EN 30 SEGUNDOS
- ¿Qué ha pasado? Un juez federal de Massachusetts ha anulado de forma permanente la orden ejecutiva de Donald Trump que exigía prueba documental de ciudadanía en el formulario federal de registro electoral por correo.
- ¿Quién está detrás? La jueza Denise Casper, designada por Barack Obama en 2010, ha dictaminado que la medida es inconstitucional, ultra vires (excede las competencias del presidente) y viola la separación de poderes.
- ¿Qué impacto tiene? La sentencia mantiene el statu quo para los ciudadanos estadounidenses en el extranjero, incluidos los 150.000 que residen en España, que seguirán sin necesidad de presentar prueba física para registrarse y votar en las elecciones federales de 2026.
La jueza federal Denise Casper, designada por el expresidente Barack Obama en 2010, dictó el martes una orden judicial permanente que bloquea la exigencia de prueba de ciudadanía en el registro electoral federal impulsada por Donald Trump. La sentencia, con alcance nacional, declara inconstitucionales varios apartados de la orden ejecutiva firmada por el presidente republicano.
El fallo judicial: sin pruebas y con invasión de competencias
La Casa Blanca defendía la orden como una herramienta necesaria para reforzar la integridad de los comicios. Sin embargo, la magistrada Casper concluyó que los artículos impugnados —entre ellos los apartados 2(a), 3(d), 4(a), 7(a) y 7(b)— son inconstitucionales porque el presidente carece de autoridad para modificar unilateralmente las reglas electorales y porque la medida invade el núcleo de las competencias legislativas que la Constitución reserva al Congreso. El tribunal determinó que la orden era ultra vires, una locución jurídica que se traduce como “más allá de sus poderes”: ni el Ejecutivo puede legislar sobre el censo electoral.
En la sentencia, a la que ha tenido acceso esta redacción, la jueza añade que no existe en el expediente “evidencia de un fraude generalizado, discriminación o errores” en las elecciones estadounidenses que justifique una medida de ese calado. La demanda, registrada como California v. Donald Trump, tramitada en el Distrito de Massachusetts, reunió a varios estados gobernados por el Partido Demócrata que pidieron una revisión de urgencia.
Efectos inmediatos sobre el proceso electoral de 2026
La consecuencia directa es que el formulario nacional de registro por correo —el documento que utilizan millones de votantes, incluidos los ciudadanos residentes en el extranjero— no incorporará la exigencia de aportar una prueba física de ciudadanía. Los 150.000 estadounidenses que viven en España podrán registrarse y votar en las elecciones legislativas de noviembre de 2026 exactamente como hasta ahora, sin necesidad de adjuntar pasaporte, certificado de nacimiento u otro documento adicional.
Desde el Departamento de Justicia se estudia ya la posibilidad de recurrir la decisión ante el Tribunal de Apelaciones del Primer Circuito. No obstante, el calendario apremia: la paralización cautelar decretada por la jueza Casper en 2025 se convierte ahora en medida definitiva y reduce las opciones de que cualquier reforma llegue a tiempo para los comicios de otoño. El fallo de ayer consolida el estatus normativo previo a la firma de la orden ejecutiva, devolviendo cualquier hipotético endurecimiento del censo electoral al terreno legislativo.
La decisión judicial deja intacto el sistema de registro por correo, una de las vías más utilizadas por los 150.000 ciudadanos estadounidenses que residen en España para ejercer su derecho al voto.
Paralelamente, el voto por correo desde territorio estadounidense tampoco sufre modificaciones: los electores seguirán empleando la misma tarjeta postal federal (el post card form) sin nuevos requerimientos de identificación. La jueza prohibió expresamente cualquier alteración de ese mecanismo, señalando que la orden ejecutiva original pretendía condicionarlo a pruebas de ciudadanía o de elegibilidad estatal.
La Lógica de Washington
Trump firmó esta orden ejecutiva en los primeros compases de su segundo mandato, cuando la mayoría republicana en el Congreso empezaba a desgastarse en los debates presupuestarios y la reforma migratoria. La orden respondía a una demanda clave de su base electoral, que desde 2020 reclama medidas que garanticen, en sus palabras, que “solo los ciudadanos deciden quién gobierna”.
En la Casa Blanca se entiende que el registro por correo es la puerta más expuesta a irregularidades. De hecho, varios estados gobernados por el Partido Republicano ya habían implantado por su cuenta requisitos de identidad más estrictos, pero la normativa federal seguía anclada en la ley de 1993 (la National Voter Registration Act). Trump intentó, mediante la potestad ejecutiva, cerrar ese hueco. El precedente histórico más cercano es la Help America Vote Act de 2002, una respuesta bipartidista al caos electoral de Florida, que estableció estándares mínimos de identificación sin tocar la documentación de ciudadanía. El presidente republicano quiso ir más lejos y, quizá por eso, tropezó con el muro judicial.
Para España, el impacto es bidireccional. Por un lado, la comunidad estadounidense en la Península —concentrada en Madrid, Barcelona y las zonas con bases militares— mantiene un voto accesible que históricamente tiende a favorecer a los demócratas, aunque el patrón no es monolítico. Por otro, la polémica sobre la integridad electoral en Estados Unidos influye en la percepción de riesgo político que manejan los fondos de inversión y las agencias de calificación. Cada convulsión institucional en Washington puede traducirse en primas de riesgo más volátiles para los bonos europeos, incluidos los españoles, algo que el Tesoro de Madrid sigue con lupa.
La proyección inmediata apunta a noviembre de 2026: con o sin apelación, el reloj corre a favor del statu quo. El Congreso —fracturado y con la Cámara de Representantes controlada por los demócratas por un margen de cuatro escaños— no tiene capacidad para legislar una nueva proof-of-citizenship act en lo que resta de sesión. Así las cosas, la batalla sobre quién puede empadronarse en Estados Unidos se peleará en las urnas, no en los tribunales.
Ficha del Caso
- El caso: La demanda California v. Donald Trump impugnó la orden ejecutiva que añadía requisitos de ciudadanía al registro electoral federal. La jueza Denise Casper, del Distrito de Massachusetts, concedió la medida cautelar en 2025 y la ha convertido en permanente en junio de 2026.
- Datos clave: Sentencia del 24 de junio de 2026; anula los apartados 2(a), 3(d), 4(a), 7(a) y 7(b) de la Orden Ejecutiva; exige prueba documental de ciudadanía para el formulario nacional de registro por correo y para la tarjeta postal federal; declarada inconstitucional por exceder competencias (ultra vires) y violar la separación de poderes.
- Para España: Los residentes estadounidenses en España no tendrán que presentar prueba de ciudadanía para registrarse y votar por correo en las elecciones de 2026; la decisión preserva la accesibilidad del voto desde el extranjero y elimina la incertidumbre regulatoria sobre el proceso electoral federal.

