La Comisión Europea da dos meses a España para cumplir la sentencia del TJUE sobre los nitratos, mientras Greenpeace medirá en 204 municipios sin control desde 2016 ante multas millonarias y mayor riesgo de cáncer colorrectal.
El ultimátum de Bruselas y la sentencia del TJUE de 2024
La Comisión Europea ha elevado la presión sobre España por la contaminación de las aguas subterráneas y superficiales con nitratos. El pasado 25 de junio, Bruselas envió una carta de emplazamiento que concede al Ejecutivo español menos de dos meses para ejecutar completamente la sentencia condenatoria dictada por el Tribunal de Justicia de la Unión Europea en marzo de 2024. Si no se adoptan las medidas exigidas, la Comisión podría solicitar al TJUE la imposición de sanciones económicas millonarias.
La sentencia del TJUE declaró que España había incumplido la Directiva de Nitratos de 1991 al no designar adecuadamente las zonas vulnerables, no establecer los programas de acción necesarios y no controlar la contaminación difusa procedente de la agricultura y la ganadería intensivas. El dictamen venía a cerrar un procedimiento de infracción abierto desde 2018, pero la inacción ha persistido y ahora el expediente sancionador está a un paso de materializarse.
El comisario de Medio Ambiente ha recordado que la contaminación por nitratos es uno de los principales problemas de calidad del agua en Europa, y que la falta de controles en España es especialmente grave. El expediente actual no solo exige medidas correctoras sino también un refuerzo inmediato de la red de monitoreo, que según los datos delSINAC (Sistema de Información Nacional de Aguas de Consumo) presenta lagunas escandalosas en cientos de municipios.
204 municipios sin datos desde 2016: la campaña de Greenpeace para medir los nitratos
Ante el vacío oficial, Greenpeace España ha lanzado una campaña pionera de ciencia ciudadana. La organización recorrerá este verano 204 municipios repartidos por la geografía española que carecen de mediciones de nitratos en el agua de consumo desde, al menos, 2016. Son localidades situadas sobre acuíferos ya clasificados como contaminados según los planes hidrológicos, aunque no necesariamente se abastecen de ellos.
Las mediciones, coordinadas por la Red Ciudadana de Vigilancia de Nitratos y apoyadas por los grupos locales de Greenpeace, permitirán obtener un primer retrato fiable de la concentración de nitratos en el agua que beben miles de personas. Los resultados se tratarán durante septiembre y octubre, y si se detectan valores preocupantes se realizarán análisis complementarios antes de publicar el informe completo.
Luis Ferreirim, responsable de ganadería de Greenpeace España, lo resume con claridad: «Después de más de 30 años seguimos sin cumplir la Directiva de Nitratos y eso nos puede suponer, en breve, una multa millonaria que pagaremos todas las personas, no las que envenenan el agua con nitratos». Ferreirim subraya que la ciudadanía tiene derecho a un agua limpia que no enferme, pero en demasiados pueblos ni siquiera se conoce la calidad del agua en lo que respecta a este contaminante.
La iniciativa cuenta con el respaldo de Datadista, cuyo listado de municipios sin datos se ha elaborado a partir de la información pública del SINAC y la herramienta «El agua de tu pueblo». La colaboración demuestra que cuando las administraciones fallan, la sociedad civil puede tomar la iniciativa para proteger la salud pública.
El derecho a un agua limpia que no enferme está en juego, y las multas millonarias las pagará la ciudadanía, no quienes contaminan con sus macrogranjas y fertilizantes.
📊 Impacto ecológico en cifras
- Municipios sin datos de nitratos: 204 localidades españolas sobre acuíferos contaminados, sin control desde al menos 2016.
- Límite legal actual en España: 50 mg/l de nitratos en agua de consumo, frente a los 6 mg/l que recomienda la ciencia para evitar el riesgo de cáncer colorrectal.
- Plazo del ultimátum: La Comisión Europea exige medidas inmediatas y de no cumplirlas España se expone a sanciones millonarias a corto plazo.
- Fuente principal de contaminación: El 81 % del nitrógeno agrícola que llega a las aguas europeas procede directa e indirectamente de la ganadería intensiva.
De Dinamarca a España: la ciencia fija el límite seguro en 6 mg/l
Mientras España mantiene el límite de 50 mg/l, el Gobierno de Dinamarca ha anunciado que rebajará el umbral legal de nitratos en el agua de consumo a 6 mg/l, siguiendo las recomendaciones científicas más recientes. Un estudio publicado a finales de 2025 demostró que la exposición prolongada a concentraciones superiores a esos 6 mg/l incrementa de manera significativa el riesgo de desarrollar cáncer colorrectal, uno de los tumores más frecuentes en la población.
La diferencia entre los 50 mg/l que aún rigen en España y los 6 mg/l que señala la evidencia es abismal. La ciencia ha hablado, y la pregunta ya no es si habrá que endurecer los límites, sino cuándo. Greenpeace recuerda que el principal responsable de esta contaminación es la ganadería industrial: en Europa, se estima que el 81 % del nitrógeno de origen agrícola que alcanza los ecosistemas acuáticos proviene de la actividad ganadera, ya sea por las deyecciones directas o por los fertilizantes sintéticos empleados en los cultivos destinados a piensos.
La letra pequeña del ultimátum: medidas reales o riesgo de otra prórroga
El ultimátum europeo llega acompañado de una exigencia de acción inmediata, pero el historial de España en esta materia obliga a la cautela. El Tribunal de Justicia de la UE ya condenó al país en 2024, y el expediente de infracción llevaba abierto desde 2018. Doce años de retrasos acumulados respecto a una directiva de 1991. La Comisión Europea ha demostrado que no va a tolerar más dilaciones: la amenaza de sanciones económicas es real, y se activará si antes de que termine el verano no hay un plan de choque con plazos vinculantes.
Sin embargo, el problema de fondo no se resuelve solo con más mediciones o con la designación de nuevas zonas vulnerables. Es imprescindible una reestructuración del modelo agroalimentario que reduzca drásticamente el uso de fertilizantes sintéticos y limite la concentración de explotaciones ganaderas intensivas. Las macrogranjas generan volúmenes de purines que los suelos no pueden absorber, y la sobrefertilización de cultivos para piensos agrava la contaminación difusa.
La campaña de Greenpeace puede servir como prueba de contraste ante la inacción administrativa, pero la responsabilidad última recae sobre el Ministerio para la Transición Ecológica y el Mitma. Mientras Dinamarca ya ha dado el paso de reducir el límite legal a niveles seguros, España sigue sin siquiera controlar la calidad del agua en cientos de municipios. La presión social y el riesgo de una condena financiera pueden ser el acelerador que nunca antes existió.
🌍 El Impacto Real para el Futuro
- Beneficio medible: La campaña de medición permitirá disponer de datos fiables en 204 municipios sin control, visibilizando un riesgo sanitario silencioso y forzando a las administraciones a actuar.
- Modelo que cambia: El ultimátum europeo y la evidencia científica sobre el cáncer colorrectal empujan a España hacia una ganadería y una agricultura menos intensivas, reduciendo la contaminación difusa de nitratos.
- Para las próximas generaciones: Disponer de agua de consumo libre de nitratos y de un modelo productivo que no envenene los acuíferos es una condición indispensable para preservar la salud pública y los ecosistemas.

