EN 30 SEGUNDOS
- ¿A quién afecta? Compradores y arrendatarios que buscan vivienda en Barcelona ciudad o su provincia. Los datos permiten identificar las calles más asequibles y las más prohibitivas.
- ¿Cuándo ocurre? El análisis recoge las transacciones reales registradas por los notarios en los últimos doce meses, con datos actualizados a junio de 2026.
- ¿Qué cambia hoy? La comparativa calle a calle desmiente tópicos: el Eixample no es la zona más cara, y municipios como Sitges superan en precio medio a la capital.
Adquirir una vivienda de 90 metros cuadrados en Barcelona puede costar desde 134.000 euros hasta casi 800.000, dependiendo de la calle donde se plante el portal. Los datos registrados por los notarios en las escrituras de compraventa durante el último año —analizados calle a calle— perfilan un mapa de contrastes brutales que obliga a repensar las prioridades de la política de vivienda de la Generalitat.
La información procede del Portal Estadístico del Notariado y se organiza en cuadrículas de 500 por 500 metros, equivalentes a una manzana. Solo se incluyen zonas donde se han cerrado al menos cuatro transacciones, lo que filtra las operaciones aisladas y ofrece una radiografía más fiable que la de los portales inmobiliarios o las estadísticas oficiales.
El Eixample no es el distrito más caro: sorpresas en el corazón de la ciudad
El precio medio en la capital se sitúa en 4.652 euros por metro cuadrado, según las últimas series del notariado. En el Eixample, en el cruce de Passeig de Gràcia con carrer Aragó, una vivienda de 90 metros cuadrados se paga a más de 7.000 €/m², lo que supera los 650.000 euros. Pero no es el techo de la ciudad. En Sant Gervasi-Galvany, junto al Turó Parc, la media de un piso similar asciende a 690.000 euros, y en Pedralbes, en las inmediaciones de los Jardins del Palau Reial, llega a los 760.000 euros.
La zona portuaria tampoco se queda atrás: en la Barceloneta, en el entorno del Passeig de Joan de Borbó, un piso de 90 metros cuadrados alcanza una media de 685.000 euros. Frente a estos importes, el centro histórico ofrece un respiro relativo: en el Raval, el mismo tipo de vivienda baja hasta los 285.000 euros de media, casi la mitad que en los barrios altos más exclusivos.
Sin embargo, los precios más bajos de Barcelona se esconden en el noroeste. En el barrio de Vallvidrera, Tibidabo i les Planes, un piso de 90 metros cuadrados cuesta de media 134.000 euros, apenas un 17% de lo que se paga en Pedralbes.
Más allá de Barcelona: Sitges lidera la provincia y las ciudades dormitorio sorprenden
Si se amplía el foco a la provincia, la capital catalana pierde el liderazgo. Sitges registra un precio medio de 4.931 euros por metro cuadrado, con zonas cercanas a la playa que superan los 9.000 €/m². En el interior, Sant Just Desvern y Esplugues de Llobregat ofrecen áreas donde el metro cuadrado ronda los 8.000 euros, por encima de cualquier manzana analizada en Barcelona capital.
Entre los municipios de más de 100.000 habitantes, Sant Cugat del Vallès (4.536 €/m²) se acerca a a la media de la capital, pero el resto se sitúa muy por debajo: Terrassa marca un precio medio de 1.982 €/m², Sabadell de 2.135 euros y Santa Coloma de Gramenet de 2.343 euros. En ciertas calles, como en el Sector Montserrat de Terrassa o en Can Puiggener de Sabadell, el precio por metro cuadrado apenas sobrepasa los 1.100 euros.
Comprar en la capital no siempre es la decisión más cara: Sitges y varias localidades del área metropolitana duplican el precio de algunos barrios barceloneses.
Qué dicen estos datos sobre la crisis de vivienda en Cataluña
Los datos notariales, más fieles que los índices basados en tasaciones o anuncios, dibujan una realidad que la Generalitat no puede ignorar. La dispersión de precios –hasta nueve veces más caro en una misma ciudad– revela un mercado segmentado donde las políticas de vivienda de alcance único difícilmente lograrán ajustar oferta y demanda. El Govern de Illa tiene ante sí el reto de abordar una brecha que es también socioeconómica.
Mientras en el Raval se consigue un piso por menos de 300.000 euros, en Pedralbes se necesitan más de 760.000; esa diferencia es, en gran medida, un reflejo de la desigualdad territorial en Cataluña. El índice de referencia de alquileres, que la Generalitat actualiza periódicamente, puede estar quedándose corto si no incorpora la granularidad de estas calles. La próxima revisión del índice, prevista para 2026, tendrá que sopesar estos contrastes si quiere ser efectiva para contener los precios.
La radiografía calle a calle de los notarios es una herramienta valiosa para compradores, pero también para los responsables de política de vivienda. La próxima actualización del mapa, prevista para otoño, será una prueba de fuego para comprobar si la Generalitat es capaz de pasar del diagnóstico a la acción con la misma precisión.
