Madrid inicia la segunda fase de obras en el Puente de Vallecas con cortes desde este sábado

Los trabajos reducirán la M-30 a tres carriles por sentido entre los km 9,7 y 10,4 hasta agosto. La intervención, que suma 4 millones, incluye nuevas pantallas antirruido y un pavimento fonoabsorbente.

EN 30 SEGUNDOS

  • ¿A quién afecta? A los miles de conductores que circulan por la M-30 entre los kilómetros 9,7 y 10,4 (sentidos norte y sur) y a los vecinos de Puente de Vallecas y Retiro.
  • ¿Cuándo ocurre? Desde este sábado 20 de junio de 2026 y previsiblemente hasta finales de agosto de 2026.
  • ¿Qué cambia hoy? La calzada pasa de cuatro a tres carriles por sentido; las obras preparan mejoras acústicas y un futuro espacio peatonal bajo el puente.

Madrid Calle 30 pone en marcha desde este sábado la segunda fase de las obras del Puente de Vallecas, que reducirá la circulación a tres carriles por sentido en la M-30 durante todo el verano. La intervención se enmarca dentro de la Operación Asfalto 2026 y supone una inversión de 4 millones de euros para modernizar una de las estructuras más transitadas de la capital.

El verano más lento en la M-30 a la altura de Vallecas

Desde las 00:00 horas del sábado, el tramo comprendido entre los puntos kilométricos 09+700 y 10+400 pierde un carril en cada dirección. La sección pasará de cuatro a tres carriles, un ajuste que se mantendrá, salvo imprevistos, hasta finales de agosto. La empresa municipal ha precisado que los trabajos principales —impermeabilización, fresado y asfaltado del tablero— se ejecutarán en los próximos días una vez preparada la infraestructura.

La actuación incluye la sustitución de las juntas de dilatación y la renovación completa del pavimento. El nuevo aglomerado será fonoabsorbente, una solución que persigue mitigar el ruido que soportan los edificios colindantes. En paralelo, se instalarán pantallas antirruido de última generación: chapas perforadas hacia la calzada, interior de lana de roca y un sistema tubular de aluminio que imprimirá al puente un aspecto ornamental distinto más moderno y funcional.

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Un puente que quiere unir en lugar de dividir

Estas obras de la parte superior del puente se complementan con la primera fase, que finaliza este mes de junio. Desde febrero, los operarios han limpiado y rehabilitado las pilas, los estribos y el tablero inferior con pintura anticarbonatación, además de instalar un sistema para evitar la anidación de aves. Todo forma parte del proyecto Vallecas Abierto.

La iniciativa va más allá del asfalto. Busca transformar las zonas peatonales bajo el puente, dotarlas de accesibilidad universal y crear jardines verticales en los estribos. El objetivo declarado es acabar con el efecto frontera que históricamente ha separado los distritos de Puente de Vallecas y Retiro. Las nuevas pantallas antirruido se ocultarán tras el revestimiento de aluminio, una decisión que combina eficiencia acústica con una estética más amable para el viandante.

Detrás de los andamios y los desvíos, Madrid Calle 30 persigue un objetivo ambicioso: que el puente deje de ser una frontera para convertirse en un punto de encuentro entre Retiro y Vallecas.

Cuatro millones para una estructura que lleva décadas sin una renovación profunda

No es la primera vez que la M-30 somete a cirugía uno de sus puentes emblemáticos. En los últimos años, Calle 30 ha ejecutado rehabilitaciones integrales en otros puntos críticos de la circunvalación con resultados dispares: algunas consiguieron reducir plazos gracias al trabajo nocturno, mientras que otras arrastraron retrasos por la complejidad de los materiales. La diferencia ahora es que la intervención sobre el Puente de Vallecas se vende como una oportunidad para coser dos mitades de la ciudad.

Con los cuatro millones de inversión, la empresa municipal aspira a entregar en agosto una infraestructura más silenciosa y con una vida útil prolongada. Quedará por ver si el nuevo pavimento fonoabsorbente y las pantallas cumplen las expectativas de los vecinos, acostumbrados durante años a convivir con el rugido constante del tráfico. La última palabra la tendrá el cronómetro: el verdadero examen arranca cuando se retiren los conos y los conductores vuelvan a pisar el acelerador en la nueva superficie.