EN 30 SEGUNDOS
- ¿Qué ha pasado? Eurostat ha publicado que España gastó 14.300 terajulios (TJ) en refrigeración doméstica en 2024, el doble que en 2018, situándose como el segundo país de la UE, solo por detrás de Italia (26.300 TJ).
- ¿Quién está detrás? La Oficina Estadística de la UE, con datos que reflejan el impacto de las olas de calor y la creciente dependencia del aire acondicionado en los hogares del sur de Europa.
- ¿Qué impacto tiene? El incremento sostenido del consumo de refrigeración choca con los objetivos de eficiencia energética del Pacto Verde Europeo y presiona al Gobierno español para acelerar la rehabilitación de edificios y la adopción de sistemas más eficientes.
Según los últimos datos de Eurostat, hechos públicos este mes de julio, España consumió 14.300 terajulios de energía en refrigeración de espacios durante 2024, el doble que en 2018. La cifra, solo superada por Italia (26.300 TJ), confirma una tendencia al alza que complica los objetivos climáticos de la Unión Europea.
El doble que hace seis años: la serie que desvela Eurostat
La estadística europea muestra un aumento prácticamente constante del consumo de aire acondicionado en los hogares de los Veintisiete. En el conjunto de la UE, el gasto energético para refrigeración alcanzó cerca de 80.000 terajulios en 2024, frente a los 40.500 TJ de 2018. Solo en 2020 (–2,5 %) y 2023 (–1,9 %) se registraron ligeros descensos interanuales.
España ha multiplicado por 2,3 su consumo de refrigeración desde 2010, cuando lideraba la clasificación con 6.400 TJ. Entre 2015 y 2024, el incremento absoluto fue de 8.400 TJ, el segundo mayor de la UE tras Italia (14.900 TJ) y por delante de Grecia (6.100 TJ).
En términos relativos, sin embargo los porcentajes de energía destinada exclusivamente al aire acondicionado sobre el consumo total de los hogares son más bajos en España (2,5 %) e Italia (2,3 %) que en países como Chipre (16 %) o Grecia (7,4 %). La explicación es sencilla: los hogares españoles tienen un mix energético mayor, pero el volumen bruto de refrigeración es colosal.
Por qué el Green Deal se atraganta con el aire acondicionado
El Pacto Verde Europeo, con su ambicioso objetivo de reducción de emisiones, incluye un pilar de eficiencia energética que se ve directamente amenazado por la explosión del consumo de refrigeración. La Directiva de Eficiencia Energética y la Directiva de Eficiencia Energética en Edificios obligan a los Estados miembros a reducir el consumo de energía primaria y final, pero las olas de calor cada vez más frecuentes empujan en sentido contrario.
En España, el Gobierno ha incluido medidas de rehabilitación energética en el Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia financiado con los fondos Next Generation. Pero la velocidad de ejecución es lenta: apenas el 47 % de los fondos comprometidos han llegado a las convocatorias de rehabilitación residencial. Mientras tanto, el parque de viviendas sigue dependiendo de equipos de aire acondicionado poco eficientes.

El Eje del Poder Europeo
El reparto de la factura térmica en la UE refleja una división clásica entre el norte y el sur. Los países mediterráneos soportan un consumo de refrigeración muy superior al de los nórdicos o centroeuropeos, lo que crea una asimetría en las políticas de eficiencia. Bruselas intenta equilibrar la balanza con fondos del Fondo de Cohesión y del Mecanismo de Recuperación y Resiliencia (MRR), pero la tensión es evidente: cada ola de calor incrementa la demanda eléctrica y pone a prueba la estabilidad de la red.
España se sitúa en una posición incómoda. Por un lado, es el segundo mayor consumidor absoluto de refrigeración de la UE; por otro, su dependencia del gas para generar electricidad en horas punta eleva las emisiones y encarece la factura. Las previsiones de la Agencia Internacional de la Energía indican que, sin una intervención masiva en la envolvente térmica de los edificios, el consumo de aire acondicionado en el sur de Europa podría duplicarse de nuevo antes de 2035.
El sur de Europa se recalienta, y con ello, la factura energética y la credibilidad del Green Deal quedan bajo presión cada verano.
La Comisión Europea ya ha advertido en su último informe de progreso del Pacto Verde que los objetivos de eficiencia energética para 2030 están en riesgo si no se acelera la renovación del parque edificatorio. España, que asumió el compromiso de rehabilitar 1,2 millones de viviendas antes de esa fecha, apenas ha completado un tercio del camino.
El precedente de la crisis energética de 2022, cuando los precios del gas se dispararon y los hogares redujeron la calefacción, demuestra que la demanda de refrigeración es mucho más rígida. No se puede apagar el aire acondicionado en una ola de calor sin consecuencias para la salud. Por eso, la única salida es invertir en sistemas pasivos de climatización, como el aislamiento térmico, las cubiertas vegetales o las bombas de calor de alta eficiencia.
La próxima revisión de la Directiva de Eficiencia Energética en Edificios, prevista para otoño de 2026, será el campo de batalla donde España y los demás países del sur intentarán arrancar más fondos europeos para adaptar sus viviendas a un clima cada vez más extremo. Mientras tanto, los termostatos de Madrid, Sevilla o Barcelona seguirán consumiendo energía a un ritmo que Bruselas observa con creciente preocupación.
