El presidente del Principado de Asturias, Adrián Barbón, ha acusado este jueves al exsecretario de Organización del PSOE, Santos Cerdán, de haber intentado desestabilizar la Federación Socialista Asturiana (FSA) durante su etapa al frente del aparato del partido. Las declaraciones, que rescatan un conflicto soterrado de meses, evidencian la persistente tensión entre la dirección federal y los barones territoriales.
El origen de la crisis: un grupo crítico anónimo y la sombra de Ferraz
Barbón ha denunciado en Oviedo los «comportamientos desestabilizadores» que Cerdán habría mantenido hacia la FSA. El presidente asturiano relaciona directamente esos movimientos con la salida de Adriana Lastra de la cúpula de Ferraz en 2022, tras «una guerra sin cuartel» con el entonces número tres del partido. La incorporación de Lastra —exvicepresidenta segunda del PSOE y ex portavoz en el Congreso— a la ejecutiva autonómica caldeó aún más el ambiente.
El punto más tenso se vivió en agosto de 2024, cuando apareció un grupo crítico sin rostro público que, desde la prensa asturiana, pedía desalojar a Barbón de la secretaría general de la FSA aunque lo mantuviera como presidente del Principado. El movimiento anunciaba una especie de moción de censura interna y aseguraba contar con el respaldo de Ferraz y con cientos de apoyos. La operación quedó abortada en seco con un comunicado de la Comisión Ejecutiva Federal que respaldó de manera «contundente» a Barbón y puso en valor «los logros de su gobierno». Fuentes de la dirección asturiana consultadas por Moncloa.com insisten en que Pedro Sánchez «nunca estuvo en esos movimientos».
Las grabaciones del caso Koldo han devuelto al primer plano las rencillas orgánicas de aquella etapa. En una conversación interceptada el 2 de febrero de 2022, el exasesor Koldo García alertaba a Cerdán: «Adriana va a por ti, pero claro que sí, y Maritcha, ten cuidado con Maritcha». Lastra, en plena baja laboral por un embarazo de riesgo, acabó presentando la dimisión como vicesecretaria general en julio de ese mismo año; semanas más tarde también abandonó Ferraz la directora de comunicación, Maritcha Ruiz.
Para Barbón, la campaña contra Lastra explica en buena medida los intentos de desestabilización en Asturias. «Por lo que sabemos, al señor Cerdán no le pareció demasiado bien el regreso de Lastra a la FSA», afirmó. La ex número dos, hoy delegada del Gobierno en Asturias, estuvo a punto de perder al bebé, y el presidente asturiano no oculta su malestar por los métodos que la apartaron de la organización.
La fractura que Barbón describe no es solo personal: es la expresión de un pulso territorial sin saldar.
Un patrón que se repite: el eco en Castilla y León

La acusación de Barbón encuentra un precedente casi calcado en el relato de Luis Tudanca, ex secretario general del PSOE de Castilla y León. En octubre de 2024, Tudanca denunciaba ante EL PAÍS que «el entorno de la secretaría de Organización había estado generando ruido y desestabilizando a la federación» durante un año. El dirigente recordó su apoyo a Sánchez «cuando casi nadie creía en él» y lamentó que otros se dedicaran a desestabilizar mientras él intentaba plantar cara al gobierno de coalición con la extrema derecha.
El Eje del Poder Socialista
El relato de los dos barones territoriales sitúa al PSOE ante una herida orgánica que la dirección federal ha tratado de cerrar, pero que la instrucción judicial del caso Koldo mantiene abierta. La mayoría de los dirigentes consultados subraya que el foco no está en la actual Ejecutiva, sino en las prácticas del tándem Ábalos-Cerdán, hoy fuera del partido. Sin embargo, el eco de aquellas maniobras alcanza a territorios donde el PSOE gobierna, y el ruido interno regresa puntualmente a la agenda mediática.
Asturias es una de las cuatro comunidades autónomas presididas por los socialistas, y la estabilidad de su liderazgo resulta clave para el proyecto territorial que Ferraz quiere exhibir frente a la oposición. El respaldo que la Ejecutiva Federal dio a Barbón en 2024 —y que el propio Barbón reivindica— demuestra que la cúpula actual no comulga con las «campañas anónimas». Con todo, la herida explica en parte la desconfianza latente entre algunos barones y los sectores del aparato que orbitaron alrededor del ex secretario de Organización.
El precedente de Tudanca añade un factor de riesgo. Cuando un secretario general decide no presentarse a la reelección y deja paso a un candidato de consenso —Carlos Martínez—, el partido gana en cohesión, pero pierde a una voz reconocible que había encarnado la resistencia en un territorio adverso. La lección para la dirección federal es nítida: la gestión de los liderazgos autonómicos no admite atajos orgánicos, porque cada desgaste local acaba penalizando la imagen nacional del partido.
En el horizonte inmediato, la sala de máquinas del PSOE afronta el reto de compatibilizar la defensa del legado de los gobiernos autonómicos socialistas con una arquitectura interna que sigue asentando los equilibrios post-Cerdán. El caso judicial, mientras tanto, continuará desvelando conversaciones que arrojan luz sobre las entrañas del poder orgánico, y ello obligará a Ferraz a medir cada mensaje con la misma contundencia con la que apagó el conato de incendio en Asturias.
🌹 El Apunte de Ferraz
- Mensaje fuerza: La dirección federal respaldó sin fisuras a Barbón y cierra filas alrededor de los liderazgos territoriales que dan estabilidad al proyecto socialista.
- Protagonista: Adrián Barbón (presidente del Principado de Asturias y secretario general de la FSA).
- Próximo hito: Comparecencia de Santos Cerdán ante la comisión de investigación del Senado, prevista para la segunda quincena de julio.
