Illa acusa a Junts de ‘amnesia transitoria’ por su pacto con el PP en el Congreso

El president de la Generalitat pide coherencia a Junts y les recuerda su voto con los populares en el Congreso. La formación independentista responde acusando al PSC de haberse manifestado junto a PP, Vox y Cs durante el procés.

El president de la Generalitat, Salvador Illa, ha elevado el tono contra Junts per Catalunya. Durante una entrevista en RAC1 este lunes, el máximo mandatario catalán acusó a la formación de Carles Puigdemont de padecer una ‘amnesia transitoria’ a propósito del acercamiento con el PP en el Congreso. Una frase que busca agitar el tablero en plena negociación por la nueva financiación autonómica y que llega en un momento de máxima tensión con los posconvergentes.

La ‘amnesia transitoria’ de Junts: el doble discurso que quería señalar Illa

El jefe del Govern puso de relieve la contradicción que, a su juicio, supone que Junts —socio indispensable para que prospere cualquier reforma legislativa— mantenga un doble discurso: interlocución fluida con el Palau de la Generalitat mientras en Madrid sus siete escaños se alinean con la bancada popular. ‘Hay dos vías de avanzar: la vía progresista que representa Sánchez y la vía de la involución’, espetó Illa, en una clarísima apelación a que Junts elija bando.

Respuesta de Junts: la artillería de la memoria del procés

Desde Junts, su portavoz, Josep Rius, no tardó en replicar. Y lo hizo con munición histórica: recordó al PSC y al propio Illa que ‘se manifestaban de la mano del PP, Vox y Ciudadanos’ durante los años del procés. Rius siguió en la misma línea al señalar que su partido tampoco olvida ‘cuando el PSOE apoyó la aplicación del artículo 155 para suspender la autonomía de Cataluña’. Y les recordó que durante el procés el propio Illa participó en aquellas movilizaciones. La réplica, tan contundente, deja claro que Junts no tiene intención de recolocar sus fichas en un tablero que los socialistas tratan de simplificar en clave progresista.

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El portazo a la financiación y a los peajes: Junts se atrinchera

En el terreno de la propuesta que el Govern y ERC han diseñado para la financiación autonómica, Junts mantiene su rechazo frontal. Para la formación independentista, el modelo que propone Illa no es más que una perpetuación del ‘café para todos’. ‘El único modelo que puede revertir el déficit fiscal es el concierto económico, y ahora tenemos una oportunidad histórica de sumar los diputados imprescindibles en el Congreso’, defendió Rius. Una posición de máximos que, de momento, choca con la estrategia de Illa de ir ganando posiciones sin ceder el principio de solidaridad interterritorial.

El mismo cerrojazo se llevó Illa con su propuesta de recuperar los peajes en las autopistas. Ante las crecientes quejas por la saturación de la AP-7, Junts interpreta el viaje del Govern como ‘la solución fácil’ que acaba por vaciar el bolsillo de los catalanes. Una discusión que se enreda mientras el Govern intenta mantener abiertos grandes consensos.

Illa también dejó algún guiño al independentismo declarando que, por él, Puigdemont ya tendría que estar de vuelta en Cataluña sin temor a ser detenido y que la amnistía debería ser efectiva para todos, incluido Oriol Junqueras. Sin embargo, evitó confirmar si ha contactado directamente con Puigdemont para pedir su apoyo, alegando ‘discreción’. Sobre las polémicas que rodean a José Luis Rodríguez Zapatero, el president afirmó haber hablado con él en privado y le vio ‘con ganas de aclarar las cosas’.

Illa necesita que Junts se defina, pero los de Puigdemont no van a permitir que les aten a la vía progresista sin contrapartidas tangibles.

Análisis | La jugada de Illa: forzar a Junts a elegir bando

El envite de Illa no es nuevo. Ya en el pasado, el president ha intentado laminar la posición de Junts como bisagra. Sin embargo, la respuesta de la formación independentista evidencia que el tablero no es ni tan binario ni tan sencillo. Para Junts, la negociación con el PP no es una cuestión de ‘amnesia transitoria’ sino un cálculo de poder que les garantiza influencia en Madrid. Con siete escaños decisivos, los posconvergentes han demostrado que pueden inclinar la mayoría hacia el bloque conservador —derribando, por ejemplo, la reforma laboral— sin que eso les obligue a romper los puentes con el Govern. Illa se enfrenta a una formación que, lejos de plegarse a la presión, explota la memoria del procés como escudo y contraataca recordando al PSC sus propias alianzas pasadas. La próxima cita de Illa con la realidad parlamentaria tendrá lugar en septiembre, cuando la Generalitat deba defender su propuesta de financiación en la Comisión Mixta de Asuntos Económicos y Fiscales. Y ahí, sin Junts, el president sabe que el paseíllo será corto.