Parlamento Europeo abandona Google como buscador y activa plan de soberanía digital

El cambio se produjo el 4 de junio y supone un guiño a la autonomía tecnológica europea. Bruselas ha presentado esta semana su ambicioso Paquete de Soberanía Tecnológica, con 120.000 millones para chips, una ley de nube soberana y un plan de software abierto que España tendrá que

EN 30 SEGUNDOS

  • ¿Qué ha pasado? El Parlamento Europeo ha eliminado Google como buscador por defecto en todos sus ordenadores y ha instalado Qwant, un motor francés que no rastrea al usuario. La Comisión presentó esta semana el Paquete de Soberanía Tecnológica, la ofensiva más ambiciosa para reducir la dependencia digital de Estados Unidos.
  • ¿Quién está detrás? La Eurocámara y la Comisión Europea, que proponen 120.000 millones en semiconductores, una ley de nube soberana (CADA) y una apuesta masiva por el código abierto.
  • ¿Qué impacto tiene? España deberá revisar sus contratos de nube pública bajo los nuevos niveles de soberanía, a la vez que la industria de startups y el supercomputador de Barcelona se convierten en actores clave del ecosistema europeo. El sector privado tendrá que movilizar la mayor parte de los 400.000 millones necesarios.

El Parlamento Europeo ya no googlea. Desde el miércoles 4 de junio, cada búsqueda que funcionarios y eurodiputados realizan desde sus equipos pasa por defecto a Qwant, un buscador francés cuyo eslogan es «el navegador que no sabe nada de ti». La decisión es el primer disparo visible de la ofensiva de Bruselas por recuperar el control de la tecnología que consume, y llega acompañada del Paquete de Soberanía Tecnológica que la Comisión Europea ha presentado esta misma semana.

Según el correo interno al que accedió Politico, el cambio responde al «compromiso del Parlamento con la soberanía digital y la protección de los datos personales». Nadie prohíbe a los eurodiputados abrir Google manualmente, pero el mensaje político es inequívoco: las instituciones europeas empiezan a predicar con el ejemplo.

Por qué el Parlamento Europeo dice adiós a Google

El movimiento no es aislado. El diagnóstico que maneja Bruselas es demoledor: el 80% de los productos y servicios digitales que se consumen en la Unión procede de proveedores externos. En la nube, tres empresas estadounidenses —Amazon Web Services, Microsoft Azure y Google Cloud— acaparan más del 70% del mercado europeo, según datos de Sinergy Research, mientras que solo un 15% queda en manos de compañías locales. La Comisión quiere romper esa dependencia con una «pila tecnológica» propia, desde los chips hasta la inteligencia artificial.

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Chips, nube y código abierto: el plan para alcanzar la autonomía digital

El Paquete de Soberanía Tecnológica se articula en cuatro iniciativas. La primera es la Chips Act 2.0, que movilizará hasta 120.000 millones de euros para construir la primera fundición europea de semiconductores de 3 nanómetros; la producción piloto se espera entre 2030 y 2033. La segunda, la Cloud and AI Development Act (CADA), clasifica los servicios de nube en cuatro niveles según el grado de control europeo sobre datos, infraestructura y personal. Las administraciones públicas —incluidas las españolas— estarán obligadas a evaluar qué nivel de soberanía necesitan antes de contratar con gigantes estadounidenses, lo que podría forzar la revisión de contratos vigentes.

La tercera pata es una apuesta masiva por el software de código abierto: la UE gasta 264.000 millones de euros al año en tecnología propietaria, casi toda estadounidense, y quiere canalizar ese gasto hacia los tres millones de desarrolladores de código abierto que ya tiene en casa. La cuarta, una hoja de ruta para digitalizar el sector energético e integrar los centros de datos de forma sostenible.

Qwant, creado en 2013, no almacena historiales, no revende datos y ya ofrece extensiones para los principales navegadores. Su instalación en la Eurocámara no bloquea a Google, pero es el gesto institucional con el que Bruselas quiere demostrar que las alternativas europeas funcionan.

Europa gasta 264.000 millones al año en tecnología propietaria, casi toda estadounidense. Quiere dejar de ser cliente para convertirse en dueña de su propia pila digital.

El Eje del Poder Europeo

El plan es el más ambicioso que Bruselas ha formulado en materia digital, pero su aterrizaje depende de la geometría variable de los Veintisiete. Francia lleva años empujando por la autonomía tecnológica; Alemania, más cauta por el peso de su industria automovilística y su relación con proveedores estadounidenses, tendrá que decidir hasta dónde llega su apetito soberanista. Los países frugales del norte observarán con lupa las cifras de inversión, mientras que el este teme que una nueva oleada normativa encarezca aún más su transformación digital.

Para España, el paquete supone una oportunidad y un ajuste. Como sede del superordenador MareNostrum y con un ecosistema de startups en crecimiento, puede beneficiarse del impulso al software libre y a la nube soberana. Sin embargo, la administración central y autonómica tendrá que renegociar contratos de nube que, en la mayoría de los casos, están en manos de proveedores extracomunitarios. En Moncloa son conscientes de que la transición no será gratuita; el Plan de Recuperación podría redirigir parte de los fondos Next Generation hacia infraestructuras digitales soberanas si finalmente se aprueban los nuevos incentivos.

La gran incógnita es la financiación. Europa capta apenas el 5% del capital riesgo global (frente al 52% de Estados Unidos y el 40% de China), y la propia Comisión advierte de que los más de 400.000 millones necesarios deben salir casi en su totalidad del sector privado. La patronal CCIA, que agrupa a Amazon, Google y Meta, ya ha calificado el paquete de «muro proteccionista». Trece tecnológicas europeas, entre ellas Ecosia, Proton y Mastodon, piden justo lo contrario: más ambición, y rápido. «La ventana de oportunidad se está cerrando», reconoce Bruselas. El Consejo y el Parlamento tienen ahora la palabra.

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