Samsung Salud datos borrará tu información si no aceptas el nuevo uso en la IA

La aplicación de salud de Samsung activa un polémico consentimiento para entrenar sus modelos de inteligencia artificial. Quienes se nieguen perderán el acceso a la sincronización y sus datos serán eliminados.

Samsung ha decidido esta semana que la privacidad de los datos de salud de millones de usuarios se someta a un ultimátum sin precedentes. La compaña surcoreana ha activado un controvertido aviso en su aplicación Samsung Health, que obliga a consentir el uso de los datos personales para el entrenamiento de inteligencia artificial si se quiere mantener la sincronización de la información. La alternativa es tajante: negarse implica que Samsung borrará todos esos registros acumulados.

Claves de la operación

  • El nuevo consentimiento para IA es obligatorio para sincronizar. La app muestra un interruptor titulado «Consentimiento del uso de datos de salud para el entrenamiento y modelado de IA» y, si se desactiva, la sincronización con la cuenta Samsung se bloquea.
  • La negativa supone la eliminación de los datos históricos. Samsung advierte de que, si no se acepta, los datos de salud almacenados se borrarán, salvo los que la ley exija conservar.
  • La firma replica una estrategia que ya levanta ampollas en Europa. Movimientos similares de otras tecnológicas han provocado investigaciones de la AEPD y de la Comisión Europea, por lo que esta decisión podría atraer pronto al regulador español.

El ultimátum de Samsung: consentir o perder los datos

La noticia la han adelantado medios especializados como Android Authority, que ha recogido las quejas de los primeros usuarios afectados. La activación de esta casilla no es opcional: si el usuario quiere seguir utilizando Samsung Health con todas sus funciones —en especial, la sincronización con otros dispositivos y la nube—, debe aceptar que la inteligencia artificial de Samsung entrene con sus métricas de sueño, frecuencia cardíaca, peso o niveles de actividad.

Según ha podido saber esta redacción, el mensaje que aparece en la aplicación es inequívoco. «Si no das tu consentimiento, no podrás sincronizar los datos de salud con tu cuenta de Samsung y estos se eliminarán, salvo que la ley exija lo contrario». La compañía no ha publicado ninguna comunicación oficial, pero fuentes del sector confirman que la medida afecta ya a usuarios en España.

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Quien ceda sus datos de salud a Samsung estará entrenando la IA que mañana la propia empresa venderá a aseguradoras o a sistemas sanitarios privados.

La privacidad de la salud se convierte en moneda de cambio

Samsung no es la primera gran tecnológica que vincula el acceso a un servicio con la cesión de información personal, y la jugada llega en un momento especialmente delicado. En la Unión Europea, el Reglamento General de Protección de Datos (RGPD) considera los datos de salud como categorías especialmente protegidas, lo que obliga a un consentimiento explícito, libre e informado. Sin embargo, este tipo de «consentimiento forzoso» —si no aceptas, pierdes el servicio— ha sido cuestionado reiteradamente por las autoridades de control.

De hecho, la Agencia Española de Protección de Datos (AEPD) ya ha sancionado en el pasado a empresas que utilizaron el mismo esquema: consentir o asumir la pérdida de funcionalidades. Samsung deberá demostrar que la recopilación de esas métricas es estrictamente necesaria para el servicio y que el usuario tiene una alternativa real que no sea la eliminación de sus datos.

En el mercado español, Samsung es líder en pulseras y relojes inteligentes. La app Samsung Health acumula millones de descargas y, con esta decisión, la compañía se hace con un caudal de información biométrica que antes solo gestionaba de forma local. El riesgo reputacional es alto si los reguladores interpretan que ha forzado la mano a sus usuarios.

El análisis de moncloa.com: lo que está en juego más allá del consentimiento

Desde esta redacción consideramos que el movimiento de Samsung tiene una lectura que trasciende la privacidad. En un contexto en el que la inteligencia artificial generativa necesita cantidades ingentes de datos para entrenarse, los fabricantes de wearables se han convertido en los guardianes de una información especialmente valiosa: los patrones de salud de millones de personas. Si Samsung logra que la mayoría de sus usuarios acepte la cesión, habrá creado un activo de datos con el que competir con Apple, Google o Amazon en el pujante negocio de la salud digital.

Cabe recordar que Apple ya integra en su aplicación Salud un enfoque muy diferente: los datos se procesan en el dispositivo y la compañía se ha mostrado mucho más cautelosa a la hora de vincularlos con la nube o con su IA. Samsung parece optar por la vía agresiva, probablemente porque su división de IA necesita acelerar el entrenamiento de modelos y la información de salud es un diferenciador frente a sus rivales.

No obstante, la arista regulatoria no es la única amenaza. Si los usuarios perciben que se les extorsiona con la pérdida de sus datos, muchos podrían migrar a otras plataformas. En España, donde el ecosistema de la salud digital está aún en fase de consolidación, un goteo de bajas podría ser difícil de revertir. La otra gran incógnita es si la AEPD abrirá un expediente de oficio. Los próximos quince días, mientras los usuarios empiezan a ver el aviso en sus móviles, serán decisivos.

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