La banca endurece el crédito en España por la guerra en Irán: segunda caída consecutiva

La Encuesta de Préstamos Bancarios del segundo trimestre refleja un endurecimiento de los criterios de concesión, especialmente para pymes e hipotecas. La demanda de crédito sigue cayendo, lastrada por la incertidumbre del conflicto en Irán y la ruptura de la tregua. Las entidade

El Banco de España ha confirmado este martes lo que temían empresas y familias: los bancos están apretando el grifo del crédito. La última Encuesta de Préstamos Bancarios, correspondiente al segundo trimestre de 2026, muestra un endurecimiento generalizado de los criterios de concesión y una demanda en retroceso, en un contexto marcado por la guerra en Irán y la incertidumbre económica. Las pymes y las hipotecas son los segmentos más castigados.

Endurecimiento generalizado y caída de la demanda

De abril a junio, las entidades financieras españolas aplicaron condiciones más exigentes para otorgar financiación. Según el supervisor, los criterios se endurecieron ligeramente en los préstamos a empresas y a hogares para adquisición de vivienda. Solo en el segmento de consumo y otros fines se mantuvieron estables. La demanda, por su parte, descendió en los créditos empresariales —afectando algo más a las pymes que a las grandes corporaciones— y en los hipotecarios.

El porcentaje de solicitudes rechazadas aumentó ligeramente en las hipotecas. Las condiciones generales de los nuevos préstamos también se tensionaron: en el caso del consumo, el endurecimiento fue vía subida de los tipos de interés, sin que los márgenes bancarios se viesen afectados. En las hipotecas, además del incremento de tipos, algunas entidades aplicaron un aumento moderado de los márgenes tanto en los préstamos ordinarios como en los de mayor riesgo. La fuerte competencia en el sector mitigó parcialmente el impacto.

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Las pymes, las más afectadas por el frenazo del crédito

El tejido productivo español siente con especial crudeza el cambio de ciclo. La encuesta revela que la caída de la demanda de financiación empresarial se cebó especialmente en las pequeñas y medianas empresas. La guerra en Irán ha generado un escenario de elevada incertidumbre que frena los planes de inversión y hace que los bancos perciban mayores riesgos, lo que se traduce en un acceso más caro y restrictivo al crédito.

Un dato revelador: el módulo sobre riesgos climáticos de la encuesta muestra que las entidades también están endureciendo los criterios de concesión de crédito a empresas con elevadas emisiones y a inmuebles con baja calificación energética. Es decir, los criterios ambientales se suman a los geopolíticos como barrera adicional.

En comparación con las expectativas que los bancos tenían hace tres meses, la evolución fue algo más favorable de lo previsto, gracias a la distensión momentánea que supuso el anuncio, a mediados de junio, de un acuerdo entre Estados Unidos e Irán para una eventual finalización del conflicto. No obstante, la posterior ruptura de la tregua ha devuelto el pesimismo al sector, que ya anticipa más restricciones para el trimestre en curso.

Banco de España encuesta

La guerra en Irán, detonante de la incertidumbre financiera

El conflicto iraní es el principal factor externo que lastra la economía española. La encuesta del Banco de España, realizada antes de que se rompiese la tregua, ya recogía un endurecimiento de la oferta crediticia debido a las tensiones geopolíticas. Con la reanudación de las hostilidades, el contexto ha empeorado claramente. La demanda empresarial sigue debilitándose y los bancos prevén un nuevo endurecimiento generalizado para el tercer trimestre de 2026.

El crédito no fluye porque la incertidumbre geopolítica está secando las decisiones de inversión: la guerra en Irán lo ha cambiado todo.

Los expertos coinciden en que el escenario actual combina tres vientos de cara: el encarecimiento de la financiación mayorista, la percepción de mayor riesgo-país y la ralentización de la actividad. El Banco de España ya había advertido en informes anteriores que la guerra podría restar hasta medio punto al crecimiento del PIB nacional si se prolongaba.

Perspectivas sombrías para el verano

Las previsiones de los propios bancos consultados por el supervisor apuntan a un verano frío para el crédito. En el tercer trimestre esperan un nuevo endurecimiento de la oferta y una disminución generalizada de la demanda en todos los segmentos. Las pymes volverán a ser el eslabón más débil de la cadena, mientras que las hipotecas sufrirán un ajuste adicional por el encarecimiento de la vivienda y los mayores tipos.

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La banca, sin embargo, mantiene unos balances saneados y una posición de liquidez holgada que, en teoría, le permitiría absorber parte del shock. Pero la lógica prudencial se impone: si la guerra se intensifica y la economía se desacelera, el crédito será aún más selectivo. La Encuesta de Préstamos Bancarios del próximo trimestre ofrecerá la foto real de un sector que, por ahora, pisa el freno con delicadeza pero sin mover el pie.