Feijóo defiende a Esther Martínez, la dirigente del PP vasco que plantó cara a los radicales

La secretaria general del PP vasco se interpuso entre los violentos y la pantalla gigante durante la final del Mundial en Bilbao. Feijóo la ha definido como un ejemplo de que 'al totalitarismo se le planta cara'.

EN 30 SEGUNDOS

  • ¿Qué ha pasado? Esther Martínez, secretaria general del PP vasco, se interpuso entre radicales abertzales y aficionados que veían la final del Mundial en Bilbao, evitando que derribaran la pantalla gigante.
  • ¿Quién está detrás? Alberto Núñez Feijóo, presidente nacional del PP, ha salido en su defensa con un mensaje en la red social X.
  • ¿Qué impacto tiene? Refuerza el discurso popular de firmeza frente al radicalismo y reivindica el orgullo nacional en el País Vasco.

Alberto Núñez Feijóo ha salido este lunes en defensa de Esther Martínez, secretaria general del PP vasco, después de que la dirigente se interpusiera ayer entre un grupo de radicales abertzales y los aficionados que veían la final del Mundial en el parque de Doña Casilda de Bilbao. La imagen de Martínez, vestida con la camiseta roja de España, plantando cara a los violentos, ha dado la vuelta al país.

Los hechos ocurrieron durante la retransmisión del partido, cuando varios manifestantes —algunos menores de edad— separados de una marcha en favor de la Euskal Selekzioa corrieron hacia la pérgola donde estaba instalada la pantalla. Al grito de «puta España» e «independentzia», lanzaron objetos e intentaron tirar la estructura. Martínez se interpuso. «Antes de que se carguen la pantalla, me llevan a mí por delante», declaró después.

Un enfrentamiento que reaviva el debate sobre la convivencia

La Ertzaintza, con refuerzos de la Brigada Móvil —los conocidos como beltzas—, intervino para dispersar a los agresores. Uno de ellos golpeó con el palo de una bandera independentista a Gonzalo Fernández, un aficionado que vestía la camiseta blanca de la selección y que sufrió una contusión en la cabeza. «Antes nos mataban y ahora nos dan de hostias», lamentó el joven. La tensión se extendió hasta la plaza de Campuzano, donde la policía tuvo que lanzar salvas.

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La agresión ha vuelto a poner sobre la mesa la fragilidad de la convivencia en Euskadi, pero la actuación de Martínez ha sido celebrada como un gesto de enorme valor cívico. En Bilbao, donde el PP es minoritario, su secretaria general se ha convertido en un símbolo inesperado de resistencia democrática.

Feijóo reivindica firmeza y orgullo nacional frente al totalitarismo

La reacción del presidente nacional del PP fue inmediata. En un mensaje publicado en X, Feijóo escribió: «Los de siempre nos quisieron amargar la fiesta, pero no lo lograron. Porque España es muy grande y Esther también. Muy orgullosos de ti y de todo el PP vasco: al totalitarismo se le planta cara. ¡Viva España!». Acompañó el texto con una fotografía de Martínez frente a los agresores, rodeada de vallado y bajo la mirada de la Ertzaintza.

Ese respaldo sin matices confirma la estrategia de Génova: visibilizar sin complejos la defensa de los símbolos nacionales y la lucha contra cualquier manifestación de intolerancia. No es la primera vez que el PP utiliza un episodio de violencia callejera para subrayar su compromiso con la libertad, pero en esta ocasión la respuesta ha sido particularmente rápida y potente.

El Eje del Poder Popular

La secuencia de Bilbao encaja a la perfección en el argumentario que Génova 13 quiere desplegar de cara a la recta final del año. Fuentes del partido consultadas por Moncloa.com aseguran que el respaldo público de Feijóo no fue improvisado: responde a una voluntad deliberada de arropar al PP vasco, que afronta un contexto especialmente hostil en las calles. El mensaje es doble: hacia dentro, cohesiona a las federaciones más expuestas; hacia fuera, refuerza la imagen del PP como único dique frente a los totalitarismos.

En clave territorial, el gesto tiene una lectura inmediata. El PP de Euskadi lleva años trabajando en condiciones de adversidad, con escasos representantes institucionales y un entorno social que, en ocasiones, normaliza el acoso. La valentía de Martínez ha servido para que miles de ciudadanos que se sienten españoles en el País Vasco vean en el PP un referente claro. Además, para Génova, este episodio supone un contraste nítido con la ambigüedad que otros partidos —incluido el Gobierno— mantienen frente a la kale borroka de baja intensidad.

La imagen de Esther Martínez desafiando a los radicales es ya un símbolo de la resistencia cívica frente a la intolerancia.

La dirección nacional, con Feijóo a la cabeza, ha sabido capitalizar el momento. En apenas horas, el mensaje en X se había convertido en una de las publicaciones más compartidas del año por los perfiles populares. No hay que subestimar la importancia de estos respaldos: legitiman a los cuadros locales y mandan un aviso a quienes pretenden amedrentar al partido en sus feudos más difíciles.

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Así las cosas, el PP sale reforzado de un incidente que, si bien habría sido preferible evitar, ha permitido exhibir músculo moral. La próxima cita del Comité de Dirección servirá probablemente para rendir un reconocimiento formal a Martínez y para evaluar el impacto de esta crisis de orden público en la agenda popular. Cosas que pasan en política.

🏛️ El Apunte de Génova

  • Mensaje fuerza: Al totalitarismo se le planta cara. La defensa de los símbolos nacionales es irrenunciable.
  • Protagonista: Alberto Núñez Feijóo (presidente nacional del PP), que ha respaldado sin fisuras a Esther Martínez.
  • Próximo hito: Reconocimiento formal en el Comité de Dirección y, previsiblemente, un acto público en Bilbao con la secretaria general del PP vasco.