La presidenta del Tribunal Supremo y del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ), Isabel Perelló, ha advertido este viernes en Ávila de que «los votos no legitiman cualquier actuación», en respuesta a las acusaciones de prevaricación que el Gobierno de Pedro Sánchez ha lanzado contra algunos jueces. Durante la clausura de unas jornadas organizadas por la Audiencia Provincial, Perelló ha censurado las campañas de desprestigio contra la judicatura y ha defendido la independencia judicial como pilar del Estado de Derecho.
Una respuesta directa a las acusaciones de prevaricación
En su intervención, la máxima representante del poder judicial ha recordado que la democracia no se reduce a las urnas. «La democracia no consiste solamente en votar, ni los votos recibidos legitiman cualquier actuación de los representantes elegidos por los ciudadanos, que también están sometidos a la ley y al Derecho», ha subrayado. Perelló ha calificado de «lamentable» tener que recordar constantemente que la independencia judicial es un rasgo esencial del estatuto de los jueces y ha advertido que cualquier intento de injerencia, «proceda de donde proceda, supone una amenaza para el Estado de Derecho».
La presidenta del Supremo ha insistido en que los jueces ejercen su función con plena autonomía de criterio y deben ser protegidos de «presiones, injerencias externas o de veladas o no tan veladas campañas de desprestigio». Ha apelado a la responsabilidad de todos los poderes públicos para respetar esa independencia, especialmente al propio CGPJ.
El salto cualitativo que no es admisible: cuestionar la honestidad del juez
Perelló ha diferenciado entre la crítica legítima a las resoluciones judiciales —que, ha dicho, «puede y debe ser objeto de debate»— y los ataques que traspasan una línea roja. «Hay un salto cualitativo cuando esta crítica va dirigida a cuestionar la honestidad profesional del juez. Esto es lo que no resulta admisible», ha afirmado. La presidenta ha recordado los mecanismos que garantizan la imparcialidad de los tribunales, pero ha lamentado que hoy se produzcan «graves descalificaciones a las instituciones garantes del Estado de Derecho, cuya legitimidad se pone en tela de juicio».
En su opinión, esos ataques debilitan la autoridad de las instituciones y de los principios democráticos. «Los jueces se convierten en objeto de ataques, de críticas en su legitimidad, en su independencia, incluso en su integridad profesional», ha señalado.
Cuando se ataca a un juez por su trabajo, el Estado de Derecho es lo que se pone en tela de juicio.
Respaldo sin fisuras a la carrera judicial
Perelló ha citado al presidente del Tribunal Europeo de Derechos Humanos, Mattias Guyomar, para reforzar su argumento: «Los ataques personales a los jueces son ataques al Estado de Derecho». Con esa premisa, ha reiterado «su absoluto respaldo a los grandes profesionales con los que contamos en la carrera judicial» y, en especial, a todos los jueces que se ven afectados por actuaciones y presiones «que no son propias de una sociedad democrática avanzada ni de un Estado de derecho».
Ha exigido reforzar y profundizar los principios de independencia, neutralidad e imparcialidad, y ha insistido en la idea central de su discurso: no se puede contraponer el voto al control judicial. «La democracia no consiste solamente en votar, hay que respetar las normas fundamentales de una democracia», ha concluido. El mensaje de Perelló llega en un momento de máxima tensión entre el Ejecutivo y la cúpula judicial, con acusaciones cruzadas que, a su juicio, ponen en riesgo la lealtad institucional que la Constitución exige.
Lo esencial
- 📌 ¿Qué ha ocurrido? Isabel Perelló ha advertido al Gobierno que los votos no legitiman cualquier actuación y ha rechazado las acusaciones de prevaricación contra los jueces.
- 👤 ¿Quiénes están implicados? La presidenta del Supremo y del CGPJ, el Gobierno de Pedro Sánchez y la judicatura en su conjunto.
- ⏭️ ¿Qué pasa ahora? Perelló ha instado a todos los poderes públicos a respetar la independencia judicial y ha ofrecido su respaldo a los jueces ante las campañas de desprestigio.
