El bloque de investidura se quiebra por la crisis de Ceuta y Sumar queda sin relato ante PP y Vox

La crisis de Ceuta desnuda la fractura del bloque de investidura y deja a Sumar sin una posición común. El debate interno entre IU y el sector de Santos y Guijarro evidencia una izquierda confederal a la defensiva.

El pleno monográfico sobre Ceuta dejó una fotografía incómoda para el bloque de investidura. Los socios se desmarcan, el PSOE se enroca y Sumar comparece sin un relato unificado ante PP y Vox.

Un pleno que exhibe la soledad de Sánchez y el malestar de los socios

La intervención de Maribel Vaquero, portavoz del PNV, resumió la soledad de Pedro Sánchez con una metáfora: “usted no puede ir por el mundo como si fuera el último samurái”. Ese desmarque no fue anecdótico. EH Bildu, Esquerra Republicana y el propio PNV han endurecido sus críticas en plena crisis de Ceuta, mientras el presidente evita acusar a Marruecos y no menciona a Estados Unidos en casi tres horas de discurso.

Sánchez ha matizado su discurso, pero persiste en no responsabilizar a Rabat por la llegada masiva del 30 de julio. En los pasillos del Congreso, la lectura era pesimista: si Marruecos cierra la frontera, “esto puede volver a pasar y peor”, comentó un diputado influyente de uno de los partidos del Gobierno a El Salto. El temor no es solo diplomático; está también en los calendarios.

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El próximo 23 de septiembre, el régimen marroquí celebra elecciones parlamentarias. Y en el horizonte electoral español, ningún diputado lo recordó, pero una repetición del desorden fronterizo el verano próximo colocaría la crisis migratoria en la antesala de las generales. Eso solo favorecería a las derechas.

El debate interno de Sumar: dos almas y una portavoz ausente

Dentro de Sumar, el pleno monográfico no fue más sencillo. El desacuerdo de fondo evidenció, una fractura que no era nueva. Fuentes del grupo parlamentario citadas por El Salto describen un debate previo intenso. Verónica Barbero, la portavoz, estaba de viaje y no participó. El ala de Izquierda Unida, con Enrique Santiago al frente, quería señalar a Estados Unidos y Marruecos, pese a no existir pruebas contundentes. El ala de Agustín Santos y Txema Guijarro prefería poner el foco en el Sur global, la desigualdad y el expolio de África.

La discusión terminó partiendo los tiempos de intervención en dos, un reflejo de que la izquierda confederal no tiene una posición única sobre Marruecos. Aina Vidal habló del Mediterráneo como “fosa común”. En Podemos, un sector distante de la cúpula cree que Ione Belarra debería insistir más en el conflicto geopolítico y menos en el racismo o en las fronteras abiertas. Su “váyanse al carajo” a PP y Vox dejó malestar entre legisladores de izquierda: “no se pueden tender puentes así”, lamentó un diputado de tercer mandato. Eso lo saben todos dentro.

La crisis de Ceuta no solo divide al bloque de investidura: expone que Sumar aún no tiene un relato propio ante la derecha.

La Dinámica de Coalición

El equilibrio interno de Sumar vuelve a mostrar una tensión de fondo. Izquierda Unida prioriza el señalamiento geopolítico; el sector de Agustín Santos y Txema Guijarro prefiere enmarcar la crisis en la desigualdad Norte-Sur. La ausencia de Verónica Barbero dejó sin arbitraje la negociación y el grupo terminó repartiendo tiempos para que ninguna de las dos posiciones se impusiera. Eso, tras un pleno en el que la izquierda confederal no logró marcar la agenda, alimenta la sensación de que la formación va por detrás del relato de la derecha.

Para el gobierno de coalición, la crisis de Ceuta es un punto de fricción con el PSOE. Sánchez evita la confrontación con Marruecos y el ala de Sumar más próxima a IU considera que esa prudencia blinda a PP y Vox. La discusión interna no es abstracta: condiciona la capacidad de la coalición para disputar el marco migratorio. Sin un posicionamiento común, la izquierda confederal se expone a que las derechas conviertan Ceuta en la frontera narrativa de la legislatura.

La proyección inmediata está en las elecciones marroquíes del 23 de septiembre y en el arranque del curso parlamentario. Si Rabat utiliza la frontera como instrumento de presión, Sumar tendrá que decidir si prefiere endurecer el discurso o mantener un perfil más estructural. Los 32 escaños que la izquierda confederal reunió en 2023 la obligan a afinar el relato antes de que el plazo electoral erosione más al bloque de investidura.

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Ficha del Caso

  • El caso: El pleno monográfico sobre la crisis de Ceuta destapó la fractura del bloque de investidura y la falta de un relato unificado en Sumar ante PP y Vox.
  • Datos importantes: Elecciones parlamentarias en Marruecos el 23 de septiembre; 32 escaños de la izquierda confederal en 2023; división de tiempos en la intervención de Sumar; portavoz Verónica Barbero ausente.
  • Resumen: La crisis refuerza la presión sobre la coalición PSOE-Sumar y evidencia que la izquierda confederal aún no ha cerrado su posición sobre Marruecos, con efectos directos en la estabilidad del bloque de investidura.