Javier Borrego, el abogado español que defendió a Le Pen, ahora defiende a Cristina Kirchner ante la ONU

El sevillano Javier Borrego, que pasó por el Tribunal Supremo y el Vaticano, asume la defensa de la exmandataria argentina en la causa Vialidad. Su intervención en el caso Le Pen y su presencia en foros de Vox lo sitúan en la constelación jurídica de la derecha europea.

Un abogado español con un recorrido que parece de película ha dado un salto impensado: de defender a la líder de la extrema derecha francesa, Marine Le Pen, a representar a la ex presidenta argentina Cristina Fernández de Kirchner ante las Naciones Unidas. El sevillano Javier Borrego, de 76 años, se incorpora a la defensa de Kirchner en la causa por corrupción conocida como Vialidad, un caso que sacude la política del Cono Sur y que, ahora, suma una chispa hispana.

Borregó aterrizó en el equipo de la exmandataria a través de su “amigo” Rafael Valim, el mismo jurista que defendió al brasileño Lula da Silva. Semanas atrás presentaron una comunicación formal ante el Comité de Derechos Humanos de la ONU y este miércoles 29 de julio ofrecieron una conferencia en Buenos Aires para explicar los argumentos. La petición es clara: que el organismo internacional revise la condena a seis años de prisión e inhabilitación perpetua por administración fraudulenta, y que antes de eso se recomponga la Corte Suprema argentina, un tribunal que actualmente funciona con solo tres magistrados.

El perfil de Borrego desconcierta por su variedad. Nacido en Sevilla hace “60 y 16 años”, ingresó en el cuerpo de abogados del Estado hace medio siglo, fue jefe del área jurídica de Derechos Humanos del ministerio español y representante de España ante el Tribunal Europeo de Derechos Humanos de Estrasburgo, del que luego fue juez durante cinco años. Entre 2018 y 2020 integró la Sala de lo Contencioso-Administrativo del Tribunal Supremo. El fallecido papa Francisco lo nombró en 2018 miembro consultor del Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida, el organismo vaticano que tutela las políticas sobre la familia y la defensa de la vida.

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Pero quizá lo que más ruido ha hecho fuera de los círculos jurídicos es su participación en un congreso de Vox sobre “ideología de género y denuncias falsas”, donde simuló ser una mujer llamada “Francisca Javiera” para denunciar una ley canaria que permitía usar el baño conforme al sexo sentido “en cada momento”. El vídeo circuló con virulencia, aunque Borrego insiste en que fue “sacado de contexto”. “Cuando esto empezó a salir en la prensa, me llamaron muchos amigos transexuales”, dijo al diario La Nación.

El abogado que sirvió al Vaticano y al Tribunal de Estrasburgo

La trayectoria de Borrego explica por qué un perfil tan conservador ha terminado defendiendo a una líder de la izquierda populista sudamericana. El abogado redactó un escrito contra la inhabilitación electoral de Marine Le Pen, condenada en Francia por malversación de fondos europeos. En aquel caso, la apelación redujo la pena de inhabilitación a un año y medio, lo que permitió a Le Penn aspirar a las presidenciales de 2027. Ahora, Borrego traslada esa experiencia al caso argentino, donde ve “irregularidades” y “arbitrariedades” similares, y un objetivo político compartido: apartar a la dirigente de las urnas.

Él mismo lo explica: “En un Estado de derecho no hay una causa justa, lo que debe haber es un procedimiento justo. En este caso, yo no veo un procedimiento justo, por muchas razones”. Sus argumentos se centran en la forma en que se hicieron los peritajes de las obras adjudicadas al empresario Lázaro Báez, la desproporción de páginas que la Cámara de Casación dedicó a cada asunto —apenas “una página y media” a la inhabilitación perpetua en más de 1500 fojas— y, sobre todo, la ausencia total de mujeres en las instancias clave del proceso.

El hecho de que el tribunal supremo argentino funcione con solo tres magistrados es, según Borrego, único en el mundo y convierte a esos tribunáles en una instancia anómala. “Una de las medidas que pedimos es que se recomponga la Corte Suprema”, insiste. Esa demanda apunta directamente a la arquitectura institucional del país andino y, si prosperara, podría abrir un frente diplomático incómodo para el Gobierno argentino.

De la inhabilitación de Le Pen a la de Kirchner: la estrategia borrego

En el fondo, la defensa internacional de Kirchner sigue un patrón ya visto en otros líderes latinoamericanos acusados de corrupción: llevar el caso a los foros de derechos humanos para deslegitimar la condena con argumentos de garantías procesales. Borrego admite sin rodeos que el verdadero blanco es la inhabilitación. “Estamos ante una inhabilitación que es una pena accesoria al delito de administración fraudulenta”, subraya, molesto por el tratamiento que la justicia argentina le dio al asunto.

La elección del Comité de Derechos Humanos de la ONU no es casual: lo consideran más ágil que el sistema interamericano, aunque el propio Borrego advierte que el organismo ha sufrido recortes presupuestarios que redujeron sus reuniones anuales. Mientras tanto, la interna peronista espera. Si la inhabilitación cae, Cristina Kirchner podría volver a ser candidata. Y eso, en boca de un sevillano con anillos en ambos anulares y un pin floreado en la solapa, suena tan improbable como real.

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La inhabilitación de Kirchner es el verdadero objetivo, y la defensa pide que la Corte Suprema argentina, que funciona con tres miembros, se recomponga antes de cualquier decisión.

Una Corte coja y un procedimiento plagado de dudas, según la defensa

El hilo argumental que Borrego ha llevado ante la ONU se apoya en tres patas: la composición anómala del máximo tribunal argentino, el sesgo de género en la tramitación del caso y la desproporción penal. El abogado español no juzga la inocencia o culpabilidad de Kirchner, sino la legitimidad del proceso. “En democracia no hay una causa justa, lo indispensable es un procedimiento justo”, repite, citando al escritor francés Jean-François Revel. La frase es un guiño a los sectores que, desde la derecha europea, han abrazado la causa de la expresidenta como un caso más de lawfare.

El precedente francés con Le Pen confirma que la estrategia puede dar frutos: la reducción de la inhabilitación bastó para abrirle de nuevo las puertas electorales. En Argentina, sin embargo, el tablero es más complejo. La Corte Suprema rechazó en junio de 2025 el último recurso de la defensa, lo que agotó la vía interna y habilitó el camino a la ONU. Ahora la pelota está en el tejado de Ginebra, pero Borrego quiere acelerar el juego: “Pedimos que se recomponga la Corte antes de cualquier decisión”, insiste.

📌 Ficha del Caso

  • Ficha sobre el caso: El jurista español Javier Borrego se incorpora a la defensa de Cristina Kirchner en la causa Vialidad, condenada a seis años de prisión e inhabilitación perpetua. Presenta una comunicación ante el Comité de Derechos Humanos de la ONU alegando irregularidades procesales.
  • Datos importantes: Borrego, ex juez del Tribunal Europeo de Derechos Humanos y ex magistrado del Tribunal Supremo español, ya intervino en el caso de Marine Le Pen. La Corte Suprema argentina funciona con solo tres magistrados. La defensa apunta sobre todo a derribar la inhabilitación política.
  • Resumen: La apuesta española por la defensa de Kirchner conecta la política argentina con los bufetes de la derecha europea y sitúa a España en el centro de un debate global sobre el lawfare y las garantías procesales.