El error arbitraje de la No Surprises Act genera 5.000 millones en costes: el Congreso debe corregir la ley

El sistema de arbitraje ideado para evitar facturas sorpresa se ha convertido en un carrusel de 2.500 millones de dólares anuales que infla las primas de los seguros y afecta a las empresas españolas con filiales en Estados Unidos.

Washington tiene un problema que no sale en los titulares europeos: su ley para acabar con las facturas médicas sorpresa se ha convertido en una fábrica de arbitraje que cuesta 2.500 millones de dólares al año. La No Surprises Act, concebida para proteger a los pacientes, ha generado más de 5.000 millones en costes adicionales hasta finales de 2024, encareciendo las primas de los seguros sin que nadie en el Congreso esperase este desenlace.

El drama es conocido: un paciente acude a un hospital de su red, paga religiosamente su prima y, semanas después, recibe una factura de un anestesista o radiólogo externo que le cobra miles de dólares. La ley buscaba atajar ese abuso imponiendo un precio de referencia, el valor mediano de los servicios dentro de la red. Pero la presión de hospitales y grupos médicos lo cambió todo.

De la buena intención a la mina de oro del arbitraje

En los borradores iniciales, la solución era sencilla: las aseguradoras pagarían a los proveedores fuera de la red una tarifa estándar vinculada al precio mediano local. Así se protegía al paciente y se eliminaba el incentivo perverso de permanecer fuera de la red para facturar de más. Sin embargo, los proveedores sanitarios temían perder el negocio de la facturación sorpresa y presionaron para incluir un proceso de arbitraje.

Publicidad

Ese proceso, conocido como independent dispute resolution (resolución independiente de disputas), se diseñó como una válvula de escape limitada. Las autoridades federales calcularon que gestionaría apenas 17.000 disputas al año. La realidad ha superado cualquier previsión: más de 6,3 millones de disputas desde abril de 2022, con 1,4 millones solo en los cinco primeros meses de 2026.

El arbitraje se ha convertido en un modelo de negocio. Los árbitros eligen entre las ofertas finales de cada parte, y en muchos casos los laudos multiplican por varias veces el importe de referencia. Un estudio citado por el Washington Examiner calcula que el coste del sistema asciende a 5.000 millones hasta finales de 2024, unos 2.500 millones anuales que acaban repercutiendo en las primas de los seguros.

Lo que nació como una protección al paciente se ha transformado en un litigio industrial que infla los costes del sistema sanitario estadounidense.

Quién paga la factura (y no son las aseguradoras)

Las pérdidas no se quedan en los balances de las compañías de seguros. Esos 2.500 millones anuales extra se trasladan directamente a las primas que pagan empresas y familias. La Oficina Presupuestaria del Congreso (CBO, por sus siglas en inglés) había estimado que la No Surprises Act reduciría las primas comerciales en un 1% al debilitar la capacidad de los proveedores de facturar fuera de la red. Ahora advierte justo lo contrario: si los laudos de arbitraje son sistemáticamente elevados, los proveedores tienen incentivos para seguir fuera de la red o exigir tarifas más altas dentro de ella, lo que encarece los seguros.

El mecanismo es tan sencillo como perverso. Cuando un hospital pierde capacidad de sorprender al paciente con una factura, utiliza el arbitraje para negociar precios más altos por la puerta de atrás. Y como el arbitraje es masivo, los costes legales y administrativos se disparan. Bufetes de abogados, consultoras y los propios árbitros se llevan una tajada de un pastel que no hace más que crecer.

La Lógica de Washington: cómo un error legislativo perpetúa el descontrol

Desde una perspectiva estadounidense, este desastre ilustra una dinámica clásica del Capitolio: una coalición de grupos de interés (hospitales, asociaciones médicas) logra insertar un mecanismo alternativo que acaba desvirtuando la reforma. No es un fenómeno nuevo. Recuerda al fiasco de la Ley de Cobertura Catastrófica de Medicare de 1988, que provocó tal rechazo entre los mayores que el Congreso la derogó al año siguiente. Ahora, el sistema de arbitraje beneficia a los proveedores y a los intermediarios legales, mientras los votantes pagan primas más caras. La lógica electoral, sin embargo, es difusa: los ciudadanos perciben la subida de precios, pero rara vez la vinculan a un tecnicismo legislativo que apenas recibe atención mediática.

Para España, el impacto es indirecto pero real. Empresas españolas con filiales en Estados Unidos —Santander, BBVA, Iberdrola, Inditex, Ferrovial o ACS— asumen costes de seguro médico para sus plantillas locales. Un incremento de las primas erosiona los márgenes de esas filiales y puede restar competitividad a la inversión española en el mercado americano. Si una empresa mediana española con 200 empleados en Nueva York paga anualmente 1,2 millones de dólares en seguros, un aumento del 2-3% adicional le cuesta entre 24.000 y 36.000 dólares solo por el descontrol del arbitraje. Multiplicado por cientos de filiales, la factura se vuelve significativa.

Publicidad

El Congreso tiene la llave para corregir el error. La solución es regresar a la fórmula original: pagar las facturas sorpresa según un índice de referencia claro, como la mediana de los precios dentro de la red, y reservar el arbitraje para casos verdaderamente excepcionales. Las próximas semanas serán clave: varios legisladores republicanos y demócratas ya han expresado su malestar por el incremento de las primas, y no se descarta una enmienda correctiva antes del receso de agosto. Sin embargo, los grupos de presión que pergeñaron el sistema actual no cederán sin lucha. Washington vuelve a demostrar que las reformas sanitarias, cuando se diseñan a retazos, suelen terminar pagándolas los de siempre: los ciudadanos y las empresas que confiaron en el sistema.

Ficha del Caso

  • El caso: La No Surprises Act, ley federal que protege a los pacientes de facturas médicas sorpresa, ha creado un sistema de arbitraje masivo que ha disparado los costes en más de 5.000 millones de dólares hasta finales de 2024.
  • Datos clave: Más de 6,3 millones de disputas desde abril de 2022; 1,4 millones en los cinco primeros meses de 2026; coste anual de 2.500 millones en primas; la CBO alerta de que los laudos elevados incentivan precios más altos.
  • Para España: Las empresas españolas con filiales en EE. UU. absorben parte de ese sobrecoste vía primas de seguro médico, lo que resta competitividad a la inversión española en el mercado estadounidense.