Llevar el móvil al volante en un semáforo sigue costando 200 euros y 6 puntos en 2026, y la DGT tiene más cámaras que nunca para pillarte

Parar en un semáforo no te da ningún derecho a coger el teléfono: la DGT mantiene la multa de 200 euros y 6 puntos, y en 2026 despliega más de 200 cámaras con IA para cazarte antes de que termines de leer el mensaje.

Cada vez que el semáforo se pone en rojo, millones de conductores en España tienen el mismo impulso: sacar el móvil. La DGT lleva años insistiendo en que ese gesto, aunque el coche esté parado, es una infracción grave, y en 2026 la sanción sigue siendo la misma: 200 euros y 6 puntos del carnet. Lo que sí ha cambiado, y mucho, es la probabilidad de que te pillen. El despliegue de cámaras inteligentes hace que el habitáculo de tu coche haya dejado de ser un espacio privado a efectos de tráfico.

El dato que conviene grabarse es este: la reforma de la Ley de Tráfico de marzo de 2022 duplicó la penalización en puntos, pasando de 3 a 6. Para un conductor novel con 8 puntos, una sola multa de este tipo le deja al borde de perder el carnet. Para uno experimentado, se lleva la mitad del saldo máximo acumulable. Los importes no han subido en 2026, pero la capacidad de vigilancia sí ha dado un salto cualitativo que cambia por completo el cálculo del riesgo.

Qué dice exactamente la DGT sobre el móvil en el semáforo

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La normativa española es clara: mientras el motor esté en marcha y el vehículo esté integrado en la circulación, el conductor debe mantener atención plena aunque no avance. Un semáforo en rojo, un atasco o una fila de tráfico no interrumpen la obligación de conducir con las manos libres y la vista en la calzada. La DGT considera que sujetar el teléfono en ese momento genera exactamente el mismo riesgo que hacerlo a 100 km/h por una autovía.

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Lo que sorprende a muchos conductores es que la infracción se produce aunque el móvil esté apagado o aunque solo lo tengas en la mano sin desbloquearlo. El criterio sancionador no es el uso activo del teléfono, sino el hecho de sujetarlo, y esa interpretación estricta lleva en vigor desde 2022. En 2026, la DGT la aplica con el mismo rigor, pero ahora con herramientas que no necesitan a ningún agente presente para detectarla.

La DGT y las cámaras que ya te vigilan desde dentro de la carretera

La DGT ha desplegado a lo largo de 2026 más de 216 cámaras de alta definición con inteligencia artificial específicamente diseñadas para detectar el uso del móvil al volante. Estas cámaras no emiten señal, no tienen el aspecto de los radares amarillos de siempre y no aparecen en aplicaciones como Waze o Google Maps. Funcionan con procesamiento de imagen en tiempo real, analizando la posición de las manos y el brillo de una pantalla a través del parabrisas delantero.

El sistema identifica automáticamente si hay un teléfono en la palma del conductor y envía la imagen a los Centros de Tratamiento de Denuncias Automatizadas sin intervención humana. Funcionan de noche, con lluvia y en varios carriles simultáneamente. A eso hay que sumar los 122 nuevos radares fijos y de tramo instalados en 2025 y 2026: el mapa de vigilancia en España es hoy más denso que en cualquier momento anterior.

Qué pasa con los puntos y cómo funciona el sistema de recuperación

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Perder 6 puntos de golpe es mucho más grave de lo que parece en abstracto. Un conductor que parte con el saldo estándar de 12 puntos se queda en 6 con una sola multa por móvil, y si en ese mismo día le sancionan además por no llevar cinturón —otros 4 puntos—, puede quedarse en 2. La norma establece un límite de 8 puntos detraídos por día, pero el margen sigue siendo devastador para quienes conducen a diario por trabajo.

La vía para recuperar esos puntos pasa por realizar un curso de sensibilización vial homologado por la DGT, que puede devolver hasta 6 puntos y tiene una duración de 12 horas. La otra opción es no cometer ninguna infracción durante dos años seguidos, tras los que se restaura el saldo inicial. Ninguna de las dos opciones es rápida ni gratuita: la multa de 200 euros es solo el primer golpe.

La única forma legal de usar el móvil parado en un semáforo

Existe una sola situación en la que la norma no castiga el uso del teléfono mientras el motor funciona: que el vehículo esté correctamente estacionado, es decir, aparado al margen de la vía, motor apagado o no integrado en la circulación activa. Un semáforo en rojo no cumple ninguno de esos requisitos.

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¿Y si el móvil está en un soporte?

Tenerlo fijado en un soporte es legal. Lo que no lo es es tocarlo, desplazar la vista hacia él o interactuar con la pantalla mientras el coche está en marcha o parado en un semáforo. La cámara de la DGT no distingue si el teléfono está en el soporte o en la mano: detecta cualquier interacción visual o física con el dispositivo.

¿Qué pasa si pagas la multa de inmediato?

La legislación permite una reducción del 50 % si se abona en los 20 días naturales siguientes a la notificación. Eso deja la sanción en 100 euros. El problema es que al pagar con descuento se renuncia automáticamente al derecho a presentar alegaciones, y la pérdida de los 6 puntos es firme e irrecurrible en ese momento.

Qué cambia en los próximos meses y cómo proteger tu carnet

La tendencia para el segundo semestre de 2026 apunta a una cobertura casi total de las principales vías de acceso a las grandes ciudades con cámaras de inteligencia artificial. La DGT tiene previsto ampliar el mapa de dispositivos activos antes de que acabe el año, y los vehículos nuevos que se matriculen a partir de julio incorporarán obligatoriamente sensores que monitorizan si el conductor aparta la vista de la carretera. El control, en otras palabras, se traslada progresivamente al interior del habitáculo.

El consejo más útil en este escenario no es conocer dónde están las cámaras, sino asumir que en cualquier punto de la red viaria española puede haber un sistema activo que no se ve. Dejar el teléfono en el bolsillo o en modo silencio durante la conducción deja de ser una recomendación de cortesía y se convierte en la única estrategia racional para no perder dinero, puntos ni, en última instancia, el carnet.