EN 30 SEGUNDOS
- ¿Qué ha pasado? Los Houthis lanzaron un ataque coordinado con drones y misiles balísticos contra varios campamentos de fuerzas pro-saudíes en Yemen, tras detectar una concentración de tropas que preparaban una ofensiva. El ataque dejó al menos 30 soldados muertos, según Reuters.
- ¿Quién está detrás? El movimiento hutí Ansarulá, respaldado por Irán, que controla la capital Saná. Su portavoz militar, Yahya Saree, anunció la operación y advirtió a Riad contra una nueva escalada.
- ¿Qué impacto tiene? La ruptura del alto el fuego reaviva la amenaza sobre el tráfico en el Mar Rojo, ruta clave para las exportaciones de crudo saudí (más de 4 millones de barriles diarios desde Yanbu). La escalada tensa aún más una región ya en guerra entre EEUU e Irán.
Los Houthis han roto cuatro años de calma relativa en Yemen con un ataque masivo con drones y misiles contra fuerzas respaldadas por Arabia Saudí, que ha dejado al menos 30 muertos y ha reavivado el fantasma de una nueva guerra en el estratégico mar Rojo.
Lo que sabemos del ataque: drones, misiles y decenas de bajas
El ataque, anunciado por el portavoz militar de los Houthis, Yahya Saree, se dirigió contra tropas, depósitos y campamentos en tres provincias del centro y este de Yemen, incluyendo la estratégica ciudad de Marib. Según Saree, la operación se lanzó tras detectar una concentración de fuerzas pro-saudíes que preparaban una ofensiva.
“La operación provocó la muerte y heridas de cientos de mercenarios enemigos saudíes”, declaró Saree en un comunicado, en un lenguaje claramente propagandístico. Las fuerzas del Gobierno internacionalmente reconocido, respaldado por Riad, reconocieron bajas, aunque sin dar cifras. La agencia Reuters, citando fuentes gubernamentales, elevó el número de soldados fallecidos a al menos 30.
Horas después, los Houthis llevaron a cabo ataques en la provincia saudí de Najran, hiriendo a 11 civiles según el ejército del Reino. También lanzaron drones contra posiciones de las milicias pro-saudíes en Hadramaut, en el este de Yemen. La dimensión del ataque, con vídeos no verificados circulando en redes sociales, demuestra una capacidad de coordinación que los analistas militares llevaban tiempo temiendo.
Las imágenes de los bombardeos, difundidas por canales afines a los Houthis, muestran columnas de humo y explosiones. Sin verificación independiente, reflejan el salto cualitativo en la guerra asimétrica que este grupo ha desarrollado, con drones de largo alcance y misiles balísticos que ya habían alcanzado territorio saudí en 2019.
El ataque no es solo una represalia: es una demostración de fuerza con la que los Houthis quieren condicionar la política saudí y reabrir la ruta aérea con Teherán.
Implicaciones para el mar Rojo y la economía global

La escalada se produce en un momento crítico para las rutas marítimas. El estrecho de Ormuz, que canaliza un cuarto del comercio mundial de crudo, permanece prácticamente cerrado por la guerra entre Estados Unidos e Israel contra Irán. Arabia Saudí ha redirigido sus exportaciones hacia su terminal en el puerto de Yanbu, en el mar Rojo, donde las cargas han superado los 4 millones de barriles diarios desde junio, según datos de Reuters.
Una interrupción en el Bab al-Mandeb, por donde transita gran parte del crudo saudí destinado a Europa, dispararía los precios del petróleo y del gas natural licuado. Para España, que importa una porción significativa de sus hidrocarburos a través del canal de Suez, el impacto se sentiría en los surtidores y en la balanza comercial en cuestión de días.
La amenaza hutí, que ya paralizó el tráfico durante la guerra de Gaza con misiles anti buque, se ha reactivado mas aún tras el incidente de la pista de Saná. El 13 de julio, la coalición saudí bombardeó el aeropuerto para impedir el regreso de una delegación hutí que había asistido al funeral del líder supremo iraní, Alí Jamenei. Para los Houthis, ese fue el punto de no retorno.
Equilibrio de Poder
El ataque de los Houthis no puede desligarse del conflicto entre Estados Unidos e Irán. El grupo chií, socio clave de Teherán, aprovecha las tensiones regionales para consolidar su posición. La visita en julio de un avión de Mahan Air a Saná —la primera en una década— para trasladar a una delegación hutí al funeral de Jamenei, asesinado en los ataques israelo-estadounidenses, fue el detonante inmediato. Cuando Riad impidió el vuelo de regreso, los Houthis dieron por rota la tregua.
Estados Unidos, que ya ha bombardeado Yemen en respuesta a ataques hutíes contra buques, se enfrenta a una escalada en un momento en que mantiene un frágil alto el fuego con el grupo, pactado en mayo de 2025. La Casa Blanca ha reiterado su apoyo a la integridad territorial saudí, pero Washington no puede permitirse abrir un nuevo frente abierto en Oriente Medio, especialmente en pleno año electoral.
En el plano militar, Riad prepara una gran ofensiva, según The Guardian, y moviliza tropas hacia Al Bayda. La coalición respaldada por Arabia Saudí ya ha lanzado bombardeos sobre Hodeida. La posibilidad de un conflicto terrestre, sumado a los misiles de precisión que los Houthis han desarrollado con asistencia técnica iraní, devuelve a Yemen al escenario de guerra abierta que parecía congelado desde 2022.
Para España, esta crisis es un recordatorio de la fragilidad de las cadenas de suministro energético. Cualquier alza prolongada del crudo ralentizaría la recuperación económica y añadiría presión inflacionaria, precisamente cuando el Gobierno enfrenta el reto de incrementar el gasto en defensa hasta el 5% del PIB exigido por la administración Trump. Las próximas semanas serán críticas: una convocatoria del Consejo de Seguridad de la ONU o una reunión extraordinaria de la Liga Árabe podrían marcar el inicio de una nueva fase del conflicto.
