuatro menores desata la violencia en Cerdanyola

Los Mossos han desplegado un dispositivo de seguridad y han detenido a tres menores por los altercados de anoche. El Sindicato de Vivienda denuncia que la familia desalojada no tiene una alternativa residencial y se le ofreció solo un alojamiento temporal en un hotel.

EN 30 SEGUNDOS

  • ¿A quién afecta? Residentes del barrio de Cerdanyola, en Mataró, y en especial la familia desalojada con cuatro hijos menores.
  • ¿Cuándo ocurre? La noche del martes 2 de junio de 2026, tras el desahucio ejecutado por orden judicial.
  • ¿Qué cambia hoy? Los Mossos mantienen un dispositivo de seguridad reforzado ante el riesgo de nuevos altercados. El Sindicato de Vivienda denuncia la falta de alternativa habitacional para la familia.

La tensión se apoderó del barrio de Cerdanyola, en Mataró, durante la noche del martes 2 de junio, cuando grupos de jóvenes se enfrentaron a los Mossos d’Esquadra tras el desahucio de una familia con cuatro hijos menores. La jornada, que arrancó con una concentración de medio centenar de personas para intentar frenar el lanzamiento judicial, acabó con tres menores detenidos, cinco agentes heridos leves y daños materiales en el mobiliario urbano.

Así fue el operativo de desahucio y los disturbios posteriores

Según fuentes policiales, efectivos del Área Regional de Recursos Operativos (ARRO) intervinieron cuando los manifestantes trataron de bloquear la vivienda. Durante el forcejeo, los Mossos arrestaron a tres menores de edad —entre ellos, según el Sindicato de Vivienda de Mataró, una de las hijas de la familia afectada— acusados de agredir a los agentes y lanzar objetos. El balance oficial es de cinco mossos con contusiones leves y destrozos en cascos y escudos. Por su parte, los manifestantes afirman que varias personas sufrieron lesiones durante las cargas y tuvieron que recibir asistencia médica.

Lejos de calmarse, la tensión se trasladó a distintas calles del barrio. La noche dejó nuevos enfrentamientos y actos vandálicos, y los Mossos mantienen el dispositivo de seguridad ante la posibilidad de que los incidentes se repitan.

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Un conflicto que resucita viejos fantasmas

No es la primera vez que Cerdanyola vive una espiral de violencia. La primavera de 2025 fue testigo de varios episodios similares: una sucesión de desahucios e intentos fallidos de okupación derivaron en noches de quema de contenedores, enfrentamientos con los Mossos y decenas de detenciones. La memoria del barrio es frágil y la frustración por la falta de vivienda asequible vuelve a aflorar con cada nuevo desalojo.

El Sindicato de Vivienda vincula el malestar social directamente al incremento de los desahucios y a la escasez de alternativas residenciales. Denuncian que a la familia desalojada solo se le ofreció alojamiento temporal en un hotel, sin una solución estable. Mientras tanto, la administración local se enfrenta a la presión de ofrecer respuestas en un contexto de creciente conflictividad.

La combinación de precariedad habitacional, desahucios sin alternativa y un barrio con memoria de violencia es un cóctel que las administraciones no pueden ignorar.

En esta redacción observamos que el patrón se repite. Las políticas de vivienda en Catalunya llevan años lastradas por la falta de parque público y la lentitud en la concesión de ayudas. El caso de Mataró no es aislado: la tensión aflora en barrios periféricos donde los desahucios golpean con más crudeza. El Govern, por su parte, ha anunciado en anteriores ocasiones planes de choque que apenas han llegado a implementarse a tiempo. La situación exige que las administraciones locales y autonómicas dejen de lado los anuncios y activen recursos de emergencia antes de que cada orden judicial se convierta en una batalla campal.

El dispositivo de seguridad sigue activo. La calma en Mataró es tensa. Y la familia desalojada, con cuatro menores a su cargo, sigue sin un techo al que llamar casa.