La batalla judicial de Podemos no se limita a los tribunales. La formación liderada por Ione Belarra ha dado un paso más en la causa de guerra sucia con una petición al juez que, de aceptarse, podría tensar aún más la ya frágil relación con Sumar.
La solicitud, presentada ante el juez Santiago Pedraz, reclama que tome declaración como testigo al inspector jefe Manuel Morocho, el policía que investigó la trama Gürtel y la caja B del PP y que, por ello, fue desterrado a la brigada política durante el primer mandato de Mariano Rajoy.
Morocho ya declaró en el juicio de la Kitchen y su testimonio resultó demoledor. Relató que le entregaron el informe Pablo Iglesias Sociedad Anónima (PISA) —la supuesta financiación de Podemos desde Irán y Venezuela que los tribunales despreciaron— para que lo revisara, y que incluso le concertaron una cita con un periodista afín al partido para difundir el contenido del dossier. “Él me da, me da eso. Luego me da este famoso informe PISA y…”, llegó a declarar, según recogió elDiario.es.
El nuevo movimiento de Podemos busca que la Unidad de Asuntos Internos tome declaración a Morocho para determinar quién fue el autor del informe PISA y todas las maniobras que rodearon su elaboración y difusión. La petición se enmarca en la causa por la guerra sucia contra la formación que instruye Pedraz, donde ya consta la operación ‘Venus’ de la UDEF como una de las líneas de investigación.
La iniciativa llega en un momento de reconfiguración del espacio a la izquierda del PSOE. Podemos, con 5 diputadas y sin grupo parlamentario propio, pugna por mantener un perfil autónomo frente a Sumar, que agrupa 31 escaños y prefiere no reabrir heridas pasadas mientras gestiona la cotidianidad del Gobierno de coalición.
El movimiento de Podemos no es solo judicial: es una forma de recordar a Sumar que la guerra sucia no es pasado, sino una herida abierta que condiciona cualquier alianza a la izquierda.
La petición judicial: revivir la operación PISA
El escrito de Podemos se apoya en las vivencias de Morocho durante su estancia en la Dirección Adjunta Operativa (DAO) y la brigada de análisis. Allí, según su relato en el juicio de Kitchen, fue testigo directo de cómo la policía política del PP fabricaba dosieres contra la oposición sin importar que la Justicia los descartara después.
Morocho explicó que otro de los acusados, José Ángel Fuentes Gago, le entregó el dossier PISA para su análisis. Después, Bonifacio Díez Sevillano le llevó a ver a un periodista para “contarle el resultado de la indagación”. La fórmula, insisten desde Podemos, es la misma que se ha seguido en la causa que investiga el juzgado de Pedraz: una operación policial que buscaba desgastar a la formación con materiales fabricados.
La petición de testifical pretende que Morocho detalle quién estuvo detrás de aquella operación y si hubo conexiones con la cúpula del Ministerio del Interior. La dirección de Podemos considera que esta declaración es clave para demostrar que el acoso policial no fue un hecho aislado, sino un plan sistemático.
El impacto político en el bloque de izquierdas
Mientras Podemos acelera su ofensiva judicial, Sumar guarda un silencio estratégico. La plataforma de Yolanda Díaz evita comentar la petición, una actitud que fuentes del Grupo Parlamentario Sumar atribuyen a la voluntad de no dar munición a quienes buscan fracturar la legislatura.
Sin embargo, el riesgo de que la causa guerra sucia resucite episodios incómodos para el socio de Gobierno es real. El PSOE de Pedro Sánchez no tiene interés en que se aireen los años de la Kitchen, y Sumar puede verse atrapado entre la presión de sus antiguos compañeros de Podemos y la estabilidad de la coalición.
Las 5 diputadas de Podemos, que dependen del grupo de Sumar para cualquier iniciativa parlamentaria, viven este proceso como una oportunidad para reivindicar un espacio propio que consideran diluido dentro de la formación dirigida por Díaz. La petición judicial, leída en clave interna, funciona como un recordatorio de que fueron ellos quienes sufrieron en primera línea las operaciones policiales, y que esa memoria no puede ser barrida bajo la alfombra de la gobernabilidad.
La Dinámica de Coalición
Dentro de Sumar, el asunto despierta sensibilidades encontradas. Las confluencias como Izquierda Unida o Más Madrid no han hecho pública una posición, pero la percepción general en la coalición es que conviene no agitar las causas judiciales del pasado si eso debilita al Gobierno. Sin embargo, algunos sectores ven con preocupación que el silencio pueda interpretarse como una deslealtad hacia quienes pagaron con acoso personal su militancia en la izquierda.
La dimensión con el PSOE es delicada. Con 31 escaños del Grupo Sumar y 5 de Podemos como aliado externo, cualquier choque judicial puede traducirse en un voto de castigo en el Congreso o en un desgaste del relato de progreso que Díaz quiere transmitir. El precedente más cercano es la tensión que provocó en 2024 la petición de comparecencia de responsables del Ministerio del Interior en el Congreso, que Podemos impulsó con el aval de Sumar pero que agrió las relaciones con el socio mayoritario durante semanas.
La proyección de este pulso va más allá de la causa Pedraz. La próxima comparecencia de Morocho ante Asuntos Internos, si es aceptada, podría reactivar las líneas de investigación que aún siguen abiertas contra mandos policiales. Mientras, la dirección de Sumar deberá decidir si se mantiene al margen o si toma partido ante una ofensiva que, aunque judicial en su forma, puede definir el tono de la convivencia entre las distintas almas del espacio a la izquierda del PSOE.
Ficha del Caso
- El caso: Podemos solicita al juez Pedraz que llame a declarar al inspector Morocho como testigo en la causa por la guerra sucia contra la formación, con el objetivo de aclarar el origen y la difusión del informe PISA y la operación policial vinculada.
- Datos importantes: El Grupo Parlamentario Sumar cuenta con 31 escaños; Podemos, con 5 diputadas, ejerce la acusación popular en el juicio Kitchen. La causa de guerra sucia se instruye en la Audiencia Nacional bajo varias líneas de investigación, entre ellas la operación ‘Venus’.
- Resumen: La petición tensa la relación ya compleja entre Podemos y Sumar, al reintroducir episodios de acoso policial que el actual espacio de Gobierno prefiere no alimentar, mientras Podemos busca reafirmar su autonomía política y su relato de resistencia frente a las cloacas del Estado.
