La preocupación por la corrupción entre los votantes del PSOE se ha triplicado en apenas semanas, coincidiendo con la imputación del expresidente José Luis Rodríguez Zapatero y el estallido del caso Leire Díez. El barómetro del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) difundido este jueves en la web del Centro de Investigaciones Sociológicas confirma un doble mazazo: la estimación de voto del partido retrocede casi cinco puntos y la valoración del presidente Pedro Sánchez sufre un deterioro palpable.
Según el trabajo demoscópico, que combina el sondeo del CIS con el tracking semanal de 40dB, la corrupción se ha convertido en la principal inquietud espontánea de los electores socialistas por primera vez en esta legislatura. La incertidumbre judicial ha calado en la base electoral y amenaza con desgastar el discurso de «gobierno limpio» que Ferraz había consolidado desde la moción de censura de 2018.
Un doble impacto judicial que tensa a la militancia
El pasado 8 de mayo, la imputación de Zapatero por presunto tráfico de influencias —relacionada con su intermediación empresarial tras abandonar la Moncloa— provocó un primer temblor interno. Apenas dos semanas después, agentes de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil permanecieron doce horas en la sede federal de Ferraz requiriendo documentación sobre una supuesta trama de desestabilización de procesos judiciales en la que estaría implicada la exsecretaria de Organización Leire Díez.
“Es un escenario que ningún dirigente hubiera previsto hace un año”, reconoce un miembro de la Ejecutiva Federal consultado por Moncloa.com. El impacto ha sido inmediato en las encuestas: la intención directa de voto del PSOE se sitúa ahora por debajo del 25%, un suelo que no tocaba desde la investidura fallida de 2023.
De la confianza a la cautela: la pérdida de suelo electoral
La caída de casi cinco puntos en la estimación de voto —aunque no es una pérdida definitiva— refleja un trasvase de apoyos hacia la abstención y el voto en blanco. El CIS muestra que dos de cada diez antiguos votantes del PSOE que no acudirían a las urnas citan la corrupción como motivo principal. La comparación con el barómetro de abril es demoledora: entonces la inquietud por esta materia no figuraba entre las diez primeras preocupaciones de los simpatizantes socialistas.
Para el equipo de Moncloa, el dato es especialmente amargo porque llega en un momento en que la economía crece y el empleo bate récords. “La gente separa la gestión de la ejemplaridad”, advierte una fuente del Gabinete de Presidencia. El reto es que la percepción de corrupción no empañe los logros materiales que el Gobierno viene exhibiendo en ruedas de prensa y actos sectoriales.
El Eje del Poder Socialista
La irrupción de dos casos que afectan a figuras icónicas —un expresidente del Gobierno y una exsecretaria de Organización que pilotó la transición post-Sánchez en 2014— ha reabierto un debate inédito en las filas socialistas: la necesidad de un rearme ético que blinde al partido ante futuras acusaciones. Fuentes de la dirección federal consultadas por Moncloa.com confirman que se trabaja en un plan de transparencia que incluya la publicación de las agendas de altos cargos y la creación de una comisión de garantías externa.
En el plano territorial, la inquietud no es menor. Un presidente autonómico del PSOE resume la sensación con una frase que circula en privado: “La bandera de la honradez se está deshilachando y no podemos esperar a que otros la remienden”. La alusión indirecta a la exigencia interna que lidera Emiliano García-Page desde Castilla-La Mancha refleja una tensión latente entre los barones que piden un gesto contundente de Sánchez y quienes creen que basta con dejar pasar el temporal judicial.
Mientras, la coalición con Sumar observa con preocupación: cualquier desgaste del socio mayoritario debilita la estabilidad parlamentaria. Los socios de la mayoría de investidura —Junts, ERC y EH Bildu— no han hecho pública una valoración conjunta, pero fuentes de la negociación presupuestaria reconocen que la situación añade un factor de incertidumbre a las conversaciones sobre el techo de gasto.
La corrupción no es solo un lastre electoral; erosiona la legitimidad moral que ha sostenido al proyecto socialista desde la Transición.
En la Comisión Ejecutiva Federal que se espera para la última semana de junio, Sánchez tendrá que exponer una respuesta que combine transparencia, firmeza judicial y liderazgo político. El CIS de hoy es un aviso: sin una reacción rápida y creíble, el riesgo de que la desafección se cronifique es real.
🌹 El Apunte de Ferraz
- Mensaje fuerza: «Reforzar la ejemplaridad y la transparencia como señas de identidad del proyecto socialista ante los ataques judiciales.»
- Protagonista: Pedro Sánchez (presidente del Gobierno y secretario general del PSOE).
- Próximo hito: Comisión Ejecutiva Federal prevista para finales de junio, donde se anunciará un plan de regeneración ética.

