La guerra con Irán agota el presupuesto del Pentágono: implicaciones para la OTAN y España

El Pentágono necesita 80.000 millones de dólares adicionales para cubrir los gastos de la guerra contra Irán. La solicitud, aún informal, abre un debate sobre el impacto en el compromiso de EE.UU. con la OTAN y el rearme europeo.

EN 30 SEGUNDOS

  • ¿Qué ha pasado? El Pentágono necesita 80.000 millones de dólares adicionales para cubrir los gastos de la guerra contra Irán y evitar quedarse sin fondos este verano.
  • ¿Quién está detrás? El subsecretario de Defensa, Stephen Feinberg, ha informado a legisladores de que la cantidad aún no es una solicitud formal, sino que requiere la aprobación de la Oficina de Gestión y Presupuesto de la Casa Blanca.
  • ¿Qué impacto tiene? La sangría presupuestaria puede reducir el compromiso militar de EE.UU. con la OTAN, justo cuando España y otros aliados europeos se enfrentan a demandas crecientes de aumento del gasto en defensa.

El Pentágono solicita un presupuesto de emergencia de 80.000 millones de dólares para no agotar sus fondos operativos durante el verano. La revelación, transmitida por el número dos del Departamento de Defensa, Stephen Feinberg, a legisladores en conversaciones privadas, confirma que la guerra contra Irán iniciada el 28 de febrero sin autorización del Congreso está consumiendo los recursos militares estadounidenses a un ritmo mayor del previsto.

El coste real de la guerra: 80.000 millones y los arsenales agotados

La cifra de 80.000 millones no es todavía una petición formal. Antes de llegar al Congreso, necesita el visto bueno de la Oficina de Gestión y Presupuesto (OMB) de la Casa Blanca. El problema es que el gasto se ha concentrado en en la defensa de Israel, aliado clave de Washington. Estados Unidos ha disparado más de 200 interceptores THAAD para proteger el espacio aéreo israelí durante la Operación Furia Épica, lo que representa aproximadamente la mitad de su inventario total, según The Washington Post. Israel, en cambio, lanzó menos de 100 misiles Arrow y unos 90 David’s Sling. Un funcionario estadounidense declaró al diario: “Disparamos unos 120 interceptores más que los israelíes y nos enfrentamos al doble de misiles iraníes”.

El consumo de munición ha sido demoledor. Las reservas de misiles Patriot se han reducido entre un 45% y un 61%, y las de THAAD entre un 52% y un 80%, según el Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS). Estos sistemas de defensa tardan entre 42 y 53 meses en ser fabricados, lo que deja a EE.UU. en una situación de vulnerabilidad si la guerra se prolonga. En una comparecencia en mayo, el exsubsecretario de Defensa Jules W. Hurst III cifró el coste en 29.000 millones, una cantidad que se ha quedado obsoleta.

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El agujero fiscal amenaza los planes de la OTAN para 2027

El proyecto de Ley de Autorización de Defensa Nacional (NDAA) para 2027, que el Comité de Servicios Armados de la Cámara aprobó el 4 de junio por 44 votos a 12, autoriza 1,15 billones de dólares en gasto militar, pero no contempla los costes de la guerra. Dentro de esa cifra, 670 millones están destinados a programas de cooperación con Israel —20 millones para el Iron Dome, 150 millones para misiles Arrow 3, entre otros—, cantidades que palidecen junto a los 80.000 millones ya consumidos. El Pentágono necesita fondos adicionales que forzarán un debate urgente en el Congreso este verano.

La presión fiscal sobre el presupuesto de defensa tiene efectos directos en la seguridad europea. Un Pentágono sin fondos suficientes puede verse obligado a reducir los ejercicios conjuntos de la OTAN, ralentizar el despliegue de tropas en el flanco oriental o incluso recortar los programas de modernización que afectan a los aliados. Para España, cuyo gasto militar apenas supera el 1,2% del PIB, muy lejos del objetivo del 2% acordado en la OTAN, el escenario es delicado. La Casa Blanca podría redoblar sus exigencias de que Madrid aumente su contribución, a la vez que reduce la presencia estadounidense en el Mediterráneo. Indra, Navantia y otras empresas españolas del sector podrían beneficiarse si la UE acelera su rearme, pero la incertidumbre es elevada.

Disparar más de 200 interceptores THAAD para proteger Israel ha dejado los arsenales estadounidenses al borde del agotamiento, debilitando la capacidad de defensa colectiva de la OTAN.

La Lógica de Washington

La administración de Donald Trump ha justificado la guerra contra Irán como una operación de legítima defensa para proteger a Israel, su principal aliado en Oriente Medio. El presidente no ha solicitado al Congreso una autorización específica para el uso de la fuerza, amparándose en una interpretación amplia de sus poderes ejecutivos. La estrategia es coherente con el patrón que ya aplicó en 2017, cuando ordenó ataques aéreos contra Siria sin pasar por el Capitolio. Trump sabe que su base electoral respalda un apoyo firme a Israel, y que una guerra exitosa contra Irán refuerza su imagen de líder duro.

Sin embargo, la rápida sangría de municiones y dinero contradice el discurso de “América Primero”. El coste de la guerra obliga a la Casa Blanca a pedir más gasto militar en un momento en que parte del Partido Republicano exige recortes. El precedente más cercano es la guerra de Irak en 2003, que también comenzó con una campaña rápida y acabó drenando billones de dólares durante una década. La diferencia es que ahora Trump presiona a los aliados europeos para que asuman una mayor carga financiera en la OTAN, mientras él mismo gasta sumas astronómicas en una guerra en solitario. La paradoja es que la defensa de Israel, un Estado fuera de la Alianza, podría debilitar la capacidad de disuasión colectiva delante de un hipotético ataque ruso en Europa.

Para España, este choque tiene consecuencias dobles. Por un lado, el Gobierno de Pedro Sánchez verá aumentada la presión de Washington para elevar el gasto militar hasta el 2% del PIB, una meta que el Ejecutivo socialista no ha querido comprometer con fechas concretas. Por otro, la posible merma del paraguas estadounidense justifica las voces que dentro de la UE piden acelerar la autonomía estratégica europea. La próxima ventana crítica será el debate en el Congreso de la petición formal de fondos de emergencia, que podría votarse en julio. Si no se aprueba, el Pentágono se quedaría sin dinero para operaciones a partir de agosto.

Ficha del Caso

  • El caso: La guerra contra Irán, iniciada por EE.UU. e Israel el 28 de febrero sin autorización del Congreso, ha consumido 80.000 millones de dólares adicionales y ha agotado entre un 45% y un 80% de los misiles intercontinentales Patriot y THAAD. El Pentágono necesita una partida de emergencia para seguir operando.
  • Datos clave: Petición de 80.000 millones de dólares aún no formalizada; 200 interceptores THAAD gastados; producción de nuevos misiles tarda hasta 53 meses; el presupuesto de defensa de 2027 asciende a 1,15 billones de dólares sin contar la guerra. España gasta un 1,2% del PIB en defensa, lejos del 2% exigido por la OTAN.
  • Para España: El riesgo de que EE.UU. reduzca su presencia en Europa y exija a la vez mayores presupuestos militares coloca a Madrid en una posición muy incómoda. La industria de defensa española podría beneficiarse de una aceleración del rearme europeo, pero la protección directa de Washington se vuelve más incierta.