Alberto Núñez Feijóo ha comparecido ante los suyos y ha lanzado un mensaje directo a Junts: no basta con pedir elecciones, hay que forzarlas. En el congreso del PP de Catalunya, el líder popular ha sacudido el tablero catalán con una combinación de críticas a Pedro Sánchez, al que ha acusado de un ‘caudillismo’ propio de otro tiempo, y de presión a los posconvergentes para que den el paso definitivo hacia una moción de censura. ‘Hace ya dos días que gobierna contra el Congreso y eso no es democrático, es propio de un caudillismo que en España no se veía desde hace 50 años’, ha denunciado Feijóo.
El discurso ha tenido lugar mientras en Madrid se celebraba el comité federal del PSOE, un contraste que el PP ha explotado para subrayar lo que considera una deriva autoritaria del presidente. El viernes, el Congreso aprobó una moción –con el apoyo de Junts– que exigía a Sánchez que dimita y convoque elecciones. Pero el presidente se niega, y Feijóo quiere que Junts vaya más allá.
La moción de censura que Junts respalda sin dar el paso definitivo
Junts fue clave para que la iniciativa saliera adelante esta semana: sus siete votos sumaron lo necesario para reprobar al presidente. Sin embargo, el partido de Carles Puigdemont se ha limitado a pedir la convocatoria de elecciones, sin comprometerse a apoyar una moción de censura formal que obligaría a Sánchez a someterse a una moción de confianza o forzaría la disolución de las Cortes. En Moncloa.com observamos que la diferencia es estratégica: una cosa es votar a favor de un texto que pide la dimisión y otra muy distinta liderar la caída del Gobierno.
Feijóo ha sido explícito: ‘Reconozco que un partido catalán pidió elecciones, pero pulsar el botón que las convoca estaría mejor y sería bastante más responsable’. La frase es una invitación directa a Junts para que se sume a la moción de censura que el PP viene tejiendo con Vox y otros grupos. El PP necesita al menos los siete votos de Junts para alcanzar la mayoría absoluta, y aunque Feijóo evita nombrar a Puigdemont, el mensaje está claro: si no se actúa, el relato de la oposición pierde fuerza.
La dirección de Junts, consultada por este medio, evita por ahora un pronunciamiento oficial sobre si apoyarían una moción de censura de Feijóo. Fuentes del partido recuerdan que su prioridad sigue siendo ‘forzar al PSOE a cumplir los acuerdos’, pero admiten que el clima parlamentario hace cada vez más difícil sostener a Sánchez sin contrapartidas. El bloqueo de las transferencias prometidas –en especial la de Rodalies– y la negativa del Gobierno a avanzar en el reconocimiento de un referéndum pactado alimentan la frustración.
Pulsar el botón de las elecciones es más responsable que limitarse a pedirlas, y Feijóo necesita que Junts lo entienda.
Por qué Feijóo arrastra a Illa a la ecuación
El líder del PP no se ha olvidado del president de la Generalitat, Salvador Illa. En una pirueta retórica que revela la estrategia de unir al PSC con la suerte de Sánchez, Feijóo ha cuestionado la lealtad del líder socialista catalán al presidente del Gobierno: ‘No sé qué le debe el señor Illa al señor Sánchez. No sé por qué lo apoya incondicionalmente; no lo sé. No sé por qué hace lo que Sánchez le obliga’. La acusación busca erosionar la imagen de Illa como presidente autonómico con supuesta distancia de Madrid.
Feijóo ha reclamado al PSC ‘un poco de distancia sobre Sánchez’ y ha vinculado esa falta de autonomía con el debate identitario que el PP quiere capitalizar. En el análisis de Moncloa.com, el movimiento tiene doble intención: por un lado, presionar a los socialistas catalanes para que se desmarquen de la estrategia de resistencia de La Moncloa; por otro, presentar a Illa como un supeditado, restándole autoridad para negociar mejoras para Catalunya. La reacción del Govern no se ha hecho esperar: fuentes del Palau de la Generalitat tachan las palabras de Feijóo de ‘oportunismo electoral’ y recuerdan que Illa gobierna con el programa del PSC, no con el del PSOE.
El precedente de 2018 y el fantasma del caudillismo
Cuando Feijóo habla de ‘caudillismo que no se veía desde hace 50 años’, remite inevitablemente a la moción de censura que en 2018 desalojó a Mariano Rajoy. Entonces, Pedro Sánchez llegó a la Moncloa con una mayoría frágil y el argumento de la regeneración democrática. Ocho años después, es él quien se aferra al cargo pese a la moción del Congreso. La lectura de los populares es que Sánchez ha mutado en aquello que decía combatir, y que la única salida es la moción de censura o unas elecciones anticipadas.
La comparación histórica sirve al PP para movilizar a sus bases y para tender puentes con Junts, que en 2018 apoyó aquella moción de censura. Sin embargo, las circunstancias son muy distintas: entonces la corrupción del PP empujó a los partidos independentistas a tumbar a Rajoy; ahora, el desgaste de Sánchez por la gestión de la DANA, la crisis migratoria y el bloqueo de las transferencias a Catalunya podría empujar a Junts hacia una postura similar. Pero el independentismo teme que unas elecciones generales en este momento puedan dar el poder al PP con Vox sin necesidad de sus votos.
El congreso del PP catalán ha servido para reafirmar a Feijóo como alternativa y para colocar a Junts ante el espejo. La pelota está ahora en el tejado posconvergente, y el reloj corre. Cada día que Sánchez se mantiene, la credibilidad de quienes le han exigido la dimisión sin dar el paso siguiente se diluye. En Moncloa.com seguiremos de cerca los próximos movimientos.
