El fraude laboral en Ourense se dispara: empresas y mutuas denuncian bajas de 77 días que cuestan 21 millones

Ourense registra las bajas laborales más largas de Galicia, con 77,7 días de media. Empresas y mutuas alertan de un fraude que cuesta 21 millones en cuatro meses y que ha disparado las solicitudes de investigación.

En Ourense, las bajas por incapacidad temporal duran una media de 77,7 días, la cifra más alta de Galicia, y el coste para las arcas de la Seguridad Social y las empresas ha alcanzado los 21 millones de euros en apenas cuatro meses. Las agencias de detectives de la provincia están desbordadas: las peticiones de mutuas y compañías para verificar posibles fraudes se han multiplicado, un termómetro de la creciente preocupación del tejido productivo por un absentismo que, según los datos oficiales, se ha disparado en los últimos años.

La provincia con las bajas más largas de la comunidad

Ourense lidera el ranking gallego de bajas por enfermedad, muy por encima de la media autonómica. De acuerdo con los datos que manejan las mutuas colaboradoras con la Seguridad Social, la duración media de los procesos de incapacidad temporal en la provincia alcanza los 77,7 días, un registro que contrasta con las cifras del resto de la comunidad y que supone un lastre económico significativo.

El coste acumulado de estas prestaciones, solo en los primeros cuatro meses de 2026, asciende a 21 millones de euros, una factura que pagan a medias las arcas públicas y las cuotas empresariales. La presión sobre el sistema no es nueva, pero la velocidad a la que crecen las solicitudes de investigación por fraude indica que las empresas han dejado de confiar en que todas las bajas respondan a causas médicas reales.

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Detectives desbordados: el negocio de destapar el fraude

“No podemos aceptar nuevos trabajos, estamos desbordados”. Es la respuesta que repiten los investigadores privados en Ourense, un sector que ha visto cómo las bajas laborales se han convertido en “el tema estrella” de los despachos. Iago, un detective con larga trayectoria que prefiere no dar su nombre real, explica que las empresas acuden a ellos cuando ya tienen indicios sólidos de que algo no encaja. “Por lo general, las sospechas se confirman”, asegura.

Los casos que emergen son variados. Uno de los más recientes fue el de un trabajador con baja por problemas de espalda que fue grabado cargando jamones y que, el día del juicio, se presentó en silla de ruedas. Las imágenes hicieron que el juez dejara el caso visto para sentencia en minutos y que el acusado, al terminar la vista, se levantara, plegara la silla y saliera caminando de la sala.

Las bajas fraudulentas no solo afectan a las cuentas de las empresas: erosionan la confianza en un sistema que se sostiene sobre el principio de la buena fe.

Otro patrón habitual es simular una cojera. “Comprobamos que un trabajador acudía al médico con muletas y salía de la consulta también con muletas, pero a 400 metros las recogía, se montaba en el coche y seguía con su vida normal”, relata el detective. Cuando se trata de bajas por depresión, la investigación es más compleja: “Nos encontramos con personas con una vida social muy activa, alternando en bares o bailando en discotecas, algo chocante para el estado de abatimiento que dicen padecer”, matiza.

Entre las aseguradoras ha surgido incluso un término propio: el “cuponazo cervical”, un fraude frecuente en accidentes de tráfico donde cualquier golpe se aprovecha para alegar dolencias de cuello y espalda y así obtener una indemnización y una baja. A menudo, además, se infla el número de ocupantes del vehículo para multiplicar las reclamaciones.

Mario Paul, decano del Colegio Oficial de Detectives Privados de Galicia (Codega), confirma el aluvión de encargos y subraya que su labor siempre se realiza “bajo indicios racionales y el amparo de la jurisprudencia del Tribunal Supremo”. Aclara que no se criminaliza a quien coge una baja justificada, sino que se actúa contra “posibles fraudes que perjudican a las empresas, a la Seguridad Social y al resto de trabajadores”. Paul señala, además, un factor estructural que alarga innecesariamente las bajas: la saturación de los médicos de atención primaria, cuyas largas listas de espera retrasan diagnósticos y revisiones, manteniendo de baja a trabajadores que, de otro modo, podrían reincorporarse antes.

El Laboratorio Gallego

El absentismo laboral es uno de los debates pendientes del mercado de trabajo español, y Galicia vuelve a ofrecer un ángulo particular de ese fenómeno. La provincia de Ourense, con su envejecida pirámide demográfica y un tejido productivo dominado por pymes y autónomos, concentra los peores indicadores de incapacidad temporal de la comunidad, lo que la convierte en un laboratorio de las tensiones que podrían generalizarse en otras regiones si no se atajan las ineficiencias del sistema.

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La Xunta de Galicia, gobernada por el PPdeG con mayoría absoluta desde 2009, gestiona la sanidad pública a través del Sergas, y Alberto Núñez Feijóo hizo de la eficiencia del modelo gallego una de las banderas de sus mandatos al frente de la Xunta. Hoy, como líder del PP nacional, Feijóo cita con frecuencia la experiencia autonómica como ejemplo de buena gestión. Sin embargo, los datos de bajas prolongadas y el colapso de las agendas médicas en provincias como Ourense revelan grietas en ese relato y abren la puerta a un debate que trasciende las fronteras gallegas.

El PP nacional ha incluido en sus propuestas un endurecimiento del control de las bajas laborales, una medida que encuentra en Galicia un banco de pruebas natural: si la combinación de más recursos sanitarios y mayor supervisión reduce el fraude y los costes, la receta podría escalarse al conjunto del Estado. Por su parte, tanto el BNG como el PSdeG han reclamado en el Parlamento de Galicia un refuerzo de la atención primaria y un plan específico contra el absentismo, destacando que el problema no es solo de picaresca individual, sino de un sistema público que, en muchas zonas, no logra absorber la demanda con la agilidad necesaria.

La próxima comparecencia del conselleiro de Sanidade en la cámara gallega podría arrojar luz sobre las medidas previstas. Mientras tanto, los detectives de Ourense seguirán haciendo horas extra.

Ficha del Caso

  • El caso: El auge de las investigaciones por fraude en las bajas laborales en la provincia de Ourense, que registra los procesos de incapacidad temporal más largos de Galicia.
  • Datos importantes: Duración media de 77,7 días por baja; coste acumulado de 21 millones de euros en cuatro meses; saturación de las agencias de detectives por el incremento de encargos de empresas y mutuas.
  • Resumen: El fenómeno evidencia un problema estructural que combina ineficiencias del sistema sanitario público, prácticas fraudulentas y un impacto económico creciente, y que podría servir de modelo para las políticas nacionales de control del absentismo que impulsa el PP.