El secretario general de Ens Uneix y coordinador autonómico de Unión Municipalista —la plataforma estatal que agrupa a partidos independientes de ámbito local—, Jorge Rodríguez, ha lanzado un mensaje contundente desde la cuna del municipalismo valenciano: “Los municipalistas ya no hacemos gracia; empezamos a dar miedo”. La declaración, realizada en el encuentro de final de curso político celebrado en El Palomar, ha puesto sobre la mesa el ascenso de una fuerza que ya supera las sesenta alcaldías en la Comunitat Valenciana y que, según sus impulsores, compite con las mismas armas que cualquier partido tradicional.
Un centenar de cargos locales y un discurso de autosuficiencia
La jornada reunió a cerca de un centenar de alcaldes, alcaldesas, concejales y militantes llegados de distintos puntos de la provincia de Valencia. Junto a Rodríguez, participaron la vicepresidenta primera de la Diputació de València y portavoz de Ens Uneix, Natalia Enguix; el presidente de Unión Municipalista y alcalde de Nules, David García; y el alcalde anfitrión y secretario de Organización de la formación, Jordi Vila. También estuvieron presentes los regidores de Almussafes, Alberic, Sueca, Benicolet, Beniatjar, Bufali y Benissoda, así como representantes de Atzeneta d’Albaida y militantes de Aielo de Malferit.
Rodríguez reivindicó la Vall d’Albaida como “la cuna del municipalismo” y defendió un proyecto que sitúa a las personas por encima de las siglas. En ese marco, dio la bienvenida al alcalde de Almussafes, Toni González, cuya incorporación al espacio municipalista, dijo, “responde a una forma de entender la política en la que las personas están por encima de las siglas”. “Hay quien solo ve partidos y votos; nosotros vemos personas honestas implicadas con mejorar la vida de la gente”, afirmó.
El municipalismo valenciano ha pasado de ser una anécdota electoral a una fuerza con capacidad de condicionar políticas provinciales.
El ‘sectarismo’ de las grandes siglas y la apuesta por las personas
Uno de los ejes más repetidos durante el encuentro fue la crítica al comportamiento de los partidos tradicionales. David García calificó de “espacios sectarios” los entornos de PP, PSPV y Compromís y defendió la libertad de los cargos municipales para “defender a su gente” sin las ataduras de las directrices de las grandes formaciones. Cada vez más representantes públicos apuestan por proyectos independientes, subrayó, y recordó que en las últimas semanas el municipalismo “ha sido noticia, pero por cosas de las que sentirse orgullosos”, gracias a incorporaciones como la de Almussafes y al trabajo para impulsar candidaturas en Xàtiva, la provincia de Alicante e incluso Madrid.
Para García, Ens Uneix es “el espejo en el que debemos mirarnos” porque demuestra que el municipalismo puede influir en las instituciones sin renunciar a su esencia. Destacó que la Diputació de València es “la única institución de la Comunitat Valenciana donde se siguen haciendo políticas pensando en la gente”, un logro que atribuyó al papel de Natalia Enguix y al proyecto de la formación. “Gracias a Ens Uneix se siguen haciendo políticas de progreso pensando en la gente”, concluyó.
El Escenario Valenciano
El auge del municipalismo en la Comunitat Valenciana no es un fenómeno aislado. La pérdida de confianza en las grandes marcas políticas ha abierto espacio a formaciones locales que, sin el corsé de las disciplinas de partido, conectan con las necesidades inmediatas de sus municipios. Según datos de la propia Unión Municipalista, el movimiento supera ya las sesenta alcaldías en territorio valenciano, una cifra que empieza a incomodar a PP y PSOE por igual. La estrategia de ambos bloques pasa a menudo por absorber a los ediles independientes o, en su defecto, deslegitimarlos como actores sin proyecto de comunidad autónoma. Pero la suma de poder local traslada debate y presión a las instituciones provinciales, como demuestra el peso decisivo que Enguix mantiene en la Diputació de València.
A escala nacional, el fenómeno encuentra paralelismos en plataformas como Unión Municipalista, que ya ha puesto el pie en territorios como Madrid. El eco de las palabras de Jorge Rodríguez llega en un momento en que las encuestas sobre intención de voto reflejan un cansancio creciente con el bipartidismo, aunque aún sin traducción automática en escaños. El reto para los municipalistas es ensanchar su base más allá de las comarcas tradicionales y trasladar su influencia a las Corts Valencianes, un salto que por ahora se les resiste pero que no renuncian a dar.
La proyección del movimiento se medirá en las próximas municipales de 2027, cuando se compruebe si la red de alcaldías consolidadas logra extender su influencia a municipios medianos y grandes. Mientras, Ens Uneix trabaja en consolidar su referencia como espejo de un modelo que, desde la Vall d’Albaida, aspira a dejar de ser simpático para ser temido.
Ficha del Caso
- El caso: El encuentro de verano de Ens Uneix y Unión Municipalista en El Palomar ha servido para reivindicar el crecimiento del municipalismo valenciano, que ya suma más de sesenta alcaldías, y para cargar contra el sectarismo de los partidos tradicionales.
- Datos importantes: La jornada reunió a un centenar de cargos locales, con la presencia destacada de la vicepresidenta de la Diputació de València, Natalia Enguix, y la incorporación del alcalde de Almussafes. Se anunciaron impulsos de candidaturas en Xàtiva, Alicante y Madrid.
- Resumen: El municipalismo valenciano se presenta como una fuerza con capacidad de decisión en las instituciones provinciales y aspira a condicionar el tablero político autonómico y nacional.

