EN 30 SEGUNDOS
- ¿A quién afecta? Agricultores y ganaderos de los municipios de la Sierra Oeste afectados por los incendios de julio de 2026, especialmente en San Martín de Valdeiglesias, Cadalso de los Vidrios y Rozas de Puerto Real.
- ¿Cuándo ocurre? La ayuda urgente ya está en marcha (agosto de 2026). Las compensaciones directas por pérdidas y el convenio bancario se anunciarán en las próximas semanas.
- ¿Qué cambia hoy? Reciben ya alimento para el ganado (535 toneladas de forraje y pienso), agua con depósitos y bebederos, y asistencia veterinaria. Además, se repararán infraestructuras y se flexibilizarán trámites de la PAC para no perder subvenciones europeas.
La Comunidad de Madrid destina un millón de euros a agricultores y ganaderos de la Sierra Oeste golpeados por los incendios de julio. La presidenta Isabel Díaz Ayuso anunció ayer el paquete urgente, que ya está activo sobre el terreno: pienso, agua, veterinarios y reparaciones. A esta cantidad inicial se sumarán, según confirmó, ayudas directas extraordinarias —aún en negociación con las organizaciones agrarias— y un convenio con la banca para adelantar el cobro de la PAC sin intereses.
Pienso, agua y veterinarios: la respuesta urgente sobre el terreno
Hasta el momento, 81 ganaderías han notificado daños, con un censo total de 9.835 animales afectados. Para atenderlos de inmediato, el Gobierno regional ha movilizado más de 535 toneladas de alimento —alfalfa, forraje, maíz y trigo— y ha instalado puntos de agua: 47 bidones de 1.000 litros, otros 47 bebederos de 30 litros y depósitos menores para la caza menor.
Los técnicos de la la Consejería de Medio Ambiente, Agricultura e Interior —con el refuerzo del servicio Agroasesor— ya han supervisado una veintena de explotaciones sobre el terreno. Además, la Comunidad ha limitado la actividad cinegética en los cotos afectados para proteger la fauna silvestre, a la que también destina 135.000 kilos de pienso específico y piedras de sal.
El dinero que falta: las ayudas directas y la pelea por las indemnizaciones
El paquete de un millón de euros solo cubre la emergencia, pero no compensa los animales muertos ni la cosecha perdida. La presidenta avanzó que se están ultimando ayudas directas extraordinarias para indemnizar esas pérdidas, más un convenio con entidades financieras para que los ganaderos puedan cobrar por adelantado las prestaciones de la PAC, una ayuda vital porque el pago ordinario no llega hasta finales de año.
Además, el Instituto Madrileño de Investigación y Desarrollo Rural (Imidra) ha activado medidas para preservar variedades tradicionales de vid dañadas por el fuego. Se preparan ayudas específicas para la recuperación de viñedos en municipios como San Martín de Valdeiglesias y para la reposición de razas autóctonas de ganado, dos de los patrimonios más castigados por las llamas.
Las 535 toneladas de pienso ya están sobre la sierra, pero el dinero por los animales muertos y las cosechas perdidas sigue en el aire.
En paralelo, la Consejería aplica la excepcionalidad por fuerza mayor para los ecoregímenes de la PAC de 2026, de modo que los afectados no pierdan las ayudas europeas aunque sus explotaciones hayan sufrido daños. También se flexibilizan los plazos de justificación de las inversiones en modernización y se permite iniciar las obras de la convocatoria de 2027 sin esperar a la resolución.
También se preparan ayudas específicas para la recuperación de los viñedos de la Sierra Oeste, muy dañados en los términos de San Martín de Valdeiglesias y Cadalso de los Vidrios. El Imidra trabaja ya en un programa de investigación aplicada con puntos de muestreo permanentes y un equipo multidisciplinar para monitorizar la regeneración de los suelos y la fauna.
Un millón es poco para lo que ardió: el precedente del incendio de 2012
La cifra inicial de un millón de euros es modesta si se compara con lo que otras regiones han movilizado en catástrofes similares. Tras el gran incendio de la Sierra de Gata en 2022, Extremadura activó dos millones de euros en el primer mes para una superficie afectada equiparable. En la Comunidad de Madrid, el incendio de Cadalso de los Vidrios en 2012 —con 1.200 hectáreas calcinadas y decenas de ganaderías dañadas— requirió más de tres millones en ayudas a lo largo de varios ejercicios.
Más allá de las cifras, la ganadería extensiva de la sierra actúa como cortafuegos natural: mantenerla no solo es una cuestión de justicia con los afectados, sino la mejor inversión en prevención. La tardanza en resolver las convocatorias de ayudas directas —algo que ya criticó el sector en 2012— es la principal incertidumbre. Si los expedientes se atascan, muchas pequeñas explotaciones no aguantarán hasta que llegue el ingreso.
Lo que está en juego no solo es la reposición de rebaños y viñedos, sino la permanencia de actividad económica en la Sierra Oeste después del fuego.

