Primarias de Junts: Puigdemont impulsa a tres candidatos para frenar al heredero de Trias en Barcelona

El expresident moviliza a su entorno para evitar que Jordi Martí Galbis domine el grupo municipal. La votación del 19 de junio decidirá si el delfín de Xavier Trias supera la operación orquestada desde Waterloo.

A menos de una semana para que la militancia de Junts vote a su cabeza de cartel para las municipales de 2027 en Barcelona, el expresident Carles Puigdemont ha movilizado a tres candidatos con un único fin: impedir que Jordi Martí Galbis, el delfín de Xavier Trias, se imponga sin oposición en las primarias del próximo 19 de junio. La operación, que incluye desde ofertas de cargos en Madrid y en el Parlament hasta un fallido pacto con la empresa Prosegur, refleja la profunda desconfianza de Waterloo hacia el actual portavoz municipal.

La ofensiva de Waterloo para frenar al heredero de Trias

La jubilación de Trias hace más de dos años dejó un vacío que Junts no ha sabido llenar. Artur Mas, Joaquim Forn e incluso empresarios como Tatxo Benet rechazaron la propuesta. El propio Puigdemont presionó a su hombre de confianza, Josep Rius, concejal y portavoz, pero éste terminó descartando la carrera en una carta a las bases hace apenas un mes. La aparente falta de aspirantes con tirón electoral abrió la puerta a Martí Galbis, que desde entonces ha ganado apoyos en las bases y en el distrito de Sarrià-Sant Gervasi.

Cuando la dirección de Junts comprendió que el concejal iba en serio, intentó apartarlo con una salida cómoda. Primero le ofreció un escaño en el Senado o en el Parlament, y después —según ha revelado Crónica Global— negoció un puesto directivo en Prosegur. Las conversaciones, que duraron meses, fracasaron y dejaron a la cúpula sin otra alternativa que recurrir a las primarias internas para intentar diluir su candidatura.

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Con ese objetivo, el secretario general Jordi Turull recorrió el partido animando a cualquier militante con aspiraciones a dar el paso y ofreciendo el respaldo de la dirección para reunir los avales. La maniobra buscaba saturar la papeleta y forzar una eventual alianza entre varios aspirantes para frenar a Martí Galbis. La mayoría de los impulsores de estas candidaturas tiene como prioridad impedir que el heredero de Trias alcance la cabeza de lista, según confirman fuentes del entorno postconvergente consultadas por esta redacción.

Los tres candidatos del entorno de Puigdemont

Jordi Martí Galbis

De aquella movilización surgieron tres nombres. Glòria Freixa, secretaria segunda de la Mesa del Parlament y afín al sector de Laura Borràs; Pilar Calvo, diputada en el Congreso y cercana a Míriam Nogueras; y Jaume Alonso-Cuevillas, el primer abogado de Puigdemont y hombre de confianza del sector liderado por Josep Rull. Perfiles muy distintos que, sin embargo, comparten una característica: ninguno tomaría una decisión relevante sin el visto bueno del expresident.

Al otro lado, Jordi Martí Galbis se ha convertido en el favorito indiscutible. Su larga trayectoria en el consistorio, primero como discreto concejal y luego como portavoz bajo la sombra de Trias, le ha granjeado una conexión sólida con las bases. Eso le permite encarar la campaña con tranquilidad, aunque sabe que Waterloo ha divido el voto alternativo en tres. La votación del domingo 19 de junio será, por tanto, un plebiscito sobre quién controla realmente el grupo municipal de Junts.

La dirección de Junts prefiere perder la alcaldía de Barcelona antes que ver a un candidato con agenda propia. El verdadero objetivo es controlar el grupo municipal.

El pulso del 19 de junio: ¿autonomía o control desde Bruselas?

La pugna interna de Junts en Barcelona no es nueva. Durante años, Xavier Trias mantuvo un perfil propio que a menudo chocaba con las directrices de la cúpula. Ganó elecciones y eso le dio carta blanca. Pero Puigdemont no está dispuesto a repetir la experiencia con un heredero que, según fuentes conocedoras de las tensiones, podría negociar con el PSC por su cuenta y romper la estrategia de confrontación que Junts mantiene en el Ayuntamiento. La desconfianza es tal que, según las mismas fuentes, la dirección preferiría perder la alcaldía antes que ver a Martí Galbis como alcaldable con autonomía.

El resultado del próximo domingo marcará el futuro inmediato de la formación en la capital catalana. Las encuestas internas no son halagüeñas: incluso Aliança Catalana podría obtener mejores resultados en las locales, según coinciden varios sondeos. Pero, por ahora, la batalla no es numérica sino de legitimidad. Si Martí Galbis se impone a pesar de la operación orquestada desde Waterloo, el mensaje para Puigdemont será demoledor. Si cae, el grupo municipal quedará bajo el control directo del aparato.

Tras las primarias, el partido deberá diseñar una estrategia electoral que remonte el pesimismo de los sondeos. La dirección ya trabaja en un plan de refuerzo mediático para el candidato que resulte elegido, con la esperanza de que unas primarias muy disputadas no dejen cicatrices demasiado profundas. La convocatoria del 19 de junio es, en definitiva, mucho más que una elección local: es la prueba de fuego del poder de Carles Puigdemont sobre las bases barcelonesas.

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