La pelea entre Karina Milei y Santiago Caputo que pone en jaque los intereses de Telefónica en Argentina

La reestructuración del Gobierno argentino deja la autorización de la fusión entre Telefónica y Telecom en manos del entorno de Karina Milei, en pleno pulso con Santiago Caputo. Para la compañía española, la decisión del regulador es el último obstáculo antes de cerrar una operac

Una guerra en el corazón del Gobierno argentino amenaza con descarrilar la operación corporativa más importante de una de las mayores multinacionales españolas. La pugna entre Karina Milei y Santiago Caputo por el control de las telecomunicaciones ha colocado la fusión de Telefónica y Telecom en el centro de un tablero político cada vez más enrevesado.

Indignómetro

Nivel de impacto para España: 9/10. La autorización de la fusión depende ahora de un regulador controlado por una facción política enfrentada. La operación involucra a una de las mayores compañías españolas, con una inversión histórica en Argentina que supera los 10.000 millones de euros, y su futuro comercial pende de un hilo.

El tablero argentino: una reestructuración con nombres y apellidos

El conflicto entre la hermana del presidente, Karina Milei, y el asesor áulico Santiago Caputo dejó de ser un rumor de pasillos. La reciente reestructuración de la Secretaría de Innovación, Ciencia y Tecnología ha desplazado al ‘Mago del Kremlin’ del control directo del Ente Nacional de Comunicaciones (Enacom), el organismo que regula las telecomunicaciones en Argentina.

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El jefe de Gabinete, Diego Santilli, hombre de máxima confianza de Karina Milei, pasa a supervisar el Enacom sin intermediarios. La llave de la fusión entre Telefónica y Telecom aterriza así sobre su escritorio, mientras Caputo pierde el canal de influencia que había tejido a través de la secretaria de Legal y Técnica, María Ibarzábal. Según publica La Nación, la señorita Milei podrá ahora revisar operaciones muy controvertidas que se realizaron en oficinas que hasta ahora estaban bajo el dominio de Caputo.

La fusión Telefónica-Telecom, atrapada en la pelea

La autorización de la fusión es el expediente de máxima relevancia económica que deberá resolver Santilli. La operación, que busca consolidar el mercado argentino de las telecomunicaciones en un solo gigante, involucra a la española Telefónica y a la argentina Telecom (donde el Grupo Clarín mantiene una participación relevante). Para la multinacional con sede en Madrid, la decisión del Enacom es existencial: condiciona su salida ordenada del país o la posibilidad de mantener una posición minoritaria en un mercado que ha sido clave en su historia latinoamericana.

El cambio de manos del regulador introduce un factor de incertidumbre adicional. Hasta ahora, la influencia de Caputo había sido determinante en los tiempos y las condiciones de la revisión. Con Santilli al frente —un político que necesita el respaldo de Karina Milei para ser candidato a gobernador de la provincia de Buenos Aires—, el análisis técnico de la fusión corre el riesgo de teñirse de intereses partidistas. No es un dato menor: la propia ley argentina de Defensa de la Competencia obliga al Enacom a emitir un dictamen técnico no vinculante que luego debe ser evaluado por la Secretaría de Comercio.

Qué se juega España: precedentes y lecciones

No es la primera vez que una operación de Telefónica en el exterior queda atrapada en turbulencias políticas. En 2014, la venta de O2 en Reino Unido tropezó con el veto de Bruselas tras un cambio de criterio regulatorio; en 2020, la presión del Gobierno mexicano retrasó durante meses la reestructuración de su filial. Pero el caso argentino es distinto: aquí la disputa no es entre instituciones sino entre facciones de un mismo Gobierno, lo que hace el desenlace mucho más imprevisible.

El legado de Telefónica en Argentina pesa. Llegó en 1990 con la privatización de ENTEL, invirtió miles de millones y llegó a ser el principal operador del país. En 2017 vendió su filial a Telecom por 3.500 millones de euros, pero conservó una participación accionarial que ahora busca liquidar mediante la fusión con la compañía controlante. El visto bueno del Enacom es el último obstáculo regulatorio antes de que la operación pueda cerrarse, y el calendario apremia: el acuerdo de fusión incluye cláusulas de caducidad que se activan si no se obtienen todas las autorizaciones antes de que termine el año.

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La experiencia reciente en otros países de la región muestra que la politización de los reguladores suele traducirse en demoras y costes millonarios para las empresas afectadas. España, como principal inversor europeo en Argentina, tiene mucho que observar en este envite. La estabilidad de las reglas de juego ha sido una demanda constante de la diplomacia económica española, y cualquier síntoma de discrecionalidad en la autorización de una fusión de este calibre podría enviar una señal inquietante al resto de empresas del IBEX 35 con intereses en el país.

Con Santilli al frente del ENACOM, la llave de la fusión queda en manos directas de Karina Milei, alejando a Santiago Caputo del regulador.

📌 Ficha del Caso

  • Ficha sobre el caso: La reestructuración del Gobierno argentino traslada el poder de decisión sobre la fusión de Telefónica y Telecom a la facción de Karina Milei, en un contexto de guerra política con Santiago Caputo.
  • Datos importantes: Telefónica mantiene una inversión histórica en Argentina; la fusiión necesita la autorización del Enacom, ahora bajo control de Diego Santilli; el acuerdo incluye cláusulas de caducidad a final de año.
  • Resumen: La lucha de poder en Buenos Aires pone en riesgo la salida ordenada de una multinacional española, con el consiguiente deterioro de la seguridad jurídica para la inversión exterior en Argentina.