El presidente de la Asamblea de Madrid, Enrique Ossorio, no se ha mordido la lengua durante el encuentro informativo organizado por Nueva Economía Fórum en la capital. En un evento donde fue arropado por la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, Ossorio no solo desgranó la hoja de ruta de la institución legislativa que preside, sino que lanzó dardos afilados hacia el Gobierno central y reivindicó las políticas sociales del Ejecutivo regional.
La jornada, que sirvió para tomar el pulso a la gestión autonómica madrileña, estuvo marcada por un tono de confrontación directa con la Moncloa. Ossorio, fiel a su estilo directo, no dudó en lanzar una irónica recomendación al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez: que aproveche el periodo estival para realizar una lectura profunda del Evangelio. Un consejo que resuena como una crítica implícita a la deriva ética y política que, a juicio del PP madrileño, está siguiendo el actual Ejecutivo nacional.
La batalla ideológica por la ley del concebido no nacido
Uno de los puntos centrales de la intervención fue el respaldo a la ley nacional de concebidos no nacidos que ha prometido impulsar el líder del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo, si llega al Gobierno. Ossorio, defensor de la iniciativa madrileña en esta materia, no ocultó su entusiasmo. “Es una gran idea”, sentenció el presidente de la Asamblea, calificando la propuesta de “brillante, no va contra nadie, es bueno para todos y por eso ha recibido tantas críticas”.
Para Ossorio, la estrategia de la Comunidad de Madrid ha sido clara desde el primer momento: “hemos hecho lo que podíamos hacer; en mis subvenciones doy mi beneficio a ese concebido”. Esta postura ha servido de ariete contra una izquierda a la que el dirigente popular acusa de actuar movida por el sectarismo. Ossorio se mostró convencido de que los partidos de izquierda “no tienen razón” en sus ataques a la norma, argumentando que se trata de una medida que “va a favor de todos”.
Ante la virulencia de las críticas recibidas, el presidente de la Asamblea fue tajante en su diagnóstico: “sus críticas se deben a la rabia por esta gran idea de la Comunidad de Madrid». Con estas palabras, el dirigente madrileño subraya una línea divisoria clara en la política nacional, donde los valores y la protección de la vida vuelven a situarse en el epicentro del debate público, desafiando el relato de la izquierda.

El «teatro» parlamentario y la realidad tras los focos
Más allá de la ideología, Ossorio dedicó parte de su tiempo a analizar el estado de salud de la democracia en la Asamblea de Madrid. Ante el aumento de la crispación política, reconoció que los plenos se ven, en ocasiones, “llenos de insultos” y que es difícil frenar discursos que, a su juicio, destilan “un enorme resentimiento”.
Sin embargo, quiso lanzar un mensaje de sosiego y normalidad institucional. “Para tranquilidad de todos, cuando las cámaras se apagan nos llevamos muy bien”, aseguró, desmitificando la hostilidad que a veces se proyecta en televisión. El presidente de la Asamblea ilustró esta convivencia con una anécdota reveladora: “Con el diputado que me llama dictador luego nos tomamos un café y tan contentos”. Y sentenció, con un punto de complicidad: “Nos llevamos bien y me tienen cariño”.
Esta dualidad entre el combate político televisado y la convivencia parlamentaria fuera de foco refleja una legislatura intensa donde, pese a las discrepancias radicales, los mecanismos de la Cámara madrileña siguen funcionando a pleno rendimiento.
Modernización de la Asamblea: el reto de la nueva Cámara de Cuentas
La gestión administrativa no quedó al margen del discurso. Ossorio puso fecha al cierre del concurso de ideas para el futuro edificio de la Cámara de Cuentas, que se erigirá en la parcela anexa a la Asamblea. La fecha límite, el próximo 13 de julio, marcará un hito en la apuesta por la calidad arquitectónica y la eficiencia.
El proyecto, realizado en colaboración con el Colegio Oficial de Arquitectos de Madrid (COAM), busca garantizar la transparencia en su adjudicación. Ossorio recordó el origen de la idea: “Cuando fui elegido presidente de esta institución busqué la manera de dar utilidad al solar anexo a la Asamblea y propuse a la Mesa construir allí la sede de la Cámara de Cuentas de Madrid”. El objetivo económico es claro: eliminar el coste de un millón de euros anuales que supone el actual alquiler de las oficinas.
El proyecto, con una superficie de actuación superior a los 10.000 metros cuadrados, no solo busca funcionalidad, sino que promete ser un emblema de la gestión eficiente de los recursos públicos, incluyendo la creación de 140 nuevas plazas de aparcamiento para optimizar el entorno institucional.
Ampliación del hemiciclo: preparándose para el 2027
Uno de los anuncios de mayor calado logístico fue la reforma del salón de Plenos. Ossorio confirmó que las obras para ampliar el número de escaños se licitarán antes de que termine 2026. La cifra es elocuente: “hay que ampliar de 135 a 143 diputados”.
El objetivo es técnico pero necesario: “todo esté listo para la incorporación de los nuevos diputados en junio, tras las elecciones del próximo año”. Basándose en el Estatuto de Autonomía, que vincula el número de representantes a la población, el aumento es una consecuencia directa del crecimiento demográfico de la región.
No obstante, Ossorio dejó la puerta abierta a una futura racionalización política. Señaló que existe un “amplio consenso” entre los grupos para reducir, en el futuro, el número de diputados mediante una reforma estatutaria. Por ello, las obras serán reversibles por diseño, permitiendo recuperar el espacio original si la voluntad política se traduce en una reducción de la Cámara en años venideros.
Madrid: la máquina de hacer leyes con transparencia de récord
En su balance de actividad, Ossorio sacó pecho de la productividad parlamentaria. Con 29 leyes aprobadas y 78 plenos ordinarios en la actual legislatura, Madrid se sitúa “por encima de la media en comparación con el resto de parlamentos” autonómicos. La cifra de control al Gobierno es apabullante: 291 preguntas respondidas por la presidenta regional y 879 por los consejeros, superando ampliamente el promedio nacional.
Más allá del volumen, el foco está en la calidad democrática. Madrid presume de ser el parlamento autonómico con mayor índice de transparencia según Dyntra, con un 84,03%, situándose solo por detrás del Senado. Además, la implementación de la huella legislativa y la trazabilidad normativa marca un antes y un después, permitiendo a los ciudadanos auditar cada paso de la tramitación de una norma. “En cualquier parámetro, Madrid destaca por su actividad”, zanjó Ossorio, rindiendo homenaje a la “gran labor, desconocida por la sociedad, que se desarrolla por diputados y funcionarios”.

Ayuso contra el «paripé» de los Presupuestos Generales
La guinda del encuentro la puso Isabel Díaz Ayuso, quien tomó la palabra para cargar con dureza contra la política financiera del Gobierno de Sánchez. Para la presidenta, los Presupuestos Generales del Estado no son más que un mecanismo de “compra de voluntades” diseñado para “financiar siete veces a Cataluña por encima de Madrid”.
Ayuso fue especialmente crítica con el ministro de Hacienda, Arcadi España, acusándole de organizar un “nuevo paripé” para intentar vender unos presupuestos que, según la presidenta, “ni siquiera cuentan con el apoyo de sus socios de investidura”. Para la líder madrileña, el fondo de la cuestión es grave: “impulsar la Hacienda catalana” como un paso más para “destruir la unidad de nuestro país”.
La presidenta concluyó advirtiendo sobre el futuro inmediato: “sabemos que este presupuesto no va a salir adelante”, pero denunció la presión asfixiante sobre las comunidades autónomas más productivas. “Cuando nosotras tengamos que decir no, tendremos la pancarta y un otoño caliente”, advirtió Ayuso, cerrando un acto donde quedó claro que la política madrileña se prepara para una confrontación total con la agenda de la Moncloa en los próximos meses.
