Un doble terremoto de magnitud 7,5 y 7,2 sacudió el centro de Venezuela el 24 de junio, llevando a la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, a declarar el estado de emergencia. La medida golpea de lleno a dos grandes empresas españolas, BBVA y Mapfre, que operan en un país ya asolado por una crisis económica sin precedentes.
Indignómetro
Nivel de impacto para España: 8/10. La declaración de emergencia interrumpe de forma directa la actividad de BBVA y Mapfre en Venezuela, donde ambas mantienen una presencia estratégica. El sector financiero y asegurador español afronta un nuevo desafío en un mercado de alto riesgo.
Por qué el estado de emergencia golpea directamente a BBVA y Mapfre
BBVA opera en Venezuela a través de su filial BBVA Provincial, con una red de oficinas que atiende a millones de clientes. Mapfre, por su parte, es uno de los grandes grupos aseguradores del país, con una cartera que incluye seguros de vida, hogar y automóviles. Ambas compañías se enfrentan ahora a la suspensión temporal de sus servicios, agravada por la interrupción del suministro eléctrico y las telecomunicaciones, lo que dificulta cualquier operativa digital o física.
La declaración de estado de emergencia permite al Gobierno venezolano restringir actividades económicas no esenciales, lo que puede obligar a las entidades financieras a reducir horarios o cerrar sucursales. Para BBVA, la banca por internet depende de una infraestructura de red que ha quedado dañada; para Mapfre, la gestión de siniestros se complica cuando los peritos no pueden desplazarse a las zonas afectadas y los sistemas informáticos fallan.
El contexto previo ya era extremadamente hostil. Venezuela arrastra una inflación galopante, controles cambiarios que dificultan repatriar beneficios y sanciones internacionales que limitan la operativa. En ese ecosistema, cualquier parón adicional, como el provocado por los terremotos, amenaza con deteriorar aún más los balances de estas multinacionales españolas.
La interrupción de los servicios básicos y la declaración del estado de emergencia dificultan aún más la ya compleja operativa de las multinacionales españolas en Venezuela.
Dos terremotos en 39 segundos: el alcance de la catástrofe
Los sismos, de 7,5 y 7,2 grados, ocurrieron con apenas 39 segundos de diferencia en la zona central de Venezuela, un fenómeno conocido como doblete sísmico. Caracas y los estados de Miranda, La Guaira, Falcón y Carabobo registraron derrumbes de edificios, cortes de electricidad, agua y gas doméstico. El Aeropuerto Internacional de Maiquetía cerró por graves daños en su infraestructura y el servicio de metro y ferrocarril quedó suspendido.
La presidenta encargada, Delcy Rodríguez, activó toda la red de salud pública y privada y suspendió las clases y las actividades no esenciales durante varios días. En su alocución, acompañada por el presidente del Parlamento, Jorge Rodríguez, y el ministro de Interior, Diosdado Cabello, subrayó que la prioridad es atender a los damnificados y evaluar los daños. Aún no se han facilitado cifras oficiales de víctimas, aunque el alcalde del municipio caraqueño de Chacao, Gustavo Duque, mencionó posibles fallecidos y confirmó el rescate de 16 personas entre los escombros.
Venezuela y la apuesta española: un viaje entre crisis recurrentes
La presencia de empresas españolas en Venezuela tiene raíces profundas. BBVA entró en el país en 1996 con la compra del Banco Provincial y Mapfre consolidó una sólida posición aseguradora. Incluso en los momentos más duros —hiperinflación de 2018, expropiaciones, sanciones internacionales—, ambas decidieron mantener sus operaciones. Ahora, la emergencia sísmica añade una capa de riesgo inesperada.
Históricamente, las multinacionales españolas han mostrado resiliencia en mercados volátiles. Pero la suma de desastres naturales y quiebra institucional puede forzar decisiones difíciles. Telefónica, por ejemplo, vendió su filial venezolana en 2023 tras años de pérdidas. De momento, ni BBVA ni Mapfre han emitido comunicados oficiales, pero los analistas esperan que activen planes de contingencia y, en el peor de los casos, evalúen el deterioro de sus activos.
El Gobierno español, a través del ICEX y la embajada en Caracas, sigue de cerca la evolución. Lo que está en juego no es solo el balance de dos grandes empresas, sino la imagen de España como inversor comprometido con la región. Conviene seguir los próximos movimientos: desde la declaración de siniestros hasta la respuesta de las autoridades venezolanas que pueda mitigar o agravar el impacto.
📌 Ficha del Caso
- Ficha sobre el caso: El 24 de junio de 2026, dos terremotos de gran magnitud sacudieron Venezuela, llevando a Delcy Rodríguez a declarar el estado de emergencia y afectando las operaciones de BBVA y Mapfre, dos de las empresas españolas con mayor implantación en el país.
- Datos importantes: Los sismos, de 7,5 y 7,2 grados, ocurrieron con 39 segundos de diferencia. Dañaron infraestructuras críticas, interrumpieron servicios básicos y cerraron el Aeropuerto de Maiquetía. No se reportan cifras oficiales de víctimas.
- Resumen: La crisis sísmica agrava la ya delicada posición de las empresas españolas en Venezuela, poniendo a prueba su capacidad de resiliencia en un entorno de alto riesgo económico y operativo.

