Una pregunta recorre los círculos políticos y empresariales de España: ¿hasta dónde puede llegar la ola liberal que agita a Argentina? El nuevo libro ‘Un presidente que sea como un rey’, de la periodista Patricia Kolesnicov, desmenuza el legado de Juan Bautista Alberdi y cómo el presidente Javier Milei lo utiliza para justificar su proyecto de ‘motosierra’. El debate sobre el liberalismo argentino resuena con fuerza en la conversación económica española, y las grandes empresas de nuestro país atienden al experimento con el pragmatismo de quien tiene mucho en juego.
Para España, donde la tensión entre el Estado y el mercado nunca se ha resuelto del todo, la reivindicación de Alberdi por parte de Milei es un espejo incómodo. La obra de Kolesnicov —publicada por Planeta— muestra que, pese a los casi dos siglos de distancia, las afinidades entre el padre de la Constitución argentina de 1853 y el primer presidente anarcocapitalista de la historia son más que una anécdota.
Qué dice el libro sobre el Alberdi que invoca Milei
Kolesnicov rastrea el pensamiento del liberal tucumano con un trabajo que combina textos originales, entrevistas a historiadores como Fernando Devoto y Julio Djenderedjian, y un ojo puesto en los paralelismos con el actual inquilino de la Casa Rosada. La conclusión es nítida: Alberdi le sirve a Milei para dar un linaje intelectual a su programa de ajuste y desregulación. “A la hora de adoptar un linaje que le diera legitimidad al gobierno de la motosierra, Milei no tenía tanto para elegir, y Alberdi era el precursor que necesitaba”, explica la autora en La Nación.
El libro desgrana las coincidencias. Ambos defienden la propiedad privada como un derecho inviolable, rechazan los impuestos exorbitantes, quieren abrir la economía al capital extranjero y limitar el poder del Estado al mínimo indispensable. Alberdi, de hecho, ya escribía en 1880 que “la omnipotencia del Estado es la negación de la libertad individual” y que el Estado “es el mayor ladrón”, frases que Milei repetiría casi palabra por palabra siglo y medio después. La ley ómnibus que el Gobierno argentino bautizó “Bases y Puntos de Partida para la Libertad de los Argentinos” toma su nombre directamente del tratado alberdiano Bases, una maniobra simbólica que busca anclar las reformas en la tradición constitucional del país.
Pero Kolesnicov también señala diferencias sustantivas. Mientras Alberdi trabajaba en la construcción del Estado y consideraba que la educación debía tener sostén público, Milei asumió llamando “ratas” a los legisladores y gobernando a golpe de decreto. “Alberdi solo hubiera dado facultades especiales en casos muy extremos”, apunta el constitucionalista Andrés Gil Domínguez. El Alberdi histórico, además, valoraba un Poder Judicial independiente, algo que el estilo de confrontación de Milei pone en entredicho.
Por qué la discusión argentina interesa tanto en España
La pregunta no es académica. España tiene intereses empresariales de primer orden en Argentina, con compañías como Telefónica o BBVA que llevan décadas operando allí y que siguen de cerca cada giro regulatorio. El gobierno de Milei promete menos trabas al capital, menos carga fiscal y una inserción internacional más agresiva; si logra estabilizar la economía, las multinacionales españolas podrían encontrar un terreno más fértil para sus inversiones. Pero si el experimento deriva en una crisis institucional o en un conflicto social, el riesgo también es nuestro.
En el plano político, el eco es igualmente intenso. En España, donde el liberalismo económico ha ido ganando terreno entre formaciones como Vox, la referencia a Milei se ha convertido en un marcador de posición. Sin embargo, la brusquedad del presidente argentino —los insultos, el desdén por las formas democráticas— genera recelo incluso entre quienes comparten el fondo de sus ideas. La experiencia argentina se convierte así en un banco de pruebas para el liberalismo radical, cuyos resultados observan con lupa tanto los partidos como los grandes fondos de inversión.
Conviene recordar que España no es ajena a este legado. La Constitución de Cádiz de 1812, la primera constitución liberal de la monarquía española, ya recogía la defensa de la propiedad privada y la limitación del poder del rey. Aquella tradición liberal viajó a América y alimentó a pensadores como Alberdi. Hoy, la propia Constitución española de 1978 consagra la economía de mercado y la protección de la propiedad, aunque el debate sobre hasta dónde debe intervenir el Estado sigue vivo.
Una herencia liberal que une a ambos países
Volvamos la vista atrás: el liberalismo hispano no es un invento reciente. Ya en el siglo XIX, mientras Alberdi escribía las Bases, en España se debatían las desamortizaciones de Mendizábal y Madoz, que liberalizaban la tierra, y la Ley de Sociedades Anónimas de 1848 que facilitaba la libre empresa. Aquel impulso modernizador compartía los mismos principios —libertad económica, apertura al exterior, limitación del Estado— que ahora Milei quiere resucitar en Argentina. La diferencia estriba en el ritmo y en las formas: el gradualismo español contrasta con la terapia de choque de la motosierra.
Kolesnicov, en su entrevista, deja un apunte revelador: Alberdi fue un liberal que fue haciéndose cada vez más liberal a medida que observaba el mundo. Esa flexibilidad intelectual, esa capacidad de adaptar las ideas a la realidad, es justo lo que muchos echan en falta en el Milei de los decretos y los insultos. “Alberdi construye un sistema legal que permita realizar las reformas que quiere; Milei, en cambio, asumió dando un discurso de espaldas al Congreso”, resume la autora.
¿Qué puede llevarse España de este debate? Para empezar, la certeza de que el legado liberal no es propiedad de un solo país ni de un solo partido. Las grandes empresas españolas, que han sabido navegar regulaciones cambiantes en América Latina, entienden que la estabilidad institucional importa tanto como la ideología económica. Y que, como demuestra la figura de Alberdi, las ideas que resisten dos siglos lo hacen porque conectan con algo profundo de la prosperidad humana: el respeto a la propiedad, la confianza en el mercado y la necesidad de que el poder tenga límites. El experimento argentino, con su libro y su motosierra, nos recuerda que ese debate está más vivo que nunca en España.
Alberdi defendió la propiedad privada sin excepción, pero nunca apoyó la confrontación permanente con los opositores. Esa diferencia con Milei inquieta a los analistas españoles.
📌 Ficha del Caso
- Ficha sobre el caso: La periodista Patricia Kolesnicov publica ‘Un presidente que sea como un rey’, donde examina el pensamiento de Juan Bautista Alberdi y su uso por Javier Milei.
- Datos importantes: La ley de Bases de Milei toma su nombre del tratado alberdiano de 1852. Alberdi defendía la propiedad inviolable y la limitación del Estado; Milei añade un estilo agresivo que contrasta con el liberal decimonónico.
- Resumen: El debate liberal argentino interpela directamente a España, donde la influencia en el discurso político y la presencia de grandes empresas obligan a seguir de cerca el experimento.

