EN 30 SEGUNDOS
- ¿A quién afecta? Conductores y peatones que circulen por el eje Paseo de la Castellana, Recoletos, Prado y Calle de Alcalá, además de usuarios del transporte público en los distritos de Chamberí, Salamanca y Centro.
- ¿Cuándo ocurre? Los cortes principales empezaron a medianoche del 3 al 4 de junio y se mantendrán hasta el domingo 7 de junio. El grueso de las restricciones se concentra hoy, 4 de junio, y durante el fin de semana.
- ¿Qué cambia hoy? La Plaza de Lima y los carriles centrales de la Castellana están cerrados al tráfico. Los autobuses de la EMT son gratuitos hasta el domingo y se recomienda evitar el coche en todo el centro.
A las doce de la noche del miércoles, Madrid empezó a blindarse. La Plaza de Lima quedó cortada por completo y los carriles centrales del Paseo de la Castellana, desde más allá de Cuzco hasta la embajada de Estados Unidos, se cerraron al tráfico general. Es el primer movimiento de un dispositivo de seguridad que dejará la almendra central prácticamente sin coches durante los próximos tres días con motivo de la visita del Papa León XIV.
Calles cortadas hoy y alternativas para moverse
El Ayuntamiento de Madrid mantiene desde esta madrugada un mapa de restricciones que afecta a las principales arterias del norte de la ciudad. Además del cierre total de la Plaza de Lima, la calle General Perón se ha convertido en un fondo de saco a la altura de la plaza, aunque se permite el acceso a los túneles de Azca y a los garajes de residentes. Concha Espina solo admite tráfico local desde la Plaza de los Sagrados Corazones hasta el mismo punto.
Durante la jornada del jueves 4 —hoy— y hasta las 22 horas, se mantiene abierto el lateral del Paseo de la Castellana en sentido sur, desde Lima hasta Raimundo Fernández Villaverde. También se puede circular hasta esa misma hora del viernes 5 por el lateral contrario, desde la Plaza de Cuzco hasta Pedro Teixeira, y por un carril de subida desde la Plaza de San Juan de la Cruz hasta Concha Espina. Pero el Ayuntamiento advierte: «los horarios podrán verse alterados en función de las necesidades que determinen los agentes de la autoridad», así que estos márgenes son puramente orientativos.
Para quien tenga que moverse por la zona, la recomendación oficial es clara: transporte público. Desde este miércoles, y hasta el domingo, todos los autobuses de la EMT y el servicio de Bicimad son gratuitos. La estación de Bicimad 86-Plaza de Cibeles, sin embargo, ha quedado cerrada hoy por razones de seguridad.
Un fin de semana con el centro tomado por los peregrinos
El Papa León XIV aterriza este sábado en Madrid para una visita de cinco días que le llevará también a Barcelona, Gran Canaria y Tenerife. En la capital tiene dos citas multitudinarias: un concierto y vigilia de oración con jóvenes en la Plaza de Lima el sábado 6 por la tarde, y una misa con procesión del Corpus Christi en Cibeles el domingo 7 por la mañana. Las estructuras de escenarios, torres de sonido y pantallas gigantes llevan montándose desde el 21 de mayo, y hasta ahora los trabajos se habían hecho de noche para minimizar las molestias. Ahora, el cierre es total.
Aunque el Metro no ha anunciado todavía todas las afectaciones, fuentes municipales anticipan cierres puntuales en estaciones cercanas al recorrido papal durante el sábado y el domingo, sobre todo en las líneas 5 y 7. Se aconseja consultar los canales oficiales del Consorcio Regional de Transportes antes de salir y, sobre todo, evitar el vehículo privado en todo el eje Castellana-Recoletos-Prado-Alcalá.
Madrid se blinda para recibir al Papa, y el tráfico del centro se detiene por completo. La ciudad tendrá que adaptarse a un dispositivo de seguridad sin precedentes.
Un precedente con el que comparar: la JMJ de 2011
No es la primera vez que la capital despliega un operativo de esta escala. En agosto de 2011, durante la Jornada Mundial de la Juventud con Benedicto XVI, Madrid vivió cortes similares en la Castellana y el cierre de estaciones como Atocha o Sol. Aquella visita, que atrajo a más de un millón de personas, dejó una factura de movilidad asumible gracias a un refuerzo de autobuses y un plan de tráfico que se consideró un éxito de coordinación. Entonces, las críticas se centraron en el coste económico para las arcas municipales, que en aquel momento se estimó en unos 6 millones de euros.
Ahora, con un Papa de perfil más mediático y una ciudadanía más acostumbrada a los grandes eventos —desde el Orgullo hasta la Cumbre del Clima—, el Ayuntamiento confía en que el dispositivo sea fluido. La gratuidad de la EMT y Bicimad es un guiño nada disimulado para animar a dejar el coche en casa. El operativo se pone a prueba hoy, cuando los cortes coinciden con la rutina de un jueves laborable. La tarde del sábado y la mañana del domingo serán, sin duda, los momentos de mayor tensión logística. Y la ciudad, como en 2011, vuelve a mirarse en el espejo de su propia capacidad para acoger a un Papa sin colapsar.
