Más de 200 garrafas de combustible abandonadas por las narcolanchas fueron recogidas este pasado fin de semana en un tramo de 15 kilómetros de la playa del Parque Nacional de Doñana. El activista sevillano Enrique Herrero, conocido como ‘Quique bolsitas’, localizó y retiró los bidones durante un recorrido de cuatro horas por la orilla, muchos de los cuales aún contenían restos de gasolina, lo que supone un grave problema medioambiental en uno de los espacios protegidos más emblemáticos de España.
El hallazgo de más de 200 garrafas en 15 kilómetros de costa virgen
Herrero, que habitualmente dedica sus jornadas a limpiar de basura campos y entornos naturales, se desplazó el domingo hasta las playas de Doñana para una nueva acción de limpieza. En un tramo lineal de 15 kilómetros, fue recogiendo las garrafas que la marea y el abandono de las embarcaciones del narcotráfico habían dejado esparcidas por la arena. “Muchas de ellas tienen combustible todavía, causando un grave problema medioambiental”, explicó el activista tras la recogida.
La operación se prolongó durante aproximadamente cuatro horas, desde las 9.45 de la mañana hasta las 13.45 del mediodía, para evitar las horas de más calor, según detalló el propio Herrero. No es la primera vez que este profesor sevillano, apodado ‘Quique bolsitas’ por su costumbre de portar bolsas para recoger residuos, llama la atención sobre la basuraleza –el abandono de desperdicios en entornos naturales– en este espacio protegido.
Un problema que se repite: 500 garrafas y más de 1.000 neumáticos en mayo
Hace apenas dos meses, en mayo de 2026, el mismo activista llevó a cabo una limpieza similar en la orilla del Guadalquivir, frente al Parque Nacional de Doñana. En aquella ocasión, recogió más de 500 garrafas de combustible usadas por las narcolanchas y más de 1.000 neumáticos abandonados en la ribera. La acumulación de estos residuos industriales y químicos evidencia la frecuencia con que las redes de narcotráfico emplean estas vías fluviales y marítimas para sus operaciones, dejando a su paso un rastro contaminante.
Para el activista, la situación “es indignante” y no entiende que, si él ha podido realizar la recogida en apenas unas horas, “cómo no lo hacen las administraciones competentes”. La denuncia pone el foco en la falta de vigilancia y limpieza periódica de un enclave que es Patrimonio de la Humanidad y uno de los humedales más importantes de Europa.
Impacto medioambiental y la inacción que preocupa a los ecologistas
Las garrafas de combustible, muchas de ellas aún con restos de gasolina, representan un peligro directo para la fauna y la flora del litoral y de las dunas móviles de Doñana, un ecosistema extremadamente frágil. El vertido accidental o la simple lixiviación de los hidrocarburos puede contaminar las aguas y los suelos, afectando a las aves acuáticas, los invertebrados y toda la cadena trófica que depende de este entorno.
El caso se suma a otros episodios de contaminación por residuos del narcotráfico en las costas andaluzas, como los continuos hallazgos de fardos de hachís o bidones de combustible en playas de Cádiz y Huelva. Las asociaciones ecologistas reclaman desde hace años un plan de choque que combine la limpieza periódica con una mayor presencia policial en las zonas de desembarco para disuadir a los traficantes.
El vertido continuado de residuos químicos de las narcolanchas está transformando las playas vírgenes de Doñana en un vertedero improvisado sin que las administraciones actúen.
Claves del Mundo Rural
- 📌 Lo que debes saber: Más de 200 garrafas de combustible de narcolanchas han aparecido en 15 km de las playas de Doñana, algunas aún con gasolina.
- 👥 A quién afecta: A la biodiversidad del Parque Nacional y a los municipios costeros del entorno, que dependen del buen estado del espacio protegido.
- ⏭️ Qué consecuencias puede traer: La contaminación química puede dañar los ecosistemas y la inacción oficial consolida la impunidad del narcotráfico en la zona.

