El presidente de Aragón, Jorge Azcón, ha respaldado este jueves la línea dura de Vox en inmigración y ha defendido la contratación de seguridad privada en los centros de menores no acompañados. La postura del barón del PP cierra cualquier posible fisura en la coalición de Gobierno que comparte con Vox desde hace apenas dos meses.
La exigencia de Vox: seguridad privada en los centros de menores
La incorporación de Vox al Ejecutivo autonómico en abril situó a Alejandro Nolasco al frente de la Consejería de Bienestar Social y Familia. Desde ahí, el vicepresidente ha impulsado un control minucioso de las llegadas de inmigrantes y ha puesto el foco en los centros de menores extranjeros no acompañados. La medida más visible ha sido la contratación de agentes de seguridad privada en las casas de acogida con el fin, según argumenta Vox, de prevenir delitos y garantizar la seguridad tanto de los profesionales como de los internos.
La línea de Vox en materia migratoria, un eje central de la estrategia nacional de Santiago Abascal, encuentra así un laboratorio en Aragón. El partido rechaza lo que considera una actitud de ocultamiento de la realidad y defiende que atender con verdad lo que ocurre en los centros es la única vía para corregir el problema. La expresión de Azcón de no mirar hacia otro lado ni esconder los hechos conecta directamente con ese argumentario.
El respaldo sin fisuras de Azcón y las críticas de Chunta
En el pleno del Parlamento autonómico, Azcón ha sido contundente. La inmigración constituye, a su juicio, ‘un problema muy serio’ para la comunidad autónoma, algo de lo que se va a ocupar. El presidente popular ha prometido respaldar cualquier intervención basada en la verdad, siempre que se ajuste a la legalidad.
Azcón ha blindado así la gestión de su socio. Aunque Nolasco estaba ausente por su labor en el CECOPI para coordinar la respuesta al incendio de Tamarite de la Litera, el barón del PP ha dejado claro que no va a ‘crear grietas’ en el Gobierno. Ha subrayado que el vicepresidente dice la verdad y que, mientras las decisiones se mantengan dentro de la ley, contará con su apoyo.
La sintonía entre PP y Vox en inmigración se cierra en Aragón: Azcón asume el discurso de su socio y excluye cualquier grieta.
Las críticas han llegado desde Chunta Aragonesista. Su portavoz, Verónica Villagrasa, ha condenado que el Gobierno ‘haya optado por alimentar el miedo’ y ‘señalar a los menores migrantes’, aunque ha admitido que varios de ellos sí cometen delitos. Ha exigido al Ejecutivo que invierta en educación y protección, y que modifique las leyes si no son suficientes. Azcón ha replicado recordando a Chunta su apoyo al Gobierno de España pese a los casos de corrupción: ‘Prefieren mirar a su dedo en vez de fijarse en la luna’.
Qué significa este gesto para la relación entre Vox y el PP
El gesto de Azcón trasciende el ámbito autonómico. Demuestra que en un Ejecutivo de coalición con Vox, el PP puede interiorizar el argumentario migratorio más firme sin que se abran brechas. La dirección nacional de Vox, que ha hecho de la inmigración uno de sus ejes de presión frente al PP, obtiene en Aragón un ejemplo palpable de cómo sus políticas se normalizan cuando comparte poder.
La estrategia de Vox de forzar al PP a retratarse en materia migratoria ya ha cosechado resultados en otras comunidades, pero en Aragón el alineamiento es explícito y sin cortapisas. El hecho de que sea un presidente del PP quien asuma el discurso de la seguridad privada en centros de menores legitima una medida que la izquierda tacha de estigmatizadora.
Desde Moncloa.com consideramos que este alineamiento puede abrir la puerta a futuros acuerdos en otros territorios. La ausencia de grietas en Aragón, unida a la defensa explícita de la seguridad privada, refuerza las posiciones de quienes en el PP defienden una línea más dura. Mientras el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, lidia con las tensiones con sus socios independentistas, la coalición aragonesa exhibe un giro sin complejos hacia un control migratorio estricto que asume sin matices las tesis de Vox.
La inmigración se consolida así como un vector de confluencia que puede estabilizar alianzas o, desde la óptica de Vox, como una palanca para afianzar su influencia sobre el centro-derecha. En un contexto en el que las encuestas reflejan una preocupación creciente por la inmigración, el ejemplo aragonés puede servir de referencia para otros barones del PP que dudan entre mantener distancias o buscar acuerdos con los de Abascal.

