Casa Real publica los regalos de la princesa Leonor y la infanta Sofía en 2025

La heredera recibió 21 obsequios en solitario y la infanta solo uno, en el marco de la política de transparencia que rige la Corona desde 2015. La publicación detalla tipo y procedencia de cada uno de los regalos.

La Casa del Rey ha hecho pública, por undécimo año consecutivo, la relación de obsequios recibidos por la Princesa de Asturias y la Infanta Sofía durante 2025, un listado que revela 21 regalos en solitario para la heredera y solo uno para su hermana. La publicación, en el marco de la política de transparencia que rige la Corona desde 2015, detalla la naturaleza y el origen de cada uno de los presentes, desde libros hasta piezas de artesanía.

La norma, impulsada por Felipe VI tras su proclamación, prohíbe aceptar obsequios que excedan los usos de cortesía y establece la incorporación de los regalos institucionales a Patrimonio Nacional. En total, los miembros de la Familia Real recibieron 429 obsequios a lo largo de 2025, una cifra que, desglosada, dibuja un mapa nítido del peso protocolario de cada miembro.

21 obsequios para Leonor y uno para Sofía: el reflejo de los roles en la Corona

El informe muestra la asimetría inevitable entre las dos hijas de los Reyes. Mientras la Princesa Leonor acumuló 21 presentes en solitario —recibidos durante su travesía en el Juan Sebastián de Elcano, su estancia en la Escuela Naval de Marín o actos como los Premios Princesa de Girona—, la Infanta Sofía solo recibió uno: una camiseta entregada a la Reina Letizia en una reunión del Real Patronato sobre Discapacidad.

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Leonor, como heredera, concentra la mayoría de los obsequios institucionales. Entre ellos, un libro de la Constitución de 1812, un llavero, un conjunto de pulsera y pendientes, una fotografía, bolsos, abanicos, dibujos, una botella de licor de hierbas y otra de ginebra. Su paso por Galicia y su presencia en Navarra con los Reyes le regalaron algunos de los más personales, mientras que en su faceta militar se sumaron objetos cargados de simbología institucional.

Las hermanas compartieron además 5 obsequios en solitario entre ellas —como dos abanicos artesanos entregados a sus padres en Fitur o dos muñecas durante el viaje de Estado a China— y otros 12 junto a la Reina Letizia, entre camisetas, pañuelos, perfumes o pulseras con la imagen de la Virgen del Pilar.

Transparencia y normativa: los regalos que van a Patrimonio Nacional

La política de regalos de la Corona, en vigor desde el 1 de enero de 2015, distingue entre obsequios institucionales y personales. Los primeros —entregados por autoridades, en viajes oficiales o por organizaciones internacionales— se integran en Patrimonio Nacional; los segundos, si superan los usos sociales o de cortesía, se ceden a entidades sin ánimo de lucro o administraciones públicas. Esta normativa formó parte del paquete de renovación ética que el Rey anunció en su discurso de proclamación ante las Cortes.

El detalle de la publicación evita cualquier opacidad y convierte el ritual del regalo en un acto controlado: cada libro, cada llavero o cada botella queda registrado y, en su caso, protegido como parte del patrimonio colectivo.

La transparencia como activo de reputación y los límites del escrutinio

La decisión de Zarzuela de mantener y ampliar esta práctica es, ante todo, una decisión de soft power institucional. La transparencia en los obsequios no es una obligación legal para la Casa del Rey —la Ley de Transparencia solo aplica parcialmente—, sino un compromiso autoimpuesto que refuerza la legitimidad de la Corona en un momento en que la rendición de cuentas es una demanda transversal.

Sin embargo, la divulgación también expone la desigualdad en el trato a las dos hermanas. Que la infanta Sofía recibiera un solo regalo frente a los 21 de Leonor no es un desaire, sino la consecuencia lógica de una agenda institucional que, por protocolo, concentra los actos más relevantes en la heredera. Aun así, la publicación obliga a la institución a explicar, año tras año, cómo se distribuye el peso simbólico de la Corona entre sus miembros.

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La lista de regalos no es solo un ejercicio de transparencia: es una fotografía anual de la jerarquía dinástica que Zarzuela ha decidido mostrar sin reservas.

Este año, además, la lista llega en un contexto de relevo generacional acelerado. Leonor, con 20 años, ya ha completado dos de los tres cursos de formación militar, y su perfil público crece. La publicación de sus regalos contribuye a normalizar su figura y a proyectar una imagen de cercanía: una heredera a la que le regalan, como a cualquier joven, abanicos, libros o camisetas.

El reto para Zarzuela será mantener el equilibrio entre la legítima curiosidad pública y la intimidad de las menores —hoy jóvenes adultas— sin que la transparencia se convierta en escarnio. De momento, la Casa del Rey ha demostrado que prefiere abrir sus armarios a esconderlos.

Claves del Protocolo y Estado

  • Contexto del acto: La publicación de la lista de regalos es un pilar de la política de transparencia voluntaria de la Corona, vigente desde 2015.
  • El detalle de protocolo: La normativa distingue entre regalos institucionales —que pasan a Patrimonio Nacional— y personales, que deben ajustarse a los usos sociales.
  • Próximos pasos: La agenda oficial de la Princesa Leonor continuará en los próximos meses con actos vinculados a su formación naval, mientras la Infanta Sofía mantiene un perfil institucional más discreto.