Descubre el arroz con tomates secos Thermomix que hará que todos pidan más

Un plato versátil que despide aroma a tomate seco y hierbas frescas. La Thermomix convierte una guarnición humilde en un éxito que podrás servir caliente o frío, como ensalada.

No hay nada más frustrante que preparar una comida especial —un pescado al horno, un pollo crujiente— y que la guarnición se quede sosa, seca o simplemente pase sin pena ni gloria. A mí me ha pasado más veces de las que quiero recordar. Hasta que descubrí este arroz con tomates secos y un truco de Thermomix que cambia la textura por completo. La clave está en tratar los tomates secos como un concentrado de sabor, no como un ingrediente decorativo, y en picar hierbas lo justo para que liberen su aceite sin volverse amargas.

Cuando cocino este arroz, el aroma a tomate seco rehidratado en el aceite del sofrito se mezcla con las anchoas y la albahaca de una forma que llena la cocina. Y luego la primera cucharada: caliente, con ese puntito salino y la mordida del arroz al dente. En verano, un bol frío de este mismo arroz es la ensalada que todos quieren repetir. La Thermomix se encarga del trabajo fino y tú apenas manchas un cacillo y una cacerola.

El secreto del éxito

  • Hierbas frescas en el momento justo: Pícalas solo 3 segundos a velocidad 8. Si te pasas, calientas la cuchilla y las hierbas se oxidan: perderás el frescor y el aceite esencial se evaporará. Reserva y añade al final.
  • Los tomates secos bien escurridos: Pésalos sin el aceite de conservación. Así controlas la grasa del plato y evitas que el arroz quede aceitoso. El aceite del sofrito (25 g) es suficiente.
  • El arroz justo en su punto: Usa arroz precocido y escúrrelo cuando esté al dente: 1 minuto menos de lo que indica el fabricante. Como se mezcla caliente con el sofrito, terminará de absorber sabores sin pasarse.

Ingredientes

  • Unas hojas de perejil fresco
  • Unas hojas de albahaca fresca
  • Un poco de orégano fresco
  • 30 g de cebolla
  • 1 diente de ajo
  • 25 g de aceite de oliva virgen extra
  • 80 g de tomates secos conservados en aceite (escurridos)
  • 3 filetes de anchoa en aceite
  • Sal
  • 400 g de arroz precocido
  • Un poco de queso rallado (Parmesano o Grana Padano)

Empiezo por poner en el vaso las hierbas: perejil, albahaca y orégano. Programo 3 segundos a velocidad 8. Lo justo para que se rompan sin convertirse en un puré húmedo. Reservo en un bol pequeño. Ese polvillo verde concentrado es el primer golpe de aroma.

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Sin limpiar el vaso, echo la cebolla, el ajo y el aceite. Cinco segundos a velocidad 7 y luego bajo los restos de las paredes con la espátula. Ahora un sofrito corto: 3 minutos, 120 grados, velocidad 1. La cebolla se vuelve transparente y el aceite se perfuma. Añado los tomates secos bien escurridos y las anchoas. Otros 5 segundos a velocidad 7. La mezcla resultante es una pasta densa y salada que concentra todo el umami del plato. La paso a un bol amplio.

Mientras tanto, he cocido el arroz en una cacerola con agua y sal, siguiendo el tiempo del envase pero restando ese minuto crítico. Lo escurro bien y, aún caliente, lo vuelco sobre la pasta de tomate y anchoa. Remuevo con movimientos envolventes hasta que cada grano queda teñido de un rojo anaranjado. El calor residual ayuda a que los sabores se fundan.

Este arroz engaña: parece una guarnición sencilla pero tiene la profundidad de un plato principal cuando añades un extra de queso y unas lascas de atún.

Sirvo con un aro de emplatar para darle esa forma de restaurante y espolvoreo queso rallado y las hierbas reservadas. El contraste de color es tan importante como el del sabor. Puedes tomarlo caliente, como acompañamiento de carnes blancas o pescados a la plancha, o dejarlo enfriar completamente para una comida de verano. En frío, la textura se vuelve más firme y las anchoas aportan un punto salino que recuerda a una ensalada de arroz con encurtidos, pero más elegante.

Variaciones y maridaje

Con un vino blanco seco, como un Albariño joven, el plato gana frescura y corta la grasa de las anchoas. Si lo tomas frío, un rosado de garnacha le da el contrapunto perfecto. Versión vegetariana: omite las anchoas y añade cinco aceitunas negras troceadas y media cucharadita de alcaparras; mantendrás el umami sin recurrir al pescado. ¿Sin Thermomix? Pica muy fino el ajo y la cebolla, sofríe en sartén 3 minutos, añade los tomates secos picados a cuchillo y las anchoas desmenuzadas; un golpe de turmix y listo. Se conserva hasta tres días en la nevera en un recipiente hermético: si lo recalientas, mejor en sartén con un hilo de aceite que en microondas, para que no se reseque.

Y si te sobra un poco, al día siguiente lo salteas con un huevo y se convierte en un desayuno de campeones que nada tiene que envidiar a un arroz tres delicias. Así de versátil es.