Putin ofrece a India la coproducción del caza furtivo Su-57 sin límites tecnológicos

La propuesta llega en un momento crítico para la modernización de la fuerza aérea india, que carece de cazas furtivos mientras China y Pakistán avanzan. Moscú ofrece transferencia tecnológica total y adaptación a sistemas indios, en una de las cooperaciones de defensa más ambicio

El presidente ruso, Vladímir Putin, ha puesto sobre la mesa una oferta sin precedentes: la coproducción del caza furtivo Su-57 con la India, sin limitaciones tecnológicas y con transferencia total de conocimiento. La propuesta, realizada durante el Foro Económico Internacional de San Petersburgo el pasado viernes, busca cubrir el déficit de capacidad furtiva de Nueva Delhi frente al avance aéreo de China y Pakistán.

El vacío de cazas furtivos de la India y la presión de Pekín e Islamabad

La Fuerza Aérea India carece de un caza de quinta generación. Su plataforma más avanzada, el Rafale de origen francés, no es furtivo. Mientras, China expande su flota de cazas furtivos J-20 y ultima la entrada en servicio del J-35, y según informes, Pakistán planea adquirir este último modelo. La brecha de capacidad se ha convertido en la principal prioridad de modernización de Nueva Delhi.

India y Rusia iniciaron en 2007 un programa conjunto para desarrollar un caza de quinta generación, el FGFA, pero Nueva Delhi se retiró en 2018 por diferencias sobre costes, acceso tecnológico y las prestaciones furtivas del aparato. Desde entonces, Rusia ha desarrollado el Su-57 de forma independiente.

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El programa doméstico indio, el Caza de Combate Multifunción Avanzado de Quinta Generación (AMCA), no estará operativo antes de 2035, y esa fecha se considera optimista. La urgencia por contar con una capacidad furtiva inmediata ha abierto la puerta a la oferta rusa.

Además del retraso del AMCA, la flota india sufre un déficit estructural: opera con menos de 30 escuadrones de cazas, muy por debajo de los 42 autorizados, y la retirada de veteranos MiG-21 y MiG-27 agravará la escasez en los próximos tres años.

Lo que ofrece Moscú: coproducción, transferencia tecnológica y adaptación completa

Durante el foro de San Petersburgo, Putin declaró que Rusia está ‘dispuesta a suministrar este avión a la India y a seguir desarrollándolo conjuntamente’ y que no existen ‘problemas ni limitaciones’. La propuesta incluye la producción conjunta, integración de sistemas indios y transferencia de tecnología, uno de los criterios clave para las adquisiciones de defensa indias.

La oferta rusa no es solo un negocio de defensa: es una estrategia para mantener a India alineada con Moscú.

Hindustan Aeronautics Ltd (HAL), el fabricante aeronáutico estatal indio, ya ha recibido detalles de las capacidades del Su-57 y espera la cotización oficial de la inversión necesaria para producir el caza en India. A continuación, la Fuerza Aérea evaluará las cifras y definirá el número de unidades.

Analistas como Manoj Joshi, del Observer Research Foundation, apuntan a que la adquisición de dos o tres escuadrones, entre 36 y 60 Su-57, proporcionaría una capacidad furtiva transitoria y una notable carga útil mientras madura el AMCA. Sin embargo, advierte que comprometer recursos para el Su-57 podría desviar la atención y los fondos del programa nacional, reduciendo los incentivos para avanzar en él.

Estados Unidos ofreció en 2025 sus F-35, pero la India no ha mostrado interés debido a los estrictos controles que Washington impone a la venta de equipos militares avanzados, lo que hace que la opción rusa resulte más atractiva en términos de autonomía tecnológica.

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Putin

La modernización de la flota india es urgente. Durante seis décadas, los cazas rusos fueron la columna vertebral, pero muchos están cerca del final de su vida útil. La diversificación hacia el Rafale (36 unidades compradas y otras 114 en proceso) no cubrirá el déficit total, estimado en varios centenares de aparatos. El mismo Putin extendió la cooperación a otros sistemas: misiles de crucero supersónicos Brahmos y tecnologías de quinta generación.

Equilibrio de Poder

La propuesta de coproducción del Su-57 trasciende el mero comercio de defensa. Para Moscú, supone la oportunidad de colocar su caza de quinta generación en un mercado estratégico, sortear las sanciones occidentales mediante una alianza industrial profunda y mantener a Nueva Delhi dentro de su órbita de defensa en un momento en que el Cuadrilátero de Seguridad (Quad) —Estados Unidos, Japón, Australia e India— trata de contrarrestar a China en el Indo-Pacífico. Si la India opta por el Su-57 en detrimento del F-35, la interoperabilidad con las fuerzas estadounidenses y aliadas se vería mermada, debilitando la arquitectura de seguridad del Quad.

Para la India, la oferta rusa resuelve un problema acuciante a corto plazo, pero plantea riesgos de dependencia tecnológica y de desincentivo para su programa AMCA. Al mismo tiempo, el historial de retrasos y sobrecostes en programas conjuntos con Rusia (como el portaaviones Vikramaditya o el misil BrahMos, aunque este último fue exitoso) invita a la cautela. Además, la amenaza de sanciones estadounidenses bajo la ley CAATSA —que castiga las grandes compras de armamento ruso— sobrevuela la negociación, aunque hasta ahora Washington ha concedido exenciones a Nueva Delhi.

Desde la perspectiva española y europea, el impacto directo es limitado. No obstante, una India que se aprovisiona masivamente de tecnología rusa de última generación refuerza la capacidad de Moscú para eludir las restricciones comerciales y mantener su base industrial de defensa, algo que afecta indirectamente a la seguridad europea. Además, si el presupuesto indio se concentra en el Su-57, las oportunidades para la industria europea de defensa —incluyendo el Eurofighter, en el que participa España— se reducen en uno de los mayores mercados de armamento del mundo.

De cara a los próximos cinco a diez años, la decisión india configurará el mercado de cazas furtivos de exportación y determinará si Rusia consolida una alternativa al F-35. El siguiente hito será la respuesta oficial de HAL y la Fuerza Aérea India a la cotización rusa. Mientras, Pekín observa con atención y acelera sus propios desarrollos. La partida por el dominio aéreo del Indo-Pacífico no ha hecho más que empezar.