Bendodo confirma que el PP acudirá a la reunión sobre menores de Ceuta pese al plante de Vox

Tres de las cuatro comunidades con consejerías de Vox no acudirán a la cita telemática del 13 de agosto. Bendodo asegura que el PP escuchará aunque esté 'radicalmente en contra' del Gobierno.

El vicesecretario de Política Autonómica y Municipal del PP, Elías Bendodo, ha confirmado este lunes que los gobiernos autonómicos liderados en solitario por los populares acudirán a la reunión convocada por el Gobierno para abordar la situación de los menores en Ceuta, desmarcándose así del plante de Vox.

La posición de Vox: por qué boicotea la reunión con Sira Rego

Vox ha decidido no participar en la comisión sectorial de Infancia y Adolescencia del próximo 13 de agosto, una cita telemática convocada por el Ministerio de Juventud e Infancia que dirige Sira Rego. La formación de Santiago Abascal considera que sentarse a negociar con el Ejecutivo sobre el reparto de menores supone legitimar una política migratoria que, a su juicio, agrava el problema en lugar de resolverlo.

Fuentes del partido consultadas por Moncloa.com trasladan que el boicot responde a una decisión política firme: Vox no avalará con su presencia un mecanismo que, según sostienen, distribuye a los menores por el territorio sin abordar las causas de fondo ni exigir responsabilidades a Marruecos. La formación reclama desde hace meses que se aplique el artículo de la Ley de Extranjería que contempla el retorno de los menores con sus familias y que el Gobierno negocie con el país alauita para frenar las salidas.

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Las tres comunidades donde Vox ostenta las competencias de infancia —Aragón, Extremadura y Castilla y León— no se conectarán a la reunión telemática. Los barones populares de esos territorios han dado su plácet a la decisión de sus socios de coalición, lo que refleja un equilibrio interno delicado pero, por ahora, contenido.

El PP se desmarca y confirma su asistencia

plante de Vox a Sira Rego

En una rueda de prensa en Barcelona junto al líder del PP en el Ayuntamiento, Daniel Sirera, Bendodo ha sido tajante: «Nosotros sí vamos a asistir porque es bueno escuchar aunque estemos radicalmente en contra». El también diputado del Congreso ha subrayado que no es necesario aprobar la política del adversario para sentarse a una mesa y ha insistido en que el PP es «un partido de Estado» que cumple con la ley.

La asistencia del PP se materializará en las comunidades gobernadas en solitario por los populares y en Andalucía, donde la Junta presidida por Juanma Moreno Bonilla sí participará en la cita. En el caso andaluz, las competencias de infancia están en manos del PP, no de Vox, lo que explica que el Gobierno autonómico se desmarque del criterio de sus socios en otras regiones.

El PP acude a escuchar, Vox se planta. Dos estrategias distintas frente a un mismo diagnóstico crítico con la política migratoria del Gobierno.

Bendodo ha querido dejar clara la distancia entre ambas formaciones: «PP y Vox son partidos distintos y cada uno tiene su estrategia». Una declaración que llega en un momento en el que Vox ha puesto sobre la mesa la activación del artículo 102 de la Constitución para abrir una vía penal contra Pedro Sánchez por la gestión de la crisis migratoria, una iniciativa que el PP, según ha dejado entrever Bendodo, no respaldará.

El vicesecretario popular ha evitado aclarar del todo el sentido del voto del PP sobre la iniciativa de Vox, limitándose a afirmar que no ha llegado «ninguna propuesta» y que ya harán valoraciones «cuando llegue el momento». Una ambigüedad calculada que evita un choque frontal con sus socios de coalición, pero que en la práctica sitúa al PP lejos de la ofensiva judicial que persigue Vox.

Lectura estratégica: el pulso PP-Vox no dinamita las coaliciones

Las diferencias entre ambas formaciones en plena crisis migratoria recuerdan al tenso debate de hace dos años, cuando el reparto de menores estuvo a punto de hacer estallar varios gobiernos autonómicos. Sin embargo, en esta ocasión las fuentes consultadas coinciden en que el distinto criterio sobre la reunión del jueves no ha generado roces significativos, al menos en el ámbito público.

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La decisión de Vox de boicotear la cita con el Ministerio de Sira Rego es coherente con su posición de oposición total a la política de acogida del Gobierno. La de no elevar la tensión con el PP más allá de lo estrictamente necesario es coherente con su voluntad de preservar las coaliciones autonómicas que le dan presencia institucional. La de no respaldar la ofensiva penal contra Sánchez es coherente con la estrategia del PP de no judicializar el debate migratorio.

Para Vox, la incomparecencia en la sectorial es un gesto de coherencia ante sus votantes, una demostración de que no se pliega a las convocatorias de un ministerio que, en sus propias palabras, «premia la inmigración ilegal». Para el PP, sentarse a la mesa —aunque sea para discrepar— refuerza su perfil de partido de gobierno sin renunciar a un discurso duro sobre la necesidad de que los menores «vuelvan con sus familias», como ha repetido Bendodo.

El verdadero test para la relación entre PP y Vox llegará cuando el Gobierno active el mecanismo de reparto obligatorio de menores, si es que lo hace. Hasta entonces, ambas formaciones parecen haber encontrado un frágil equilibrio: discrepar en lo táctico sin romper en lo estratégico. Un equilibrio que, sin embargo, pende de un hilo que se llama inmigración.