Pacto PP Vox Andalucía: Feijóo admite que no puede solo y Abascal abraza la institucionalidad

El cuarto Gobierno de coalición con Vox en la actual temporada electoral consolida un nuevo equilibrio estratégico: Feijóo sacrifica la 'vía andaluza' de Moreno mientras Abascal prueba la institucionalidad de la gestión. El PP asume que la prioridad nacional de echar a Sánchez pa

El rostro de Juanma Moreno en la toma de posesión como presidente andaluz este lunes lo decía todo. La que fuera la ‘vía andaluza’, esa aspiración de gobernar en solitario con una mayoría cercana a la absoluta, ha terminado en un pacto de coalición con Vox. Moreno no disimuló su amargura: el acuerdo otorga a la formación de Santiago Abascal una vicepresidencia —con Turismo como la joya de la Corona— y dos consejerías. Alberto Núñez Feijóo, presidente nacional del PP, ha tenido que rendirse a la evidencia: sin el apoyo de Vox, las matemáticas electorales no le dan para gobernar ni en Andalucía ni, previsiblemente, en la Moncloa.

El pacto, el cuarto en esta temporada electoral tras Extremadura, Aragón y Castilla y León, no es solo una cesión de poder: es la constatación de un nuevo equilibrio estratégico en el centro-derecha. Fuentes del PP consultadas por esta redacción reconocen que Feijóo ha asumido la «prioridad nacional» —echar a Sánchez— como único horizonte, y eso implica aceptar a Vox como socio inevitable. «Juanma se pilló mucho las manos, y por eso le ha costado pactar. Sabía que Vox le iba a exigir lo mismo que al resto de los presidentes, pero quería hacer valer un resultado cercano a la mayoría absoluta. Está un poco tocado», admiten esas voces internas.

De la ‘vía andaluza’ al café para todos

La investidura, cerrada con los dos votos de Vox, incluye un programa de gobierno que destina 1.300 millones de euros a rebajas fiscales, la implantación de nuevos conciertos en Bachillerato y un recorte de las subvenciones a los agentes sociales. Según el comunicado oficial del PP andaluz, el pacto refleja no solo una cesión de poder sino la incorporación de la agenda de Vox a un ejecutivo que Moreno soñaba monocolor.

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En público, el líder popular había repetido que los andaluces elegirían entre «estabilidad o lío». Las urnas, sin embargo, dieron lío. El PP, con 55 escaños frente a los 21 de Vox (y una mayoría absoluta en 58), necesitaba a su socio. Tras semanas de negociación, la música sonó a café para todos: Vox exigió lo mismo que en otras comunidades y se llevó la vicepresidencia, el Turismo como joya de la Corona y dos consejerías más. La cesión ha dolido en San Telmo.

Vox se viste de institucional

Al otro lado, en Vox, la satisfacción es doble. Han tumbado uno de los últimos bastiones de la ‘pureza’ popular y, al tiempo, demuestran que su giro estratégico hacia la gestión funciona. Tras la tormentosa salida de los anteriores gobiernos de coalición, ahora sus consejeros «huyen de cualquier follón, apuestan por la gestión y están dispuestos a colaborar», según fuentes de ejecutivos autonómicos con presencia de Vox.

Ellos mismos lo confirman: «Nos hemos institucionalizado». Eso, admiten, puede pasar factura electoral entre quienes preferirían un cuestionamiento integral del sistema, pero en el actual escenario de corrupción gubernamental y con Sánchez dispuesto a todo, la prioridad absoluta es echarlo. La dirección de Vox, además, fue la primera en alertar de la ampliación del censo con nietos de exiliados, denuncia que el PP ha terminado por abrazar, pese a que Feijóo apoyó en su día la nacionalización de esos descendientes. La contradicción no ha frenado la sintonía.

El precio de la gobernabilidad lo ha pagado Moreno con moneda de orgullo, pero el PP nacional obtiene a cambio un socio que promete lealtad parlamentaria sin las tensiones de antaño.

Feijóo Vox

El Eje del Poder Popular

El acuerdo en Andalucía completa un mapa de poder territorial en el que el PP gobierna ya en once comunidades, cuatro de ellas con Vox. Para Génova, el mensaje es claro: la estrategia de coaliciones no solo funciona, sino que, por primera vez, los socios no dinamitan los ejecutivos. La dirección nacional observa con alivio cómo los barones —Isabel Díaz Ayuso, Alfonso Rueda, Carlos Mazón— se han alineado sin fisuras, mientras Moreno, pese al trago amargo, acata la disciplina.

El contraste con el PP de Aznar es inevitable. Hace treinta años, el partido alcanzó la Moncloa pactando con CiU y PNV. Feijóo soñó con repetir ese esquema, arañar una mayoría suficiente para depender de nacionalistas. Las urnas de 2023 y las autonómicas posteriores han demostrado que Vox no se diluye; al revés, se ha convertido en un socio difícil de sortear. Fuentes de Génova reconocen que «la prioridad nacional es un eslogan al que nos hemos tenido que sumar».

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En los territorios, el pacto andaluz refuerza la agenda fiscal que el PP lleva tiempo defendiendo: las rebajas de impuestos son ya el sello común de los gobiernos de coalición. Además, los recortes en subvenciones a agentes sociales anticipan un debate que puede escalar a nivel nacional si Feijóo llega a la Moncloa.

🏛️ El Apunte de Génova

  • Mensaje fuerza: La prioridad nacional de echar a Sánchez justifica gobernar con Vox, incluso sacrificando la ‘vía andaluza’ de Moreno. El PP ha abrazado la coalición como único camino viable.
  • Protagonista: Alberto Núñez Feijóo (presidente nacional del PP).
  • Próximo hito: Congreso Nacional del PP, aún sin fecha, donde Feijóo deberá sancionar definitivamente la estrategia de coaliciones con Vox de cara a las generales.