Carles Puigdemont ha lanzado un órdago al Gobierno de Pedro Sánchez: Junts no apoyará los Presupuestos Generales del Estado mientras no se ejecuten todas las inversiones comprometidas con Cataluña y se compense el diferencial acumulado que separa a la comunidad de Madrid. Los datos desvelados esta semana por la Intervención General de la Administración del Estado (IGAE) le dan el argumento: en 2025, Cataluña recibió 162,6 euros por habitante en inversión estatal, mientras que Madrid captó 452,3 euros.
‘¿Cómo se puede votar a favor de un presupuesto español si antes no ha ejecutado todo lo que debe y no nos ha añadido el diferencial que nos separa de Madrid?’, planteó el expresident en un extenso artículo publicado en la red social X. La exigencia no es nueva, pero la publicación de las cifras oficiales de ejecución presupuestaria la sitúa en un terreno difícil de esquivar para el Ejecutivo.
La exigencia de Puigdemont: ejecución y compensación antes de cualquier negociación
El líder de Junts recuerda que su formación ya había pedido la liquidación de los presupuestos anteriores antes de sentarse a negociar unas nuevas cuentas. Ahora, con los números en la mano, subraya que ‘ningún diputado catalán debería votar a favor de un presupuesto de un Gobierno que no haya cumplido con lo que se ha comprometido’.
Para Puigdemont, las cifras son un retrato de ‘persistente asfixia’ económica. La inversión directa ejecutada por los ministerios en Cataluña representó apenas el 3,2% del total regionalizable. En términos absolutos, la comunidad recibió 1.321,2 millones de euros, frente a los 3.217,7 millones destinados a Madrid. ‘Unos datos que el Gobierno mantuvo ocultos durante un año y medio’, denuncia.
Su receta es clara: si el Ejecutivo no ejecuta la inversión adeudada y no compensa el desfase, la negociación presupuestaria no tiene sentido. ‘Que no nos vengan con consorcios paritarios para controlar la ejecución, porque Madrid no lo necesita y recibe cada año una sobreinversión que multiplica la que recibimos los catalanes’, escribió.
Las críticas al Govern de Illa
El expresident no se limitó a señalar a Moncloa. También dirigió sus dardos contra el Govern de Salvador Illa, al que acusó de normalizar una situación de infrafinanciación e infrainversión. ‘Un Govern que acepte esto no sirve para defender los intereses del país’, sentenció.
Además, rechazó el consorcio de supervisión de inversiones acordado entre el Gobierno central y la Generalitat. Para Puigdemont, no ataja el problema de fondo y supone aceptar un trato desigual que el independentismo lleva años denunciando. La cifra per cápita lo resume: 162 euros en Cataluña frente a 452 en Madrid.
La inversión directa de los ministerios en Cataluña apenas supuso el 3,2% del total ejecutado en todo el territorio español, una proporción que el independentismo consideran una muestra del trato desigual.
El bloqueo presupuestario que anticipa Puigdemont añade una capa de incertidumbre a la legislatura. Aunque el PSC gobierna en minoría, la aritmética parlamentaria sigue dependiendo de los apoyos externos y, con ERC en fase de redefinición interna, Junts se convierte de nuevo en actor imprescindible para cualquier gran pacto.
En Moncloa evitan, de momento, una respuesta directa. Pero la advertencia de Junts resuena con fuerza porque coincide con el momento en que Hacienda prepara los anteproyectos presupuestarios. La amenaza de no apoyar las cuentas no es baladí: sin el sí de los siete diputados de Junts, la vía de estabilidad parlamentaria se estrecha más aún.
