Junts bloqueo parlamentario: PP y Vox secundan la caída de los decretos del Gobierno

Los siete diputados de Carles Puigdemont tumban por quinta vez un decreto del Ejecutivo, esta vez con inversiones en Cataluña, y exigen la dimisión de Sánchez. La legislatura acumula un 23% de derrotas parlamentarias y profundiza la parálisis.

EN 30 SEGUNDOS

  • ¿Qué ha pasado? Junts ha votado junto a PP y Vox para tumbar un decreto ley con créditos para el Ministerio de Transportes y para pedir, en una moción, la dimisión de Pedro Sánchez.
  • ¿Quién está detrás? El portavoz de Junts, Josep Maria Cruset, y los siete diputados que responden a Carles Puigdemont.
  • ¿Qué impacto tiene? Es el quinto decreto que decae esta legislatura; el Gobierno acumula un 23% de derrotas en el Congreso, lo que agrava la inestabilidad parlamentaria.

La legislatura de la investidura se asoma al abismo. Junts consumó este viernes su quinto bloqueo parlamentario desde enero, uniendo sus votos a los de PP y Vox para tumbar un decreto ley del Gobierno —con inversiones en Cataluña incluidas— y para exigir, en una moción, la dimisión de Pedro Sánchez. «Mientras el presidente no dimita, que no cuenten con nuestros votos», había advertido en el hemiciclo el diputado Josep Maria Cruset. Minutos después, la aritmética dio la razón a la derecha independentista y a la derecha estatal.

Según los datos que recoge El País, el Gobierno ha sufrido 73 derrotas en las 313 votaciones del periodo de sesiones que acaba de cerrarse. Un 23% que refleja una parálisis progresiva —casi una de cada cuatro— y que convierte al bloqueo de Junts en el principal lastre de la acción ejecutiva. La cifra no es un accidente: desde enero han decaído cinco decretos, todos por la alianza de los siete diputados de Carles Puigdemont con los 137 del PP, los 33 de Vox y, en ocasiones, otras minorías que suman a la ecuación del no.

La quinta derrota legislativa: un decreto que dejaba inversiones en Cataluña

El decreto tumbado contenía créditos extraordinarios destinados a inversiones del Ministerio de Transportes, con partidas que beneficiaban directamente a infraestructuras catalanas. La posición de Junts resulta, por tanto, doblemente paradójica: reclama más autogobierno y financiación para Cataluña, pero vota en contra de fondos que ya estaban consignados para su territorio.

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Fuentes socialistas consultadas por Moncloa.com interpretan el gesto como «un órdago calculado para tensar al máximo la legislatura sin asumir la responsabilidad de una moción de censura». El partido de Puigdemont, refugiado en Waterloo, necesita mantener vivo el conflicto con el Estado, pero evita aún dar el paso definitivo hacia una ruptura total que facilitaría un gobierno del PP con Vox.

Una aritmética imposible: el 23% de las votaciones, perdidas

El bloque de investidura que permitió a Pedro Sánchez reeditar la coalición con Sumar en 2023 se ha resquebrajado de forma acelerada. ERC, EH Bildu, PNV y BNG mantienen un apoyo irregular, pero los siete escaños de Junts se han convertido en el factor desestabilizador.

Con este porcentaje de derrotas —73 de 313—, la legislatura entra en una fase de interinidad parlamentaria. El Consejo de Ministros seguirá aprobando reales decretos, pero la convalidación en el Congreso se ha vuelto una moneda al aire. En Moncloa asumen que, hasta que no se produzca un reacomodo de los apoyos o un giro estratégico de Junts, cada medida legislativa será un ejercicio de malabarismo político.

La derecha independentista y la derecha estatal comparten objetivo: desgastar al Gobierno de coalición.

El Eje del Poder Socialista

Ferraz observa el bloqueo con la paciencia del que sabe que el calendario juega a su favor. La dirección federal no contempla la dimisión del presidente y, en privado, sus estrategas subrayan que Junts se alinea cada vez más con el bloque de la derecha. «No es una crisis de investidura; es una crisis de incoherencia de Junts», resumen fuentes de la Ejecutiva Federal.

En el plano territorial, la paradoja es mayúscula: mientras el Govern de la Generalitat, ahora presidido por Salvador Illa, despliega una agenda de diálogo y avances en autogobierno, los diputados de Junts en Madrid bloquean iniciativas que benefician a Cataluña. La pérdida del decreto de Transportes deja sin cobertura financiera a proyectos de cercanías, carreteras y puertos que la propia administración catalana había reclamado. Esta contradicción es el flanco que el PSC y Ferraz tratarán de explotar en las próximas semanas.

El contexto histórico ofrece un precedente inquietante: la X Legislatura, la más corta de la democracia, se frust ró entre vetos cruzados y un bloqueo similar. Sin embargo, en esta ocasión, el Gobierno cuenta con la mayoría absoluta del Senado —donde el PP aún mantiene el control— y con una agenda legislativa que puede vehicularse en parte a través del BOE. El riesgo inmediato es que la parálisis legislativa erosione la confianza de los mercados y de la Comisión Europea, que vigila la capacidad de España para cumplir con los hitos del Plan de Recuperación.

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El PSOE defenderá en el próximo debate sobre el estado de la nación la tesis de que el bloqueo no es imputable a la gestión del Gobierno, sino a un pacto tácito entre quienes «anteponen sus intereses partidistas al bienestar de la ciudadanía», en palabras de la portavoz María Jesús Montero. Pero la pregunta incómoda que sobrevuela al grupo parlamentario socialista es si Sánchez podrá gobernar hasta 2027 sin una mayoría estable.

🌹 El Apunte de Ferraz

  • Mensaje fuerza: Frente al bloqueo, el Gobierno seguirá defendiendo el Estado del bienestar y la cohesión territorial.
  • Protagonista: Pedro Sánchez (presidente del Gobierno y secretario general del PSOE).
  • Próximo hito: Reanudación del periodo de sesiones en septiembre y posible presentación de nuevos decretos que fuercen a Junts a retratarse otra vez.