EN 30 SEGUNDOS
- ¿Qué va a pasar? Pedro Sánchez comparece este miércoles en el Congreso a petición propia para dar explicaciones sobre los casos de corrupción que afectan al PSOE, en un pleno que se prevé extremadamente tenso.
- ¿Quién lidera la estrategia? Sánchez, con el respaldo de Ferraz, defenderá la diferenciación entre los distintos procesos, la actuación del partido y lanzará un contraataque acreditado contra las incoherencias del PP.
- ¿Qué impacto tendrá? La comparecencia define el pulso de la legislatura. Con los socios más críticos pero sin alternativa de gobierno, el Ejecutivo confía en sostener la agenda social hasta final de año.
El presidente del Gobierno se enfrenta a la comparecencia más hostil desde que llegó a la Moncloa. Pedro Sánchez comparece esta mañana en el Congreso de los Diputados, y lo hace en un hemiciclo en el que la derecha y la ultraderecha le exigirán dimisiones y los socios habituales le pedirán hechos, no solo palabras. La comparecencia, que el propio Sánchez solicitó la semana pasada, se produce tras la sentencia de 24 años de cárcel a su ex hombre fuerte, José Luis Ábalos, y en pleno vendaval por las pesquisas que salpican al exsecretario de Organización Santos Cerdán, a la exdiputada Leire Díez y también al expresidente José Luis Rodríguez Zapatero.
En la Moncloa no esconden que el trance es delicado, pero tienen preparado un argumentario que persigue tres objetivos: asumir los errores cometidos sin hacer sangre con quienes ya están fuera del partido, establecer diferencias nítidas entre los distintos procedimientos judiciales y devolver el golpe a un PP que, sostienen, carece de autoridad moral tras años de corrupción sistémica. Óscar López, portavoz del Gobierno, anticipó ayer la línea: “No vale confundirlo todo; no todos los casos son iguales”.
La estrategia de Sánchez: diferenciar, asumir y contraatacar
El presidente subirá al estrado con un discurso que pivotará sobre tres ejes. El primero, la autocrítica: reconocerá que su confianza en personas como Ábalos o Santos Cerdán resultó un error, pero subrayará que el partido rompió amarras con ambos de forma inmediata, incluso antes de que fueran imputados. La segunda pata será la distinción entre las causas: pondrá el foco en que el caso de su exministro está juzgado y sentenciado —y que el PSOE condena sin matices—, mientras que otras investigaciones, como la que afecta a su esposa, Begoña Gómez, carecen a su juicio de base jurídica y se nutren de querellas mediáticas.
Y en tercer lugar, el contraataque. Fuentes de la dirección federal avanzan que Sánchez llevará al terreno de Alberto Núñez Feijóo las contradicciones del PP: recordará la pasividad del líder popular ante la pareja de Isabel Díaz Ayuso y el empresario corruptor Víctor Aldama, a quien la derecha ha convertido en “héroe antisistema”. “Si quieren hablar de cloacas, hablaremos de cloacas”, insisten en el Ejecutivo, en referencia al caso Kitchen, la operación de Interior bajo el Gobierno de Rajoy. La estrategia es clara: demostrar que la indignación de la oposición es selectiva y que el PSOE, cuando ha tenido que actuar, lo ha hecho con determinación.
También afrontará el capítulo más espinoso, el que afecta a Zapatero. Mantendrá su confianza en la inocencia del expresidente y en la nulidad de la causa, pero evitará el enfrentamiento directo con el juez Peinado, instructor del caso contra su pareja, para no alimentar el relato de ataque al poder judicial. Eso sí, la mera mención de estas causas servirá al presidente para trazar una línea entre los procesos con verdadero recorrido y aquellos que, sostiene, solo buscan dañar políticamente.
La distancia entre asumir errores y permitir que el adversario marque el relato la determinará la capacidad de gobernar, no de resistir.
Los socios mantienen la desconfianza pero atan su futuro a la legislatura
El clima entre los grupos que sostienen al Ejecutivo es de máxima exigencia. Podemos fue el más duro: su secretaria general, Ione Belarra, dio por “amortizada” la legislatura y espetó que “no basta con resistir, hace falta dignidad y ética”. En la bancada del PP y Vox esperan una sesión de máxima agresividad, pero el verdadero riesgo para Sánchez no está en la derecha —acostumbrada al exabrupto— sino en la progresiva erosión de la confianza entre los aliados parlamentarios.
Sumar mantiene un complejo equilibrio: su portavoz, Verónica Martínez, exigió “contundencia, transparencia y verdad” pero también un paquete de medidas para reactivar la agenda social: desde la reforma del control horario hasta la prestación por crianza. “No basta con hablar de corrupción”, advirtió. ERC y EH Bildu lanzaron el mismo mensaje: Gabriel Rufián resumió la postura republicana con un “gobernar es legislar, no resistir” y Arnaldo Otegi puso el acento en la necesidad de un programa plurinacional de izquierdas que dé respuesta a la emergencia habitacional.
PNV y Junts, los más críticos en los últimos meses, se mantuvieron en un segundo plano, aunque Maribel Vaquero recordó que la legislatura se daría por “agotada” si caen los Presupuestos. Sin embargo, ningún socio plantea hoy una moción de censura que haga presidente a Feijóo; ese es el principal activo que, en privado, valora Ferraz para sortear la tormenta. Todos miran de reojo a la próxima tramitación de las cuentas, que será la verdadera prueba de fuego.

El Eje del Poder Socialista
Desde Ferraz se observa la comparecencia como un movimiento táctico de alto riesgo calculado. El secretario general asume personalmente el desgaste para proteger al partido y al Gobierno. Barones como Emiliano García‑Page o Adrián Barbón guardan silencio público, pero en las federaciones hay una consigna clara: cerrar filas y poner en valor la acción de los ejecutivos autonómicos socialistas. Castilla‑La Mancha, Asturias o Navarra siguen desplegando políticas de vivienda, dependencia y transición ecológica que, a juicio de la dirección, constituyen la mejor defensa del proyecto socialdemócrata.
En ese aterrizaje territorial, el Consejo de Ministros de ayer aprobó un incremento de la inversión en dependencia que será clave para los servicios sociales de las comunidades gobernadas por el PSOE. La vicepresidenta primera, María Jesús Montero, ya trabaja para que esa red de protección sea uno de los mimbres con los que afrontar la negociación presupuestaria. Mientras, en el Congreso, el Grupo Parlamentario Socialista prepara un intenso calendario: convalidaciones de reales decretos, tramitación de la ley de vivienda —pendiente de nuevas enmiendas— y la senda de estabilidad que marcará el techo de gasto.
Lo que se juega esta mañana no es solo la credibilidad de un presidente. Es la supervivencia de una legislatura que el Ejecutivo quiere alargar hasta, al menos, el primer trimestre de 2027, cuando culminen los fondos del Plan de Recuperación. El riesgo inmediato no es una moción de censura, sino un bloqueo parlamentario que impida aprobar las cuentas públicas de 2027 y deje al país en prórroga presupuestaria. La Moncloa confía en que los socios, ante la “barbarie que representan Trump y las extremas derechas”, mantengan el pulso. Pero la advertencia es unánime: sin Presupuestos no hay legislatura.
🌹 El Apunte de Ferraz
- Mensaje fuerza: “No todos los casos son iguales; el PSOE asume errores, castiga la corrupción y sigue trabajando por una agenda social que proteja a la mayoría.”
- Protagonista: Pedro Sánchez (presidente del Gobierno y secretario general del PSOE)
- Próximo hito: Convalidación en el Congreso la próxima semana del Real Decreto-Ley que incrementa la inversión en dependencia.
