La Junta de Andalucía ha declarado de emergencia dos actuaciones en el yacimento de Medina Azahara, en Córdoba, con una inversión conjunta de 151.615 euros para frenar el deterioro acelerado provocado por las lluvias torrenciales del pasado invierno y garantizar la seguridad tanto del patrimonio como de los trabajadores de esta ciudad palatina del siglo X, Patrimonio de la Humanidad.
EN 30 SEGUNDOS
- ¿Qué ha pasado? La Junta ha activado dos obras urgentes en Medina Azahara ante el riesgo inminente de derrumbe en la Dar al-Mulk y el camino de ronda.
- ¿Dónde y quién? En Córdoba. La Consejería de Turismo, Cultura y Deporte coordina las intervenciones, aprobadas por el Consejo de Gobierno.
- ¿Qué supone para los ciudadanos? Se protegerá uno de los emblemas culturales de Andalucía y se eliminará el peligro para las personas que trabajan en el conjunto arqueológico.
Dos intervenciones urgentes: inversión de 151.615 euros
La decisión del Consejo de Gobierno, adoptada recientemente y comunicada a través del BOJA, da luz verde a unas obras que ya habían sido propuestas por los técnicos tras constatar los daños. El acuerdo toma razón de la declaración de emergencia firmada el pasado 5 de mayo de 2026 por la viceconsejera de Cultura. La primera actuación, presupuestada en 91.436,88 euros (IVA incluido), se centra en el muro de contención de la Dar al-Mulk, la residencia del califa Abd al-Rahman III. La segunda, con 60.178,19 euros, se destina al camino de ronda bajo, una vía interior que conecta distintas zonas del complejo palaciego.
En la Dar al-Mulk, construida con un sistema escalonado de aterrazamientos y un desnivel de unos siete metros, las lluvias ininterrumpidas de diciembre de 2025 a febrero de 2026 provocaron el desprendimiento de parte del talud y arrastraron sillares de la escalera oriental. El riesgo de pérdida irreversible y de accidente laboral se consideró muy alto. El 6 de abril, la dirección del Conjunto Arqueológico de Madinat Al Zahra emitió un informe que encendió todas las alarmas. Apenas tres semanas después, el Servicio de Conservación y Obras del Patrimonio Histórico detalló la solución: vaciado manual de tierras, rocas y sillares caídos, tratamiento del talud con un consolidante mineral y construcción de un muro de mampostería que proteja la base de la cimentación superior.
El tren de borrascas de este invierno ha acelerado procesos de deterioro que ponen en jaque la integridad de una joya del siglo X, pero también la seguridad de quienes la cuidan.
Un peligro real para las estructuras originales de la ciudad califal
El camino de ronda bajo, que comunica la zona de representación política —donde se alza el célebre Salón de Abd al-Rahman III— con el área occidental destinada al personal de servicio, tampoco escapó a la agresión climática. El mismo 6 de abril, el Conjunto Arqueológico alertó de que las borrascas habían alterado el equilibrio hídrico del suelo y de los elementos constructivos. Cuando cesó la lluvia, comenzó un rápido proceso de secado que multiplicó los daños: desprendimientos de sillería con fragmentación, inestabilidad en muros y riesgo de nuevos derrumbes, pérdida de masa en bóvedas, apertura de grietas allí donde se unían partes originales y restauradas, y caída del mortero de las dovelas.
“El riesgo de derrumbe y colapso era especialmente preocupante, tanto en las estructuras al inicio y final del camino como en el propio corredor abovedado”, recogía el informe. Y añadía una advertencia crucial: la seguridad de las personas estaba comprometida, porque es un espacio de paso obligado para quienes realizan tareas de mantenimiento y jardinería en Medina Azahara. Por eso, las obras de emergencia que ahora se ejecutarán prevén sustituir los sillares de muros y dovelas que estén en peor estado, completar con mampostería los tramos imprescindibles para la estabilidad y colocar sobre las bóvedas un mortero de cal con pendiente que evacue el agua de lluvia y evite nuevas filtraciones.
En Córdoba, la decisión del Gobierno autonómico ha sido recibida con alivio entre los profesionales del yacimiento. La inversión conjunta, aunque modesta si se compara con los grandes presupuestos de infraestructura, resulta estratégica para frenar un deterioro que amenazaba con hacer irreversible la pérdida de elementos originales de la ciudad califal, declarada por la Unesco en 2018 como Patrimonio Mundial.
La Lectura Andaluza
El episodio revela, una vez más, la vulnerabilidad del rico patrimonio andaluz frente a fenómenos meteorológicos extremos, cada vez más frecuentes en la comunidad. Andalucía concentra ocho bienes inscritos en la lista del Patrimonio Mundial, y la ciudad califal de Medina Azahara es uno de los que mayor sensibilidad presenta por su exposición al aire libre y su complejidad arquitectónica. La respuesta de la Junta, canalizada a través de la Consejería de Turismo, Cultura y Deporte, ha sido célere: en apenas tres meses desde la alerta técnica (abril) se ha formalizado la declaración de emergencia que permite saltarse los trámites administrativos ordinarios para actuar sin demora.
Para los andaluces, y en particular para los cordobeses, el yacimiento no es solo un foco de atracción turística —sumó en 2025 cerca de 300.000 visitantes, según el IECA— sino también un símbolo del esplendor omeya y un motor de empleo local. Las obras garantizarán la continuidad de las visitas en condiciones de seguridad y protegerán un legado que da trabajo a arqueólogos, guías, restauradores y personal de mantenimiento. En términos de proximidad, cada euro invertido en conservación patrimonial en Córdoba repercute de forma directa en la economía del barrio de Poniente y en los municipios del entorno que se benefician de la actividad cultural.
De cara al futuro, la previsión es que los trabajos comiencen en las próximas semanas y se prolonguen durante el verano, coincidiendo con una de las épocas de menor afluencia de visitas. El Servicio de Conservación hará un seguimiento exhaustivo para evaluar si, una vez estabilizadas las zonas más dañadas, es necesario ampliar las actuaciones a otros puntos del conjunto. Proteger Medina Azahara es proteger una parte esencial de la identidad andaluza y, como ha demostrado la Junta en esta ocasión, la urgencia bien gestionada puede ser la mejor aliada de la historia.

