EN 30 SEGUNDOS
- ¿Qué ha pasado? El ministro de Exteriores israelÃ, Gideon Sa’ar, ha cortado toda comunicación con la alta representante de la UE, Kaja Kallas, tras acusarla de comparar el trato a los palestinos con el apartheid sudafricano.
- ¿Quién está detrás? Sa’ar basa su decisión en un artÃculo de Euractiv que relata que Kallas hizo esa comparación en reuniones a puerta cerrada en México. La alta representante ha intentado una conciliación que no ha sido aceptada.
- ¿Qué impacto tiene? La ruptura se produce en plena cumbre del Consejo Europeo, dejando a la UE sin interlocutor directo con Israel. España, que reconoció a Palestina en 2024, ve cómo la crisis tensiona aún más su posición diplomática.
El ministro de Exteriores israelÃ, Gideon Sa’ar, ha anunciado este jueves la suspensión de todo contacto con la jefa de la diplomacia europea, Kaja Kallas, tras una polémica que amenaza con descarrilar la ya complicada relación entre Bruselas y Tel Aviv. La medida llega en el momento más delicado: mientras los lÃderes europeos discuten en Bruselas el futuro de la polÃtica exterior de la UE.
El detonante ha sido un artÃculo del medio Euractiv que reveló que Kallas comparó el trato de Israel a los palestinos con el apartheid sudafricano durante una serie de reuniones a puerta cerrada en México. Sa’ar no ha esperado. En un mensaje en la red social X, ha calificado las palabras de Kallas de ‘libelo de sangre’ —término cargado de connotaciones históricas para la comunidad judÃa— y ha afirmado que la diplomática estonia ha actuado ‘de forma obsesiva y con una flagrante injusticia’.
El término ‘libelo de sangre’ hace referencia a una acusación que persiguió a las comunidades judÃas durante siglos, y su uso por parte de un ministro israelà refleja la dureza de la respuesta. Para Sa’ar, la comparación con el apartheid no es solo una discrepancia diplomática: es un ataque a la legitimidad del Estado de Israel. La prensa internacional, como France24 y La Vanguardia, se ha hecho eco inmediatamente de la crisis, subrayando la gravedad de ser el primer gesto de un Estado miembro de la región que rompe relaciones con una figura de la UE.
Kallas, por su parte, no ha desmentido directamente el contenido de la filtración, lo que el ministro israelà interpreta como una confirmación tácita. La alta representante ha optado por una vÃa diplomática: ha enviado una carta a Sa’ar en la que destaca ‘los muchos lazos que comparten la UE e Israel’ pero le recuerda que la postura oficial europea sigue siendo la condena de los asentamientos ilegales en Cisjordania y el apoyo a la solución de dos Estados. ‘Para lograr la paz en Oriente Medio, la solución de dos Estados sigue siendo la única vÃa viable’, ha escrito.
La respuesta de Bruselas y el tablero diplomático
La reacción de Kallas no ha logrado aplacar la ira de Sa’ar. Minutos antes de conocer la carta, la alta representante habÃa intentado un acercamiento en la misma red social. ‘Valoro nuestro diálogo y colaboración, y estoy dispuesta a continuar en ese espÃritu, con respeto y de forma constructiva’, publicó. Pero el gesto no surtió efecto. Fuentes diplomáticas consultadas por Moncloa.com señalan que la ruptura unilateral no ha cogido por sorpresa a la UE, aunque sà dificulta la búsqueda de una posición común sobre Oriente Medio en la cumbre del Consejo Europeo.
Kallas ya habÃa visitado Israel y Cisjordania en marzo de 2025, donde mantuvo una lÃnea de equilibrio: defendió el derecho de Israel a la autodefensa frente al terrorismo, pero también criticó la expansión de los asentamientos. Sin embargo, su reciente foco exclusivo en la guerra de Ucrania ha generado crÃticas en algunas capitales europeas, que consideran que la alta representante ha descuidado la crisis de Gaza y el diálogo con Israel. Este episodio agrava esas fisuras.
La ruptura con Kallas no es solo un choque personal: deja a la UE sin canal diplomático directo con Israel en el momento en que el Consejo Europeo debate su papel en Oriente Medio.

España, que reconoció el Estado palestino el año pasado, se encuentra ante un dilema diplomático. La decisión de Sa’ar tensa aún más las relaciones entre Tel Aviv y Madrid, ya deterioradas desde que el Gobierno de Pedro Sánchez alineó su polÃtica exterior con la causa palestina. Con el Consejo Europeo buscando un lenguaje de mÃnimos, la ruptura deja al flanco sur de la UE en una posición incómoda: Francia, Alemania, Italia, y España deberán equilibrar las presiones de sus socios del este, más cercanos a Israel.
El Eje del Poder Europeo
La crisis entre Israel y la jefa de la diplomacia comunitaria es un sÃntoma de una fractura más profunda en el seno de la UE. El eje franco-alemán mantiene desde hace meses una postura ambigua: ParÃs y BerlÃn condenan la violencia pero evitan sanciones concretas, mientras que paÃses como Austria, HungrÃa y Polonia bloquean cualquier declaración que pueda interpretarse como un desaire a Israel. En el lado opuesto, España, Irlanda y Bélgica mantienen posiciones más crÃticas con el Gobierno de Netanyahu. La comparación con el apartheid —utilizada ya por AmnistÃa Internacional y Naciones Unidas— ha sido durante años una lÃnea roja para los Veintisiete. Ahora, esa lÃnea la ha pisado la propia alta representante.
El precedente más inmediato es el de 2020, cuando la UE intentó sin éxito una respuesta común a los planes de anexión israelÃes de Cisjordania. Aquel fracaso evidenció la incapacidad de los Veintisiete para hablar con una sola voz. La ruptura con Kallas, esta vez, no solo paraliza la comunicación institucional: abre una brecha que podrÃa dar al traste con los trabajos del Consejo Europeo de junio, donde se esperaba un pronunciamiento sobre el conflicto. Sin interlocutor de alto nivel, el debate se fragmenta.
Para España, el coste es especialmente alto. El Gobierno de Sánchez ha convertido la cuestión palestina en una seña de identidad de su polÃtica exterior desde el reconocimiento del Estado palestino en 2024. Pero la ruptura con Kallas reduce la capacidad de influencia de la UE en la región y deja a Madrid con menos herramientas para mediar. En Moncloa asumen que la crisis actual solo puede escalar: el próximo contacto de alto nivel será en la Asamblea General de la ONU en septiembre, y para entonces la confianza estará bajo mÃnimos. La pregunta que ronda los pasillos del Berlaymont es si Kallas podrá mantenerse como interlocutora válida cuando termine la cumbre.
