Cientos de miles de iraníes claman venganza contra Trump en el funeral del ayatolá Jamenei y piden su asesinato

Un poeta oficial pidió por megafonía la muerte del presidente estadounidense ante la cúpula del régimen iraní. La amenaza directa eleva la alerta de seguridad y tensa aún más el mercado del petróleo.

EN 30 SEGUNDOS

  • ¿Qué ha pasado? El funeral del ayatolá Alí Jamenei en Teherán congregó a cientos de miles de personas. Un poeta oficial pidió por megafonía el asesinato de Donald Trump y la multitud coreó venganza.
  • ¿Quién está detrás? La cúpula del régimen iraní asistió al acto: el presidente Masoud Pezeshkian, el comandante de la Fuerza Quds y el jefe de la Guardia Revolucionaria, entre otros altos cargos.
  • ¿Qué impacto tiene? La amenaza directa eleva la alerta de seguridad sobre Trump y tensa el mercado del petróleo, con posibles repercusiones para España por la dependencia energética del Golfo.

El funeral del ayatolá Alí Jamenei se ha convertido en una demostración de fuerza y en una llamada explícita a asesinar al presidente estadounidense. Cientos de miles de iraníes abarrotaron el domingo la Gran Mezquita Mosalla de Teherán, donde un poeta oficial pidió por megafonía la muerte de Donald Trump sin que las autoridades le impidieran hablar.

Llamadas a la venganza retransmitidas por megafonía

Mohammad Rasouli, el maestro de ceremonias antes de los rezos, preguntó al micrófono: «¿Por qué sigue vivo el mayor cabrón del mundo?». La multitud estalló en vítores cuando añadió que el mundo «ya no es un buen lugar para Trump». A su lado, ningún responsable del régimen le detuvo. La escena, captada por equipos de la Associated Press, revela hasta qué punto las élites iraníes respaldaron el mensaje.

Otros dolientes fueron aún más directos. «Vine aquí para gritar y buscar venganza. Mataron a nuestro imán; nosotros debemos matar a su líder, Trump», declaró Gholamreza Sabooni, un empleado de supermercado de 29 años. La presencia de las máximas autoridades subrayaba la oficialidad del acto: el presidente Masoud Pezeshkian, el líder de la Fuerza Quds, Esmail Qaani, y el comandante de la Guardia Revolucionaria, Ahmad Vahidi —considerado el gobernante de facto de Irán—, escucharon las proclamas entre la multitud.

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El funeral convierte amenazas previas en un desafío de seguridad inmediato para el presidente estadounidense.

Por primera vez desde el inicio de la guerra comparecieron tres hijos de Jamenei —Masoud, Meysam y Mostafa—, mientras el nuevo líder supremo, Mojtaba Jamenei, siguió sin aparecer en público. Según la inteligencia estadounidense, resultó herido en el mismo bombardeo que mató a su padre el 28 de febrero.

El contexto de la guerra y las amenazas previas contra Trump

Los servicios secretos de EE. UU. llevan años advirtiendo de tramas iraníes para asesinar a Donald Trump. En 2020, tras la eliminación del general Qassem Soleimani, se detectaron los primeros planes. Aquella operación abrió una espiral de represalias que desembocó en la actual guerra y en el asesinato del propio Jamenei mediante ataques conjuntos de EE. UU. e Israel.

Trump, lejos de rebajar la tensión, ha seguido lanzando comentarios provocadores. En un discurso del 4 de julio dijo: «Los hemos machacado. Están deseando negociar. Les hemos dado una semana libre por el funeral porque somos buena gente». En otra intervención, recogida por Axios, ironizó con que «un solo disparo» bastaría para acabar con todos los líderes presentes, aunque reconoció que «entonces no tendríamos con quién negociar».

A pesar de todo, el mandatario admitió a ese mismo medio su «sorpresa» por la magnitud de la asistencia al funeral, que rondó las cientos de miles de personas, aunque matizó que las lágrimas podían ser «falsas». La imagen de un Irán unido en la venganza —y con con un mensaje oficial de asesinato— ha encendido todas las alarmas.

La Lógica de Washington

La administración Trump justifica el ataque que mató a Jamenei como parte de una estrategia para descabezar al régimen iraní y forzar una negociación. En Washington entienden que, sin la figura del ayatolá, la cadena de mando se debilita y el nuevo líder, aislado y sin respaldo público, podría verse obligado a aceptar condiciones. Es la misma doctrina que ya se aplicó con Soleimani en 2020: golpear al núcleo duro para provocar un cambio de cálculo.

Para España, la escalada de amenazas supone un riesgo concreto. Cualquier interrupción en el suministro de crudo del Golfo Pérsico encarece los precios y golpea a los consumidores españoles. Empresas como Repsol o Cepsa tienen exposición directa a las rutas del petróleo, y el encarecimiento del barril se traduce en gasolinas, electricidad y costes logísticos más altos. La diplomacia española, a través de la UE, insiste en la desescalada, pero las decisiones se toman en el eje Washington-Teherán.

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El horizonte inmediato se mueve entre dos fuerzas: la necesidad de Trump de mostrarse duro ante un electorado que premia la firmeza exterior y la evidencia de que un conflicto abierto daña a la economía global. La Casa Blanca sabe que el petróleo disparado es impopular. Por eso, aunque los mensajeros del funeral pidan su cabeza, los canales indirectos de negociación —vía Omán o Catar— permanecen abiertos. La historia enseña que las guerras entre EE. UU. e Irán nunca se libran solo sobre el terreno.

Ficha del Caso

  • El caso: El funeral de Estado del ayatolá Jamenei, asesinado por ataques de EE. UU. e Israel, se convierte en un mitin de venganza con amenazas explícitas de muerte contra el presidente Trump.
  • Datos clave: Cientos de miles de asistentes; poeta oficial pide asesinar a Trump por megafonía; presencia de toda la cúpula del régimen; inteligencia de EE. UU. sigue en alerta máxima por posibles atentados.
  • Para España: La tensión en Oriente Próximo eleva la prima de riesgo del petróleo y afecta los precios energéticos. España, importador neto, verá un impacto en IPC y costes empresariales si la escalada persiste.