La capacidad de fabricación de células solares en India se duplicará hasta los 60 GW en 2027, según la agencia de calificación Crisil. La obligación de usar producción local para los nuevos proyectos, fijada por la política ALCM, cubrirá la mitad de la demanda nacional y reducirá la dependencia de las importaciones.
La política ALCM: el motor del salto de capacidad
El Gobierno indio ha puesto en marcha la Lista Aprobada de Fabricantes de Células (ALCM), una extensión de la anterior ALMM, con el objetivo de garantizar que las células solares empleadas en los proyectos provengan de fábricas locales. La medida se enmarca en una estrategia de localización acelerada tras años de fuerte dependencia de las importaciones, sobre todo de China.
El marco de la ALCM se ha hecho obligatorio en junio de 2026 para los proyectos de gran escala cuyas ofertas se presentaron después del 31 de agosto de 2025, así como para los proyectos de acceso abierto y medición neta puestos en marcha después del 1 de junio de 2026. Quedan exentas, hasta el 31 de marzo de 2027, las instalaciones residenciales del programa PM Surya Ghar: Muft Bijli Yojana.
- Proyectos de gran escala: obligatorio para licitaciones posteriores al 31 de agosto de 2025.
- Acceso abierto y medición neta: obligatorio desde el 1 de junio de 2026.
- Tejados residenciales: exentos hasta el 31 de marzo de 2027.
60 GW de celulas: la cuenta atrás de las importaciones
Según las proyecciones de Crisil, la capacidad de fabricación de células solares en India casi se duplicará hasta alcanzar los 60 GW al cierre del año fiscal 2026-27 (marzo de 2027). La demanda total del país se sitúa entre 60 y 65 GW para este periodo, y la producción doméstica cubrirá cerca de la mitad, un salto notable frente al 25% del año anterior.
Las importaciones se concentrarán en el parque de proyectos ya licitados antes del corte de agosto de 2025. A medida que esa cartera se complete, la dependencia de las células importadas caerá de forma significativa a partir del siguiente año fiscal.
“La ALCM reajustará drásticamente la mezcla de suministro de células solares en India. La oferta nacional ganará cuota y cubrirá aproximadamente la mitad de la demanda de 60-65 GW este año fiscal, y el resto serán importaciones”, explica Manish Gupta, subdirector de calificaciones de Crisil.
Los márgenes bajo presión: el coste del crecimiento acelerado
El rápido incremento de la capacidad de fabricación no está exento de riesgos. Crisil advierte de que la avalancha de nuevos proyectos puede presionar las tasas de utilización y los márgenes, alargando los periodos de recuperación de la inversión entre uno y dos años.
Los primeros fabricantes que integraron verticalmente la producción de células consiguieron plazos de retorno de entre cuatro y cinco años, con primas de precio y utilizaciones del 50-60% tras la fase de estabilización. “Las ventajas que disfrutaron esos pioneros se estrechan a medida que entra más capacidad al mercado. Las plantas que se pongan en marcha hasta el final de este año fiscal podrían ver sus plazos de recuperación alargarse de cinco a siete años”, señala Ankit Hakhu, director de Crisil.
La evolución tecnológica acelerada acorta los ciclos de vida de los activos, sobre todo cuando los insumos importados añaden volatilidad a los márgenes. En este contexto, el Gobierno indio prepara la tercera fase de la regulación —ALMM-III—, prevista para junio de 2028, que extenderá los requisitos de localización a las obleas y lingotes, segmentos hoy muy dependientes del exterior. Los fabricantes que den ese salto hacia arriba en la cadena de valor podrían ver mejorar sus retornos.
Otro foco de incertidumbre son los retrasos en la firma de acuerdos de compra de energía, que pueden debilitar la demanda de módulos a corto plazo. Además, el Ministerio de Energías Nuevas y Renovables ha creado un comité de expertos para revisar las solicitudes de exención de la ALCM en ciertos proyectos de acceso abierto y medición neta que ya han instalado módulos o tienen un avance sustancial. Cualquier exención material podría afectar a la demanda de celulas de fabricación nacional.
📊 Impacto en cifras
- Capacidad de fabricación nacional: 60 GW al cierre del año fiscal 2026-27.
- Cobertura de la demanda: 50% (la otra mitad se cubre con importaciones).
- Regulación clave: ALCM obligatoria desde junio de 2026 para nuevos proyectos.
- Riesgo: alargamiento del payback entre 1 y 2 años para las nuevas plantas.
La transición india y la lección para otras economías emergentes
India, tercer mercado solar mundial, sigue una hoja de ruta que ya han emprendido otras potencias: reconstruir la cadena de suministro renovable en casa para no depender de un único proveedor externo. La apuesta recuerda a los incentivos de la Inflation Reduction Act estadounidense o al Reglamento europeo de Industria Cero Neto, aunque con una particularidad: la escala y la velocidad de despliegue indias son difíciles de igualar.
El equilibrio entre crecimiento rápido y rentabilidad será la clave. Si los plazos de recuperación se estiran demasiado, algunos inversores pueden replantearse sus planes, sobre todo en un sector donde la tecnología avanza a toda velocidad. Aun así, la dirección es clara: India está construyendo los cimientos de una autonomía fotovoltaica que, de consolidarse, transformará el mapa mundial de la energía solar.
La prisa por escalar renuncia a los márgenes cómodos de los primeros fabricantes, pero el control de la cadena de suministro es la apuesta estratégica de largo plazo.
🌍 El Impacto Real para el Futuro
- Beneficio medible: India pasará de cubrir el 25% a la mitad de su demanda de células solares con producción local, reduciendo la exposición a las fluctuaciones del mercado internacional.
- Modelo que cambia: La transición de un esquema importador a una base manufacturera propia arrastra inversiones en toda la cadena de valor, desde obleas hasta módulos.
- Para las próximas generaciones: Garantiza que el enorme crecimiento solar indio no dependa de insumos externos, sentando las bases de una descarbonización más estable y resiliente.

