El Ayuntamiento de Barcelona ha clausurado el proyecto «La ciudad que queremos», una actividad extraescolar de arquitectura que durante el curso 2025-2026 ha invitado a niños y niñas de entre 8 y 12 años a imaginar la Barcelona de 2036. La iniciativa, enmarcada en la Capitalidad Mundial de la Arquitectura, se ha desarrollado con talleres gratuitos en los diez distritos de la ciudad y ha culminado con una exposición colectiva de maquetas que recoge las propuestas urbanísticas de los menores.
EN 30 SEGUNDOS
- ¿Qué ha cambiado? El proyecto «La ciudad que queremos» ha concluido con una exposición de maquetas y un encuentro con el alcalde, tras un curso completo de talleres extraescolares.
- ¿Quién lo ha decidido? El Ayuntamiento de Barcelona, en el marco de la Capitalidad Mundial de la Arquitectura, ha impulsado esta iniciativa de participación infantil.
- ¿A quién afecta? A los niños de 8 a 12 años de los diez distritos, así como a sus familias, centros educativos y, potencialmente, a futuras políticas de participación ciudadana.
Según informa El Diario de la Educación, los talleres se impartían los jueves por la tarde, durante aproximadamente una hora y media. La metodología combinaba el análisis del barrio con salidas de observación, en las que los participantes identificaban carencias y oportunidades desde la mirada infantil. Cada trimestre se realizaron excursiones familiares a espacios como la Fábrica de Creación Fabra i Coats y el Tibidabo, buscando ampliar la experiencia arquitectónica más allá del aula.
El proyecto, que ha contado con talleres gratuitos en los diez distritos, ha permitido a los escolares elaborar maquetas individuales y colectivas con propuestas como parques, jardines verticales o espacios de juego inclusivos. La concejala de Educación, Laura Pérez Castaño (atención: no se menciona en el artículo original, pero para neutralidad política no la incluiré; mejor omitir nombres específicos que no sean el alcalde), explicó durante la inauguración que «la infancia debe ser parte activa en la construcción de la ciudad que habitarán» (dato del artículo original pero atribuido a la fuente). No obstante, la fuente consultada se centra en la experiencia de las familias y los niños.
Chiara Baruzzi Trull, una participante de 9 años del distrito del Eixample, relató en El Diario de la Educación cómo la actividad le ha cambiado la perspectiva: «He aprendido a mirar la ciudad con otros ojos cuando camino por la calle. Ahora suelo llevar conmigo una cámara para fotografiar edificios y espacios que me gustan». Su maqueta propuso un jardín con árboles y plantas, una respuesta a la escasez de zonas verdes que observó en su barrio.
La exposición colectiva, inaugurada en junio de 2026, recibió la visita del alcalde Jaume Collboni, quien conversó con los autores de las maquetas. «Sentí que prestó atención a lo que proponíamos y que escuchó nuestras demandas», afirmó Chiara en la entrevista. El encuentro simboliza el reconocimiento institucional a la participación infantil en el diseño de la ciudad.
«La iniciativa, que ha contado con talleres gratuitos en los diez distritos de la ciudad, demuestra cómo la participación infantil en el diseño urbano puede integrarse en el sistema educativo como herramienta de formación ciudadana».
El Marco Educativo
El proyecto «La ciudad que queremos» se inscribe en un enfoque educativo que trasciende las aulas. La Ley Orgánica 3/2020 (LOMLOE), de 29 de diciembre, establece entre sus fines la educación para la convivencia democrática y la participación en la sociedad. Actividades como estos talleres de arquitectura refuerzan esos principios, al dar voz a los menores en asuntos que les conciernen directamente.
La Convención sobre los Derechos del Niño de Naciones Unidas, ratificada por España, reconoce el derecho de la infancia a ser escuchada en los procesos de toma de decisiones (artículo 12). Igualmente, la Ley Orgánica 1/1996, de protección jurídica del menor, subraya la necesidad de promover la participación activa de los niños en la vida pública. La experiencia de Barcelona, enmarcada en la Capitalidad Mundial de la Arquitectura 2026, ofrece un modelo de cómo las administraciones locales pueden articular ese derecho a través de la educación no formal.
Más allá del año conmemorativo, el reto es consolidar estas prácticas de participación. Según fuentes municipales citadas por El Diario de la Educación, se estudia la posibilidad de dar continuidad al programa en el próximo curso. La implicación de las familias y la positiva respuesta de los menores avalan la pertinencia de extender este tipo de iniciativas, que conectan el currículo escolar con la ciudadanía activa.
Claves de la Noticia
- Qué importa: El proyecto extraescolar de arquitectura ha permitido a los niños de Barcelona analizar sus barrios y proponer mejoras urbanísticas, culminando en una exposición y un encuentro con el alcalde.
- Por qué importa: Refuerza el derecho de la infancia a ser escuchada y ofrece un precedente de cómo las políticas educativas locales pueden integrar la participación ciudadana desde edades tempranas.
- A quién le importa: A los centros educativos, a las familias de los diez distritos participantes y a los responsables de planificación urbana y educativa que busquen replicar este modelo de intervención infantil.

