En los Telegraph Travel Awards 2025, uno de los rankings de viajes más influyentes del mundo, Sevilla se coronó como la mejor ciudad de Europa, arrinconando a París, Roma o Lisboa. Pero la cosa no quedó ahí: en el escalafón global, la capital andaluza quedó tercera del planeta entero, por detrás únicamente de Kioto y Ciudad del Cabo, dejando muy atrás a colosos como Nueva York o Sídney. Que un diario fundado en 1855 y leído por más de 20.000 viajeros exigentes elija Sevilla no es casualidad, es un argumento.
The Telegraph no vota al peso de los monumentos ni al tamaño del aeropuerto. Valora la experiencia real: cuántas horas de sol tiene la ciudad, cuántos restaurantes Michelin, qué tan auténtica y caminable es su vida urbana. Y Sevilla, con su combinación de historia árabe, cocina irreverente y temperatura de ensueño casi todo el año, ganó esa batalla punto a punto.
Por qué The Telegraph eligió Sevilla sobre el resto de Europa
El jurado del ranking de The Telegraph tuvo en cuenta factores muy concretos: patrimonio Unesco —Sevilla tiene tres monumentos declarados, Catedral, Real Alcázar y Archivo de Indias—, escena gastronómica en ascenso y una red de transporte que permite perderse sin necesidad de taxi. La distancia entre el aeropuerto y el centro, inferior a 15 minutos en metro, también sumó puntos cuando se compara con ciudades como París o Roma, donde el traslado al hotel es ya una expedición.
Lo que terminó de inclinar la balanza, según los redactores del diario, fue la autenticidad de sus barrios. Sevilla no vende una postal; ofrece una ciudad que todavía vive hacia afuera, con vecinos en las terrazas, flamenco en los bares de barrio y tapas que cuestan lo que cuestan desde hace décadas. Para un lector británico acostumbrado a precios londinenses, eso tiene un valor incalculable.
The Telegraph destaca Triana como el corazón del veredicto
La delegada de Turismo y Cultura del Ayuntamiento de Sevilla viajó personalmente a las oficinas centrales de The Telegraph en Londres para recoger el galardón, donde el diario subrayó el papel de barrios como Triana en la decisión final. Triana no es un barrio turístico al uso: es el lugar donde nació el flamenco, donde los ceramistas llevan siglos haciendo azulejos con las mismas técnicas y donde el río Guadalquivir deja de ser paisaje para convertirse en protagonista de la vida cotidiana.
Los lectores del ranking destacaron que cruzar el puente de Triana —construido entre 1845 y 1852 sobre el antiguo puente de barcas— es como cruzar una frontera invisible. Al otro lado, la ciudad cambia de ritmo: los bares huelen a pescaíto frito, las calles se vuelven más estrechas y los sevillanos te saludan como si te conocieran de toda la vida. Eso, en 2025, es un lujo que pocas ciudades del mundo pueden ofrecer.
Por qué Triana y las Setas hacen a Sevilla inimitable
Si Triana representa la Sevilla más honda y enraizada, las Setas —el Metropol Parasol, la estructura de madera más grande del mundo, inaugurada en pleno casco histórico— demuestran que la ciudad también sabe mirarse al futuro. Esta arquitectura desconcertante, obra de Jürgen Mayer, convive con iglesias barrocas del siglo XVII a pocos metros de distancia, y esa tensión entre antiguo y moderno es exactamente lo que el ranking de The Telegraph buscaba.
Desde la pasarela de las Setas, a 26 metros de altura, se entiende la ciudad de un golpe: la Giralda a un lado, Triana al otro y el Guadalquivir dibujando una curva entre los dos. Muy pocos miradores del mundo —desde la cima del Empire State hasta el Sydney Harbour Bridge— ofrecen semejante combinación de belleza e historia en un espacio tan compacto y tan caminable.
Lo que Sevilla tiene y Londres no puede comprar
El precio como argumento de peso
Sevilla es la mejor ciudad europea según The Telegraph, y también una de las más asequibles del continente. Una cena de tapas en Triana para dos personas no supera los 25 euros; un café con leche en el centro cuesta alrededor de 1,50 euros. Para el viajero que llega desde Londres, Dublín o Ámsterdam, esa relación calidad-precio no tiene competencia en ninguna capital del sur de Europa.
El clima como ventaja estructural
The Telegraph también valoró las horas anuales de sol de cada ciudad en su metodología. Sevilla acumula cerca de 3.000 horas de sol al año, más que cualquier otra capital europea continental. Eso significa que la terraza en enero no es una apuesta, sino una certeza meteorológica que cambia por completo la experiencia de pasear, comer fuera o simplemente sentarse en una plaza sin abrigo.
Qué ver en Sevilla si vienes siguiendo a The Telegraph
Estas son las cuatro paradas imprescindibles que el propio diario y sus lectores sitúan en el centro del atractivo de la ciudad:
- Real Alcázar: palacio mudéjar en activo, residencia oficial de la familia real española durante sus visitas a Andalucía y escenario de Juego de Tronos.
- Barrio de Triana: cerámica artesanal, flamenco auténtico y la mejor tortillería de la ciudad a orillas del Guadalquivir.
- Metropol Parasol (Las Setas): la estructura de madera más grande del mundo, con museo arqueológico en la base y una de las mejores vistas de Sevilla en la pasarela superior.
- Plaza de España: el set cinematográfico gratuito más grande de Europa, construido para la Exposición Iberoamericana de 1929.
Lo que viene: Sevilla en el mapa del turismo de 2026
El reconocimiento de The Telegraph no fue un episodio aislado. En paralelo, Condé Nast Traveler incluyó a Sevilla en su lista de mejores destinos europeos de 2026 y Time Out la coronó la ciudad más feliz de Europa según sus propios habitantes. Tres publicaciones de referencia global, tres veredictos coincidentes: Sevilla no es una moda pasajera, es una ciudad que ha encontrado la fórmula para escalar los rankings sin perder el alma.
Para el viajero que planea su próximo viaje, el consejo es sencillo: evita julio y agosto, cuando el calor supera los 40 grados, y reserva entre marzo y junio o septiembre y noviembre. En esas fechas, Sevilla funciona exactamente como promete The Telegraph: una ciudad donde la historia, la gastronomía y el precio por noche se alinean de una forma que, en 2026, muy pocos destinos del mundo pueden igualar.


