Ayer lunes, 10 de agosto, la Xunta de Galicia y el Ministerio de Defensa activaron la Operación Centinela Gallego 2026, el dispositivo anual de las Fuerzas Armadas que refuerza la vigilancia y prevención de incendios forestales en los montes de la comunidad. El operativo, que se prolongará hasta el próximo 25 de septiembre, despliega 35 patrullas militares y, por primera vez, incorpora drones para la detección temprana de focos de calor.
De las 35 patrullas, 30 pertenecen a la Brigada Galicia VII (Brilat), con base en Pontevedra, y las otras cinco al Tercio Norte de Infantería de Marina, con sede en Ferrol. Los militares recorrerán a diario un total de 39 municipios repartidos entre las cuatro provincias y agrupados en ocho distritos forestales considerados especialmente vulnerables. Su presencia no solo pretende disuadir de conductas imprudentes o intencionadas, sino también comunicar de inmediato a los servicios de emergencia cualquier conato de incendio que detecten durante sus rondas.
35 patrullas militares y drones para 39 municipios
La gran novedad de esta edición es la incorporación de sistemas aéreos no tripulados de las Fuerzas Armadas. Los drones, capaces de operar tanto de día como de noche, realizarán reconocimientos en tiempo real y transmitirán las coordenadas de posibles focos de calor a los servicios de extinción. La Xunta ha dotado además a cada patrulla terrestre de dispositivos GPS para optimizar sus desplazamientos y coordinar mejor el dispositivo.
El operativo está bajo el control del Mando de Operaciones del Estado Mayor de la Defensa (MOPS) y se desarrolla en estrecha colaboración con las autoridades autonómicas. La directora xeral de Defensa do Monte en una comparecencia previa subrayó que “la combinación de la vigilancia terrestre tradicional con la tecnología de los drones multiplica nuestra capacidad de respuesta temprana”.
La Operación Centinela Gallego se despliega de forma ininterrumpida desde 2007, y el Ejecutivo gallego no descarta ampliar el número de efectivos o prolongar la fecha de finalización si la situación meteorológica o la virulencia de la campaña de incendios lo exigieran. El dispositivo suma este año 35 patrullas, una más que en 2025, y se refuerza con la vigilancia aérea autónoma.
Los agentes forestales de la Xunta y las patrullas militares intercambiarán información en tiempo real, y los militares trasladarán a las Fuerzas de Seguridad cualquier indicio relevante que pueda ayudar a identificar a los causantes de fuegos intencionados. El objetivo es reducir al mínimo el tiempo entre la detección y la primera intervención, un factor que en campañas anteriores ha demostrado ser decisivo para evitar que un conato se convierta en un gran incendio.
La combinación de patrullas militares y drones en los montes gallegos aspira a disuadir y a acortar los tiempos de respuesta, dos ejes que la Xunta considera capitales.
La conselleira de Medio Rural, en declaraciones recogidas por Moncloa.com, aseguró que “la prevención es la mejor política contra el fuego” y recordó que Galicia lleva más de una década reforzando la colaboración con el Ministerio de Defensa en esta materia. La Brilat, de hecho, es un actor habitual en los operativos de extinción cuando las llamas superan los medios autonómicos.
La Operación Centinela Gallego se enmarca en una estrategia más amplia de la Xunta para blindar los montes frente a un riesgo que alcanza su pico en los meses de agosto y septiembre. Los 39 municipios seleccionados acumulan, según datos de la Consellería do Medio Rural, el 60 % de la superficie forestal quemada en la última década.
Una colaboración militar que cumple diecinueve años
El mecanismo de cooperación entre el gobierno autonómico y las Fuerzas Armadas se ha convertido en una seña de identidad de la política gallega de incendios. Ninguna otra comunidad autónoma mantiene un despliegue militar preventivo de estas dimensiones durante el verano. La Brilat, una unidad ligera de infantería con profundo arraigo en Galicia, ha ido asumiendo un papel cada vez más relevante en la disuasión, y el Tercio Norte, con su especialización anfibia, aporta la capacidad de operar en zonas costeras y de difícil acceso.
Además, la inclusión de los drones de última generación abre la puerta a una vigilancia continua y nocturna que antes dependía exclusivamente de los medios aéreos tripulados, mucho más costosos. Fuentes de la Consellería do Medio Rural confirmaron a este medio que los drones estarán operativos las 24 horas durante las jornadas de mayor riesgo, y que su información se integrará en el centro de coordinación de emergencias de la Xunta.
El Laboratorio Gallego
La Operación Centinela Gallego no puede entenderse sin el contexto de la política autonómica. El PPdeG, que gobierna con mayoría absoluta desde 2009, ha hecho de la gestión de los incendios una bandera de su acción de gobierno, especialmente después de las dramáticas oleadas de fuegos de 2017. El BNG, principal fuerza de la oposición, sostiene que la Xunta descuida la prevención a largo plazo y se limita a reaccionar en verano con refuerzos militares. El PSdeG, por su parte, exige más inversión en medios propios y en la profesionalización de los servicios forestales.
Pero la lectura nacional es inevitable. Alberto Núñez Feijóo ha mencionado en varias ocasiones el modelo gallego de colaboración con Defensa como ejemplo de lo que podría hacerse en otras comunidades. De hecho, el PP nacional ha propuesto que el Ejército asuma un papel más activo en la prevención de catástrofes naturales, un planteamiento que en Galicia ya es realidad cotidiana desde hace casi dos décadas. La capacidad de la Xunta para articular recursos del Estado en una competencia autonómica —la lucha contra incendios— es, para muchos analistas, una muestra del “autonomismo útil” que Feijóo defiende frente al centralismo de otras corrientes del PP.
Sin embargo, la eficacia de la Operación Centinela Gallego depende también de factores que escapan al control político: la climatología, la intencionalidad de los incendiarios y la rápida respuesta de los medios aéreos y terrestres. El riesgo de grandes incendios se mantiene mientras más del 70 % de la superficie forestal gallega esté cubierta por especies pirófitas como el eucalipto, una cuestión estructural que ningún partido ha abordado con la profundidad que reclaman los ecologistas. La próxima cita del Consello de Goberno, prevista para septiembre, podría incluir un balance parcial del operativo, y las elecciones autonómicas de 2028 pondrán a prueba la credibilidad de las políticas de prevención forestal del PPdeG ante un electorado cada vez más sensibilizado con la crisis climática.
Ficha del Caso
- El caso: La Xunta y el Ministerio de Defensa activan la Operación Centinela Gallego 2026, un despliegue militar de vigilancia forestal que este año incorpora drones y se extenderá hasta el 25 de septiembre.
- Datos importantes: 35 patrullas (30 de la Brilat, 5 de Infantería de Marina) vigilan 39 municipios de ocho distritos forestales. Dispositivo activo desde 2007; una patrulla más que en 2025 y drones operativos día y noche.
- Resumen: El modelo gallego de cooperación con Defensa se consolida como el mayor despliegue militar preventivo del país, un laboratorio de políticas de prevención que el PP nacional observa con interés para extender a otras comunidades.

