La caída de llegadas de menores migrantes a Canarias mejora la calidad en los centros de acogida

Los centros operan al 60% de su capacidad y el Gobierno canario cierra los macrocentros heredados de la crisis. La reforma de la Ley de Extranjería permite derivar menores a otras comunidades y estabiliza la red de acogida.

EN 30 SEGUNDOS

  • ¿Qué ha pasado? La caída de las llegadas de migrantes a Canarias, unida a la reforma de la Ley de Extranjería que permite derivar menores a otras comunidades, ha aliviado la presión sobre los centros de acogida.
  • ¿Quién está detrás? El Gobierno de Canarias y las entidades del tercer sector que gestionan los recursos, con el respaldo estatal tras la reforma legal.
  • ¿Qué impacto tiene? La ocupación de los centros ha bajado al 60%, lo que permite mejorar la atención multidisciplinar, contratar personal cualificado y cerrar macrocentros improvisados.

Los centros de acogida de menores migrantes en Canarias respiran. Tras dos años de cifras récord —39.910 llegadas de migrantes en 2023 y 46.843 en 2024—, el descenso del 62% en las llegadas durante 2025 y la entrada en vigor de la reforma de la Ley de Extranjería han transformado el paisaje asistencial en las islas.

El alivio de la presión tras los años de emergencia

En los peores momentos, los centros se vieron desbordados hasta el punto de habilitar colchones en salas comunes. Hoy, la mayoría opera al 60% de su capacidad. “Hemos notado que la presión ha disminuido, y eso, si o si, se traduce en aumentar la calidad en la atención de los niños y niñas. Ahora podemos darles una atención multidisciplinar”, explica uno de los responsables de un recurso en las islas.

La reforma del artículo 35 de la Ley de Extranjería, que permite declarar la contingencia migratoria cuando un territorio triplica su capacidad ordinaria de acogida, ha sido clave. Desde hace un año, Canarias aplica la derivación obligatoria de menores a otras comunidades, lo que ha descongestionado los recursos.

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Una atención más especializada y centros menos masificados

La Consejería de Bienestar Social del Gobierno de Canarias está cerrando los macrocentros de más de 100 plazas y apuesta por abrir espacios más pequeños. Los profesionales valoran el cambio: “Los trámites van mucho más rápido, todo va más fluido, tanto los traslados de los chicos como sus inscripciones en formaciones”.

Ahora los centros pueden dedicar el 60% de su presupuesto a salarios y contratar perfiles cualificados, un objetivo largamente perseguido. Algunos recursos con capacidad para 40 o 50 niños y niñas cuentan con plantillas de unos 25 trabajadores. “El personal es nuestra primera herramienta”, remarcan los directores.

No obstante, los sindicatos, como CCOO, denuncian que el cierre de macrocentros ha dejado a parte de la plantilla en la calle sin posibilidad de reubicación. Los gestores reconocen que “estamos haciendo malabares, porque no nos gusta echar a gente”, pero insisten en que su labor es atender una emergencia y que, cuando la presión baja, la estructura se ajusta.

La caída de las llegadas y la reforma legal han dado a Canarias la oportunidad de construir un sistema de acogida más humano y menos improvisado.

El Pulso Territorial

La mejora en la calidad de la acogida no solo es un alivio para los profesionales: refleja un cambio estructural en la gestión migratoria insular. Canarias ha soportado históricamente una presión desproporcionada en comparación con territorios como Ceuta o Melilla, pero la reforma de extranjería ha introducido un mecanismo de solidaridad interterritorial que, pese a las reticencias iniciales de algunos gobiernos autonómicos, ya funciona en la práctica. La comunidad se encuentra ahora en una posición paradójica: por ley, cuando sus centros superan en más del triple su capacidad ordinaria, la derivación es obligatoria; sin embargo, los actuales niveles de ocupación –al 60%– le permiten prepararse para futuros repuntes sin caer en la improvisación de los años pasados.

El desafío inmediato es consolidar una red estable de recursos con plantillas cualificadas que no dependa de los vaivenes de la ruta atlántica. La Consejería trabaja en el cierre de los últimos macrocentros heredados de la emergencia y en la apertura de dispositivos de menor tamaño, pero los sindicatos mantienen la presión para evitar despidos traumáticos. Mientras, los directores de los centros reclaman que las inspecciones se refuercen ahora que hay margen, y confían en que la situación en los países de origen mejore algún día: “En el momento en que no lleguen, cerraremos las puertas y nos iremos, y eso será bueno”.

Ficha Autonómica

  • El caso: La drástica reducción de las llegadas migratorias a Canarias y la plena aplicación de la reforma de la Ley de Extranjería han permitido a los centros de acogida de menores pasar de la saturación a una atención personalizada.
  • Datos importantes: Ocupación de los centros al 60%; cierre progresivo de macrocentros de más de 100 plazas; el 15% de las llegadas a las islas fueron menores solos en el último año; la reforma legal activa la derivación obligatoria cuando un territorio triplica su capacidad ordinaria.
  • Resumen: La red de acogida gana calidad asistencial y reduce la improvisación, aunque el ajuste de plantillas genera tensiones sindicales. El sector aspira ahora a consolidar una estructura estable que aguante futuros repuntes.